23 poemas para enamorar a alguien especial


Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana

El amor es uno de los grandes temas de la literatura y la poesía sirve como catalizadora de los sentimientos que muchas veces las personas no saben cómo expresar. Por ello, aquí se reúnen algunos de los poemas más bonitos para conquistar a alguien.

Son versos que provienen de diferentes voces y épocas. Hombres y mujeres que muestran la alegría de estar enamorados, además de la entrega absoluta hacia el objeto de su afecto.

1. Amor eterno - Gustavo Adolfo Bécquer

Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) fue uno de los poetas más importantes del Romanticismo en España. En su obra, suele trabajar el tema del amor, como en este famoso texto, en el que declara la adoración absoluta hacia su amada, más allá del tiempo e, incluso, la muerte.

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2. Sobre ser independientes - Rupi Kaur

No quiero tenerte
para llenar las partes vacías que hay en mí,
quiero estar llena por mí misma.
Quiero estar tan completa
que pueda iluminar una ciudad entera
y luego
quiero tenerte
porque nosotros dos
combinados
podemos prenderle fuego.

La joven escritora Rupi Kaur (1992) plantea una declaración de amor mucho más moderna de la que se observa en la poesía clásica. De esta manera, muestra el ideal de pareja en donde no se necesita al otro para llenar ningún tipo de vacío. Las relaciones actuales se basan en el concepto de que cada uno debe estar resuelto emocionalmente para que, una vez juntos, puedan complementarse y aportarse mutuamente.

3. Mientras tú existas - Ángel González

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

En este poema, el escritor español Ángel González (1925 - 2008) se refiere a la durabilidad del amor más allá de la distancia. Al hablante le basta con saber que su amada existe en algún lugar del mundo, para mantenerse fiel a su recuerdo y a la posibilidad de poder estar juntos nuevamente.

4. XIV - Alfonsina Storni

Estás circulando por mis venas. Yo te siento deslizar pausadamente.
Apoyo los dedos en las arterias de las sienes, del cuello,
de los puños, para palparte.

Alfonsina Storni (Argentina, 1892 - 1938) es una de las voces femeninas más destacadas de América Latina. Aunque su obra se centró en defender los derechos de la mujer, en su libro Poemas de Amor se dedicó exclusivamente a este tema.

Estos versos hacen alusión a la sensación que se tiene al estar enamorado. De manera metafórica, la poeta menciona cómo siente al hombre dentro de sí, debido a una unión que ya resulta inquebrantable.

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5. El amor existe - Cristina Peri Rossi

El amor existe
como un fuego
para abrasar en su belleza
toda la fealdad del mundo.

El amor existe
como un presente de las diosas
benignas
a quienes aman la belleza
y la multiplican,
como los panes y los peces.

El amor existe
como un don
sólo para quienes están dispuestas
a renunciar
a cualquier otro don.

El amor existe
para habitar el mundo
como si fuera
el paraíso
que un amante distraído perdió
por pereza
por falta de sabiduría.

El amor existe
para que estallen los relojes
lo largo se vuelva corto

lo breve infinito

y la belleza borre
la fealdad del mundo.

Cristina Peri Rossi (1941) es una escritura uruguaya que en su obra ha explorado el exilio, el deseo femenino y el amor homosexual.

En este poema, la autora hace referencia al amor como la fuerza que rige el universo. Es lo que permite la alegría, la belleza y la sensación de bienestar en las personas.

6. Estar sin ti - Oscar Hahn

Estar sin ti es como estar sin música
sin Mozart sin Vivaldi
y sin el clavecín bien temperado

Estar sin ti es como si de pronto
un gran silencio despojara al mundo

del canto de las olas y del trino
del ruiseñor o la alondra en Verona

Estar sin ti es como estar sin música
ni de la tierra ni de las esferas

Oscar Hahn (Chile, 1938) muestra la desazón con la que percibe el mundo sin la mujer amada. Sin su presencia, no puede disfrutar de la música ni de la existencia, pues sólo con ella la realidad cobra sentido.

7. Si el hombre pudiera decir lo que ama - Luis Cernuda

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

Luis Cernuda (1902 - 1963) fue un importante miembro de la Generación del 27 en España. En este poema, aboga por la libertad en el amor. El autor era homosexual y en aquella época fue juzgado por sus gustos.

Así, llama a que las personas puedan expresar sus sentimientos, pues el amor es una de las cosas más puras y bonitas que puede experimentar el ser humano. El amado es quien le permite vivir de forma más plena y le otorga sentido a su existencia.

8. Soneto XII - Lope de Vega

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega (1562 - 1635) es uno de los grandes referentes del Siglo de Oro Español. En este poema, muestra todas las emociones que lo embargan y todas aquellas locuras que se cometen en nombre del amor. Lo revela como un sentimiento que pareciera llegar para invadir la existencia entera, apropiarse del sano juicio y las buenas decisiones. Para el autor, estar enamorado es dejarse llevar por esa corriente.

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9. ¡Oh, cuál te adoro! - Carolina Coronado

¡Oh, cuál te adoro! con la luz del día
tu nombre invoco apasionada y triste,
y cuando el cielo en sombras se reviste
aun te llama exaltada el alma mía.

Tú eres el tiempo que mis horas guía,
tú eres la idea que a mi mente asiste,
porque en ti se concentra cuanto existe,
mi pasión, mi esperanza, mi poesía.

No hay canto que igualar pueda a tu acento
o cuando tu amor me cuentas y deliras
revelando la fe de tu contento;

Tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,
y quisiera exhalar mi último aliento
abrasada en el aire que respiras.

Carolina Coronado (1820 - 1911) fue una poeta española perteneciente al movimiento romántico. En estos versos, la hablante expresa su entrega total al ser amado. Describe la sensación de estar completamente subyugada, pues nada pareciera tener sentido en su ausencia.

10. Eso era amor - Karmelo Iribarren

Te veía
llegar,
cruzar la puerta,
darme un besazo en el morro,
mirarme a los ojos
de esa manera única,
como solo tú miras
a los ojos: rompiendo el calendario.

Te veía
hacer esas cosas sencillas
que tú haces
para que el mundo
entre en razón;

y no sabía
a quién
darle las gracias.

En este poema, Karmelo Iribarren (España, 1959), alude a la cotidianidad en la relación de pareja. En su visión, amar es conocer a la persona en su íntimo día a día, observarlo realizar sus tareas diarias y compartir la vida en sus detalles más nimios.

11. Libre te quiero - Agustín García Calvo

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo (España, 1926 - 2012) plantea una visión libre del amor. No desea poseer o controlar a su amada, sino que desea que pueda experimentar la vida en todas sus formas y, así, saber que decide estar con él, manteniendo su individualidad.

12. El testigo - Idea Vilariño

Yo no te pido nada
yo no te acepto nada.
Alcanza con que estés
en el mundo
con que sepas que estoy
en el mundo
con que seas
me seas
testigo juez y dios
Si no para qué todo.

La poeta uruguaya Idea Vilariño (1920 - 2009) plantea la existencia del amado como el único motivo para poder ser feliz. Basta con saber que existe, para que todo en su vida tenga sentido.

13. El día que me quieras - Amado Nervo

El día que me quieras tendrá más luz que junio;
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.

Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando cristalinas
el día que me quieras.

El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.

Cogidas de la mano cual rubias hermanitas,
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por montes y praderas,
delante de tus pasos, el día que me quieras...
Y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente!

Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.

El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa; cada arrebol, miraje
de "Las Mil y una Noches"; cada brisa un cantar,
cada árbol una lira, cada monte un altar.

El día que me quieras, para nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

Amado Nervo (México, 1870 - 1919) fue uno de los poetas más destacados del modernismo latinoamericano. Esta es una de sus obras más famosas e, incluso, tiene una versión musical interpretada por Luis Miguel.

En este poema, el hablante afirma que cuando consiga ser correspondido por su amada, el mundo se convertirá en un lugar mágico y maravilloso.

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14. Escóndeme - Gabriela Mistral

Escóndeme que el mundo no me adivine. Escóndeme como el tronco su resina, y que yo te perfume en la sombra, como la gota de goma, y que te suavice con ella, y los demás no sepan de dónde viene tu dulzura…

Soy fea sin ti, como las cosas desarraigadas de su sitio; como las raíces abandonadas sobre el suelo.

¿Por qué no soy pequeña como la almendra en el hueso cerrado?

¡Bébeme! ¡Hazme una gota de tu sangre, y subiré a tu mejilla, y estaré en ella como la pinta vivísima en la hoja de la vid. Vuélveme tu suspiro, y subiré y bajaré de tu pecho, me enredaré en tu corazón, saldré al aire para volver a entrar. Y estaré en este juego toda la vida.

Gabriela Mistral (Chile, 1889 - 1957) es una de las poetas más importantes del siglo XX y fue la primer mujer latinoamericana en recibir el Premio Nobel en 1945.

Si bien durante muchos años su obra se leyó de otra forma, hoy se sabe de su homosexualidad, por lo que algunos de sus poemas románticos cobraron otros matices. En este poema, se hace alusión a la idea de esconder el amor, como si fuese algo prohibido de lo que el resto del mundo no puede enterarse.

A pesar de este velo que cubre la relación, la hablante se siente bella y plena junto a su objeto del deseo, y quisiera lograr compenetrarse para así vivir dentro de ella.

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15. Todo era amor - Oliverio Girondo

¡Todo era amor... amor!
No había nada más que amor.
En todas partes se encontraba amor.
No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla,
amor al portador, amor a plazos.
Amor analizable, analizado.
Amor ultramarino.
Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche...
lleno de prevenciones, de preventivos;
lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M, con una M mayúscula,
chorreado de merengue,
cubierto de flores blancas...
Amor espermatozoico, esperantista.
Amor desinfectado, amor untuoso...
Amor con sus accesorios, con sus repuestos;
con sus faltas de puntualidad, de ortografía;
con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.
Amor que incendia el corazón de los orangutanes,
de los bomberos.
Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas,
que arranca los botones de los botines,
que se alimenta de encelo y de ensalada.
Amor impostergable y amor impuesto.
Amor incandescente y amor incauto.
Amor indeformable. Amor desnudo.
Amor amor que es, simplemente, amor.
Amor y amor... ¡y nada más que amor!

El poeta argentino Oliverio Girondo (1891 - 1967) decidió explorar el lenguaje en una permanente búsqueda vanguardista. Este texto muestra cómo ve el mundo alguien enamorado, haciendo alusión a esa característica alegre que muestran las personas en ese estado. De esta manera, a través del humor y el juego, todo la existencia y la creación parecieran aunarse junto a la danza del amor.

16. Vivir mirándote - José Manuel Caballero Bonald

En tus ojos un mapa vaticina
el futuro,
bajíos, gozos altos, hondas
grietas, un lodazal. Dios mío,
de espantosa vorágine
y aquella
puerta abierta para entrar
donde estaba esperando
el cuerpo más desnudo de la noche.

Una ventana al tiempo son tus ojos,
me hablan siempre de ti y me restituyen
de todo lo pasado antes de que pasara.

¿Qué habría sido de mí sin esas donaciones
consoladoras de tus ojos? ¡cómo
habría yo podido sustraerme
a la evidencia de saber que he vivido
porque estaba mirándote?

José Manuel Caballero Bonald (España, 1926 - 2021) fue un escritor español, perteneciente a la Generación del 50.

En estos versos menciona la importancia de la presencia de su amada como un apoyo constante. A través de su mirada, ella lo comprende y logra hacerlo sentir seguro, frente a todas las inseguridades del mundo.

17. Reto - Julio Flórez

Si porque a tus plantas ruedo
como un ilota rendido,
y una mirada te pido
con temor, casi con miedo;
si porque ante ti me quedo
extático de emoción,
piensas que mi corazón
se va en mi pecho a romper
y que por siempre he de ser
esclavo de mi pasión;
¡te equivocas, te equivocas!,
fresco y fragante capullo,
yo quebrantaré tu orgullo
como el minero las rocas.
Si a la lucha me provocas,
dispuesto estoy a luchar;
tú eres espuma, yo mar
que en sus cóleras confía;
me haces llorar; pero un día
yo también te haré llorar.

Y entonces, cuando rendida
ofrezcas toda tu vida
perdón pidiendo a mis pies,
como mi cólera es
infinita en sus excesos,
¿sabes tú lo que haré en esos
momentos de indignación?
¡Arrancarte el corazón
para comérmelo a besos!

Julio Flores (1867 - 1923) fue un poeta colombiano. En "Reto" desafía a la amada y le explica que no siempre va a ser quien se entregue y demuestre sus sentimientos. Con un toque de humor, afirma que cuando ella finalmente se digna a darle una oportunidad, va a aprovecharla por completo.

18. Quiero hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito - Elvira Sastre

Cualquiera diría al verte
que los catastrofistas fallaron:
no era el fin del mundo lo que venía,
eras tú.

Te veo venir por el pasillo
como quien camina dos centímetros por encima del aire
pensando que nadie le ve.
Entras en mi casa
—en mi vida—
con las cartas y el ombligo boca arriba,
con los brazos abiertos
como si esta noche
me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
con las manos tan llenas de tanto
que me haces sentir que es el mundo el que me toca
y no la chica más guapa del barrio.

Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.

Y yo sonrío
y te beso la espalda
y te empaño los párpados
y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
arrugado en el cubo de la basura.
Y tú sonríes
y descubres el hormigueo de mi espalda
y me dices que una vida sin valentía
es un infinito camino de vuelta,
y mi miedo se quita las bragas
y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.

Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver;
entras y sales siendo cualquiera
pero por dentro eres la única;
te gusta mi libertad
y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
me gusta tu verdad
y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.

Tienes el pelo más bonito del mundo
para colgarme de él hasta el invierno que viene;
gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
y una boca que me mira mejor que tus ojos;
guardas un despertar que alumbra las paredes
antes que la propia luz del sol;
posees una risa capaz de rescatar al país
y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.

Y de repente pasa,
sin esperarlo ha pasado.
No te has ido y ya te echo de menos,
te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más,
cruzas la puerta
y ya me relamo los dedos para guardarte,
paseo por Madrid
y te quiero conmigo en cada esquina.

Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.

Elvira Sastre (España, 1992) plantea un amor que ocurre a través del descubrimiento del cuerpo del otro. Describe a su amada como una mujer bella y cautivadora, a la que va conociendo de a poco y a la que disfruta por medio del acto erótico.

19. Te quiero - Mario Benedetti

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

El escritor uruguayo Mario Benedetti (1920 - 2009) se caracteriza por una poesía sencilla y accesible. En estos versos, el hablante se refiere a su amada como su compañera de vida. A diferencia de la poesía tradicional, en que la mujer es un objeto perfecto e inalcanzable, acá se muestra como una igual, unida también en la lucha social por la libertad en su país.

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20. Me basta así - Ángel González

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).

En este poema, Ángel González expresa la completa felicidad y satisfacción que siente junto a su pareja. Comienza diciendo que si tuviera el poder de Dios, crearía exactamente a la misma mujer para que lo acompañara, pues le gusta en todas sus facetas, con todas sus cualidades y defectos.

21. Lo que soy para ti - Juana de Ibarbourou

Cierva,
Que come en tus manos la olorosa hierba.

Can
Que sigue tus pasos doquiera que van.

Estrella
Para ti doblada de sol y centella.

Fuente
Que a tus pies ondula como una serpiente.

Flor
Que para ti solo da mieles y olor.

Todo eso yo soy para ti.
Mi alma en todas sus formas te di.
Cierva y can, astro y flor,
Agua viva que glisa a tus pies,
Mi alma es
Para ti,
Amor.

Juana de Ibarbourou (Uruguay, 1892 - 1979) fue una importante poeta que escribió dentro del modernismo. En este poema puede verse la manera en que se vislumbraba el amor en aquellos años, como una entrega absoluta y abnegada frente al otro. La hablante decide exponerse en cuerpo y alma para así convencer al hombre de su amor.

22. Soneto XXV - Pablo Neruda

Antes de amarte, amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.

Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.

Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,

todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.

Pablo Neruda (Chile, 1904 - 1973) fue uno de los poetas más destacados en América Latina en el siglo XX. En este soneto, expresa la falta de entusiasmo hacia la vida, pues no le encuentra sentido a la existencia hasta que encuentra el amor. A pesar de que aquella mujer no pudo entregarle nada más que su corazón, fue ese gesto el que le devolvió las ganas de enfrentar al mundo.

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23. Cuando sea mi vida - Antonio Machado

Cuando sea mi vida,
toda clara y ligera
como un buen río
que corre alegremente
a la mar,
a la mar ignota
que espera
llena de sol y de canción.

Y cuando brote en mi
corazón la primavera
serás tú, vida mía,
la inspiración
de mi nuevo poema.

Una canción de paz y amor
al ritmo de la sangre
que corre por las venas.
Una canción de amor y paz.
Tan solo de dulces cosas y palabras.

Mientras,
mientras, guarda la llave de oro
de mis versos
entre tus joyas.
Guárdala y espera.

Antonio Machado (1875 - 1912) fue uno de los poetas españoles más destacados. En estos versos, recurre al tópico de la amada como la musa que sirve de inspiración para la creación, pues es gracias a su existencia que el poeta es capaz de generar belleza.

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Ver también

Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana. Diplomada en Teoría y Crítica de Cine. Profesora de talleres literarios y correctora de estilo.