13 poemas largos para dedicar a tus seres queridos


Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana

La poesía ayuda a transmitir emociones y sentimientos que muchas veces cuestan con nuestro lenguaje diario. Por ello, en la siguiente selección se pueden encontrar poemas largos para dedicar a los seres queridos. Desde versos de amor hasta consejos para la vida de algunos de los artistas más importantes de los últimos tiempos.

1. Estar enamorado - Francisco Luis Bernárdez

Estar enamorado, amigos, es encontrar
el nombre justo a la vida.
Es dar al fin con las palabras que para hacer
frente a la muerte se precisa.
Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel
en que el alma está cautiva.
Es levantarse de la tierra con una fuerza que
reclama desde arriba.
Es respirar el ancho viento que por encima de
la carne respira.
Es contemplar, desde la cumbre de la persona,
la razón de las heridas.
Es advertir en unos ojos una mirada verdadera
que nos mira.
Es escuchar en una boca la propia voz
profundamente repetida.
Es sorprender en unas manos ese calor de la
perfecta compañía.
Es sospechar que, para siempre, la soledad
de nuestra sombra está vencida.

Estar enamorado amigos, es descubrir dónde
se juntan cuerpo y alma.
Es percibir en el desierto la cristalina voz de
un río que nos llama.
Es ver el mar desde la torre donde ha quedado
prisionera nuestra infancia.
Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de
cigüeñas y campanas.
Es ocupar un territorio donde conviven los
perfumes y las armas.
Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo
recibirla de su espada.
Es confundir el sentimiento con una hoguera
que del pecho se levanta.
Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo
ser esclavo de la llama.
Es entender la pensativa conversación del
corazón y la distancia.
Es encontrar el derrotero que lleva al reino de
la música sin tasa.

Estar enamorado, amigos, es adueñarse de
las noches y los días.
Es olvidar entre los dedos emocionados la
cabeza distraída.
Es recordar a Garcilazo cuando se siente la
canción de una herrería.
Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las
primeras golondrinas.
Es ver la estrella de la tarde por la ventana de
una casa campesina.
Es contemplar un tren que pasa por la montaña
con las luces encendidas.
Es comprender perfectamente que no hay
fronteras entre el sueño y la vigilia.
Es ignorar en qué consiste la diferencia entre
la pena y la alegría.
Es escuchar a medianoche la vagabunda
confesión de la llovizna.
Es divisar en las tinieblas del corazón una
pequeña lucecita.

Estar enamorado, amigos, es padecer espacio
y tiempo con dulzura.
Es despertarse una mañana con el secreto de
las flores y las frutas.
Es libertarse de sí mismo y estar unido con
las otras criaturas.
Es no saber si son ajenas o son propias las
lejanas amarguras.
Es remontar hasta la fuente las aguas turbias
del torrente de la angustia.
Es compartir la luz del mundo y al mismo
tiempo compartir su noche obscura.
Es asombrarse y alegrarse de que la luna
todavía sea luna.
Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea
de ser hombre es menos dura.
Es empezar a decir siempre, y en adelante no
volver a decir nunca.
Y es, además, amigos míos, estar seguro de
tener las manos puras.

En este poema, Francisco Luis Bernárdez (Argentina, 1900 - 1978) se refiere a las sensaciones que genera el amor. El hablante expresa cómo la vida se siente maravillosa al estar enamorado, pues siente una energía y una fuerza que antes desconocía.

2. No te detengas - Walt Whitman

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

Walt Whitman (Estados Unidos, 1819 - 1892) es uno de los poetas norteamericanos más destacados, ya que fue el primero en incursionar en el uso del verso libre, utilizando un lenguaje sencillo, cercano a todo público. Este es uno de sus textos más recordados, ya que fue citado en la película La sociedad de los poetas muertos, estrenada en 1989.

Aquí hace un llamado directo al lector, utilizando el tópico Carpe Diem, locución latina que significa "aprovecha el día". De esta manera, insta a disfrutar de cada momento como si fuese el último, incluso de las cosas más sencillas.

El autor plantea que la existencia puede ser maravillosa, todo depende de cómo se la mire. A pesar de las adversidades, se debe buscar mantener la esperanza. En sus palabras, "la vida es desierto y oasis" y es en esta mezcla, donde se encuentra el aprendizaje.

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3. Oda al corazón de la amada - José María Valverde

Tu antiguo corazón adolescente
repósalo en mis manos, y que se abra
en historias, aromas muertos,
campanas y ecos de campanas.

Vienes hasta hoy para contarme,
bajas desde los montes de tu infancia,
el delantal lleno de flores
y el miedo del pinar en la mirada.

Ven y quiéreme tú también; ya sabes
lo poco que es vivir; descansa
tu desamparo en el mío, contándome
tu edad de niña, sin palabras.

Tú, como yo, al volver de costas,
o de bosques, o de montañas,
frente a la vida o a la primavera
o en la orilla del año que se acaba,

piensas: las cosas pasan más deprisa
que nuestros ojos pueden contemplarlas.
Para soñar cada minuto
vivido, un año haría falta.

Quieres tener los días muertos
releídos, igual que cartas,
haber libado toda su nobleza
para ese día en que ante el Señor vayas.

Vuelves, soñándolas despacio,
a las fugaces cosas que dejabas
apenas rozadas; no queden
allá, a medio exprimir, como naranjas.

Vas ahora a mejorar todo
pues lo que fue, después de muerto, cambia;
así en los hijos los padres difuntos
y la luz de la vieja casa.

Juntas uno por uno los juguetes
del recuerdo, las leves barcas
de pesca, con el nombre en letras negras
sobre la proa verde y blanca,

cuando, a la tarde, el alto rompeolas
las recibe en su sombra vasta;
las estaciones en el llano,
los cielos al trasluz del sol que marcha...

Pero ahora que yo te quiero
reúne con las mías tus estampas;
como niños con sus sellos del mundo,
del color de tierras extrañas.

Recorreremos juntos los barbechos
sin espigar, de horas gastadas;
hablaremos despacio por las tardes,
revolviendo las hondas arcas.

Que cuanto fue nos dé su sangre,
ahora que es tiempo, no se torne en nada,
y de esta poquedad llevemos
un día a Dios nuestras manos colmadas.

Confundidas las dos memorias
nuestros ayeres uno sólo se hagan,
y de él, en común sueño poseyéndolo,
nuestro futuro único nazca.

Hilando así la tela de recuerdos
que llevaremos de mortaja,
doblaremos con días del pasado
todos los días del mañana.

Cada hora con un recuerdo
emparejada y resonando, cada
imagen tuya por entre las mías
enredándose equivocada,

todo en tal confusión crezca y dé fruto,
lo que pasó con lo que pasa,
y cada cosa se desdoble en tiempo;
como tu corazón, amada,

que huele a antiguas primaveras
y sin fin se despliega y se derrama
en sones, y ecos, y ecos de eco,
como las campanadas recordadas...

José María Valverde (1926 - 1996) fue un destacado académico y poeta español. Este poema busca elogiar a la mujer amada, a la compañera de viaje con la que puede compartir su pasado, presente y futuro.

Los versos hacen hincapié en la manera en que una pareja puede conocer todo del otro, ya sean sus recuerdos de infancia, sus gustos y sus deseos. Así, cada día se convierte en una nueva aventura que pueden emprender juntos.

4. Si - Rudyard Kipling

Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor
la pierden y te culpan a ti.
Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero también aceptas que tengan dudas.
Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no incurres en el odio.
Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.

Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,
y tratar a esos dos impostores de la misma manera.
Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
tergiversada por villanos para engañar a los necios.
O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,
y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.

Si puedes apilar todas tus ganancias
y arriesgarlas a una sola jugada;
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,
a cumplir con tus objetivos mucho después de que estén agotados,
y así resistir cuando ya no te queda nada
salvo la Voluntad, que les dice: “¡Resiste!”.

Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
O caminar junto a reyes, sin menospreciar por ello a la gente común.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos pueden contar contigo, pero ninguno demasiado.
Si puedes llenar el implacable minuto,
con sesenta segundos de diligente labor
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y —lo que es más—: ¡serás un Hombre, hijo mío!

Rudyard Kipling (1865 - 1936) fue un prolífico escritor británico que se hizo famoso con sus historias relacionadas con el mundo de la selva. Además de su éxito en la narrativa, se destacó como poeta.

En este poema le dirige una carta a su hijo en la que le expresa lo que desea para su futuro. Así, le entrega una guía y consejos de cómo ser un hombre que actúa de manera correcta en la vida.

5. Lo de dentro y lo de fuera - Carlos Salem

He gastado media vida viendo a las mujeres por pedazos:
una clavícula (por lo general la izquierda)
una nalga una teta un pubis en sutil confluencia.
Amorosos fragmentos en los que volqué el prosaico concepto de belleza.
Suena superficial
lo sé
pero para encontrar tesoros se excava desde fuera
y yo solo veía del mapa los fragmentos.

Una vez me enamoré durante mes y medio
de la redondez de una rodilla.
Y durante un verano quise los dos párpados de una muchacha
hasta que descubrí lo que escondían.

Así viví hasta ahora
amando piezas de un puzzle femenino que me asustaba completar.
Porque una mañana cualquiera
veía desde lejos una oreja que no correspondía a esos tobillos
o unas manos que afrentaban el par de hombros tan queridos.
Por no hablar del ojo impertinente que comenzó a juzgarme
desde un oblongo ombligo.
Y ya nada era lo mismo.

A ti
en cambio te vi completa
la primera vez que te desnudaste en tres segundos.
Te vi completa como un científico
ve de un pantallazo la formula perfecta
o un escultor intuye bajo el mármol la sirena.

Y me gustó tanto y todo
que no supe si quedarme con tu vertiginoso cuello
con esos brazos de palmera
(la imposible predilección por uno de tus pechos)
las asas del balancín de tus caderas
los agujeros negros de tus ojos
tu boca besada por el vino
la rosada y perfecta rúbrica de tu coño
tu vientre partido que lleva mi lengua en dirección obligatoria
o las interminables y queridísimas piernas.
Por no hablar del vicio de tu nuca
la invitación al pecado que grita desde tu espalda
o tu culo y su tentación respingona.
Podría seguir falange por falange
pestaña por pestaña.

Pero ante la dificultad para elegir cualquiera de tus partes
no me queda mas remedio
que quererte entera.

Y eso
que hasta el momento
solo he hablado de lo de fuera.

Lo de dentro es un misterio al que me asomo a ciegas
porque cualquier clarividencia sería un insulto igual
a darte por sabida.
Y nadie sabe del todo
cómo es por dentro una pantera
nadie puede presumir de conocer el peso específico del viento
ni predecir tus arrebatos de cariño trepando la escalera
tus tormentas que nublan la mirada de los hombresdel tiempo
o las ráfagas de tu deseo que despeinan los otoños
y los primaverean.

Ya no sé si este poema iba del clima
de tesoros o de rompecabezas.

De lo que estoy seguro
es de que intentaré tocarte sin mapas
todo lo de dentro
sin descuidar por supuesto
lo de afuera.

Carlos Salem (Argentina, 1963) es un escritor argentino que se ha destacado por su narrativa y poesía. Estos versos están dedicados a la amada, a la que confiesa adorar tanto por su físico como por su interior.

Así, hace un repaso por cada detalle que aprecia de esta mujer y que la hacen destacarse de cualquier otra. Se encuentran presentes sus atractivos físicos que despiertan el deseo erótico del hablante. De igual manera, su personalidad resulta un misterio que lo asombra cada día y que le invita a quedarse para aprovechar de aprender un poco más sobre ella.

6. Fragmentos de un evangelio apócrifo - Jorge Luis Borges

  1. Desdichado el pobre de espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra.
  2. Desdichado el que llora, porque ya tiene el hábito miserable del llanto.

  3. Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de gloria.

  4. No basta ser el último para ser alguna vez el primero.

  5. Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen.

  6. Feliz el que perdona a los otros y el que se perdona a sí mismo.

  7. Bienaventurados los mansos, porque no condescienden a la discordia.

  8. Bienaventurados los que no tienen hambre de justicia, porque saben que nuestra suerte, adversa o piadosa, es obra del azar, que es inescrutable.

  9. Bienaventurados los misericordiosos, porque su dicha está en el ejercicio de la misericordia y no en la esperanza de un premio.

  10. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ven a Dios.

  11. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque les importa más la justicia que su destino humano.

  12. Nadie es la sal de la tierra; nadie, en algún momento de su vida, no lo es.

  13. Que la luz de una lámpara se encienda, aunque ningún hombre la vea. Dios la verá.

  14. No hay mandamiento que no pueda ser infringido, y también los que digo y los que los profetas dijeron.

  15. El que matare por la causa de la justicia, o por la causa que él cree justa, no tiene culpa.

  16. Los actos de los hombres no merecen ni el fuego ni los cielos.

  17. No odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de algún modo su esclavo. Tu odio nunca será mejor que tu paz.

  18. Si te ofendiere tu mano derecha, perdónala; eres tu cuerpo y eres tu alma y es arduo, o imposible, fijar la frontera que los divide.

  19. No exageres el culto de la verdad: no hay hombre que al cabo de un día, no haya mentido con razón muchas veces.

  20. No jures, porque todo juramento es un énfasis.

  21. Resiste al mal, pero sin asombro y sin ira. A quien te hiere en la mejilla derecha, puedes volverle la otra, siempre que no te mueva el temor.

  22. Yo no hablo de venganzas ni de perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón.

  23. Hacer el bien a tu enemigo puede ser obra de justicia y no es arduo; amarlo, tarea de ángeles y no de hombres.

  24. Hacer el bien a tu enemigo es el mejor modo de complacer tu vanidad.

  25. No acumules oro en la tierra, porque el oro es padre del ocio, y éste, de la tristeza y del tedio.

  26. Piensa que los otros son justos o lo serán, y si no es así, no es tuyo el error.

  27. Dios es más generoso que los hombres y los medirá con otra medida.

  28. Da lo santo a los perros, echa tus perlas a los puercos; lo que importa es dar.

  29. Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar.

  30. La puerta es la que elige, no el hombre.

  31. No juzgues al árbol por sus frutos ni al hombre por sus obras; pueden ser peores o mejores.

  32. Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena…

  33. Feliz el pobre sin amargura o el rico sin soberbia.

  34. Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas.

  35. Felices los que guardan en la memoria palabras de Virgilio o de Cristo, porque éstas darán luz a sus días.

  36. Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor.

  37. Felices los felices.

Jorge Luis Borges (Argentina, 1899 - 1986) fue uno de los escritores más importantes del siglo XX. En su obra, planteó la multiplicidad del tiempo y el espacio, así como la presencia de un lector activo, co-creador del texto.

Entre sus poemas, destaca "Fragmentos de un evangelio apócrifo", en el que adopta el estilo bíblico de los mandamientos para establecer ciertas verdades sobre la existencia humana.

Aunque califica su texto como fragmentario y apócrifo, es decir, de dudosa procedencia, su objetivo es aconsejar al lector para poder tener una vida tranquila y feliz.

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7. Poema 14 - Pablo Neruda

Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

Pablo Neruda (Chile, 1904 - 1973) fue uno de los escritores más reconocidos del siglo XX. Su obra se destacó por la mezcla de vanguardismo y simpleza, así como por su compromiso social.

"Poema 14" se encuentra en el libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada, que resultó crucial para su trayectoria. Lo publicó con apenas 19 años y gracias él logró la fama. Aunque está basado en sus propias experiencias amorosas, no está dirigido a nadie en particular, sino que la destinataria corresponde a un ideal.

En estos versos el hablante se refiere a la importancia que adquiere la mujer amada en su vida. Así, sin importar lo que suceda en el mundo, la unión de ellos es tan profunda que tiene un poder transformador. Hacia el final declara: "Quiero hacer contigo/ lo que la primavera hace con los cerezos". Es decir, quiere hacerla florecer y alcanzar su estado de máxima belleza.

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8. Tres palabras de fortaleza - Friedrich Schiller

I

Hay tres lecciones que yo trazara
con pluma ardiente que hondo quemara,
dejando un rastro de luz bendita
doquiera un pecho mortal palpita.

II

Ten Esperanza. Si hay nubarrones,
si hay desengaños y no ilusiones,
descoge el ceño, su sombra es vana,
que a toda noche sigue un mañana.

III

Ten Fe. Doquiera tu barca empujen
brisas que braman u ondas que rugen,
Dios (no lo olvides) gobierna el cielo,
y tierra, y brisas, y barquichuelo.

IV

Ten Amor, y ama no a un ser tan sólo,
que hermanos somos de polo a polo,
y en bien de todos tu amor prodiga,
como el sol vierte su lumbre amiga.

V

¡Crece, ama, espera! Graba en tu seno
las tres, y aguarda firme y sereno
fuerzas, donde otros tal vez naufraguen,
luz, cuando muchos a oscuras vaguen.

Friedrich Schiller (1759 - 1805) fue uno de los dramaturgos más destacados en su Alemania natal, así como un importante exponente de la literatura romántica.

En estos versos, intenta llenar de energía al lector. El hablante toma una actitud positiva y aconseja seguir ciertos preceptos para poder tener una vida llena de amor y alegría.

9. Besos - Gabriela Mistral

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Gabriela Mistral (Chile, 1889 - 1957) fue una de las figuras latinoamericanas más importantes del siglo XX. Fue profesora, diplomática y la primera mujer de su continente en recibir el Premio Nobel de Literatura en 1945.

En un estilo sencillo analiza detenidamente los tipos de besos que existen, pues cada uno es distinto a su manera. Así, en su repaso, revisa los besos dulces, apasionados o traicioneros hasta declarar que los dedicados a su amado son los más increíbles, pues los ha inventado con su pasión.

Revisa los Poemas fundamentales de Gabriela Mistral y aprende más sobre Poema Besos de Gabriela Mistral

10. Palabras para Julia - José Agustín Goytisolo

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

José Agustín Goytisolo (España, 1928 - 1999) escribió estos versos para su hija Julia, a quien intenta aconsejar para su vida adulta. De esta manera, le anima a mantener la esperanza frente a las adversidades de la existencia, ya que la mejor arma que puede tener ante los problemas es una actitud positiva.

Este poema ha ganado notoriedad, pues ha sido musicalizado en diversas ocasiones por destacados artistas como Mercedes Soza, pasando a formar parte del imaginario colectivo.

11. Esperando tu email - Oscar Hahn

Abrir mi correo
en el computador
esperando encontrar
un email tuyo
y no encontrarlo
abrirlo cada día
cada hora
cada minuto
y no encontrarlo
y tener miedo
de mirar mi correo
y pasar los ojos
por cada mensaje
buscando el tuyo
y no encontrarlo
y estar a punto
de romper la pantalla
de un puñetazo
y no encontrarlo
pero abrirlo de nuevo
y de repente
ver tu nombre
y leer el texto
aguantando apenas
la respiración
y llegar temblando
a la última línea
a la última palabra
y no querer respirar
nunca más en la vida
y querer caer muerto
encima del teclado

El poeta chileno Oscar Hahn (1938) escribe un poema de estilo romántico que se adecúa a los tiempos modernos. Así, tomando la tradición de la carta de amor de tiempos antiguos, sitúa un correo electrónico (email) como lo más esperado para el hablante lírico.

De este modo, los versos se pueden asemejar a la realidad actual de los mensajes en celulares, pues tener noticias del ser amado puede convertirse en una emoción inigualable.

12. El amor existe - Cristina Peri Rossi

El amor existe
como un fuego
para abrasar en su belleza
toda la fealdad del mundo.

El amor existe
como un presente de las diosas
benignas
a quienes aman la belleza
y la multiplican,
como los panes y los peces.

El amor existe
como un don
sólo para quienes están dispuestas
a renunciar
a cualquier otro don.

El amor existe
para habitar el mundo
como si fuera
el paraíso
que un amante distraído perdió
por pereza
por falta de sabiduría.

El amor existe
para que estallen los relojes
lo largo se vuelva corto

lo breve infinito

y la belleza borre
la fealdad del mundo.

La uruguaya Cristina Peri Rossi (1941) se ha hecho reconocida por una poesía en la que predomina la retórica del cuerpo y del deseo. En estos versos destaca el amor como la fuerza más importante del universo, pues gracias a él se pueden vencer todos los miedos, obstáculos y fealdades del mundo.

13. Canción de otoño en primavera - Rubén Darío

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.

Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.

¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!

Rubén Darío (Nicaragua, 1867 - 1916) fue un poeta clave para la lengua española, como máximo exponente del Modernismo. En su obra buscó una estética refinada en la que predominaba la perfección formal, la sonoridad y el gusto por lo exótico.

"Canción de otoño en primavera" es uno de sus textos más populares. En él se refiere a lo inevitable del paso del tiempo, pues sin que nadie se de cuenta, la juventud desaparece y se van perdiendo las ilusiones.

Aunque su famoso estribillo "Juventud, divino tesoro,/ ¡ya te vas para no volver!" hace que el poema adquiera un tono melancólico, funciona como un llamado hacia el lector para aprovechar al máximo el presente. Así, el hablante se refiere al "otoño" de su vida, aludiendo al tópico Carpe Diem, en el que se anima a aprovechar al máximo el presente.

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Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana. Diplomada en Teoría y Crítica de Cine. Profesora de talleres literarios y correctora de estilo.