Dadaísmo


Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Especialista en Artes, Literatura Comparada e Historia

El dadaísmo es un movimiento artístico y literario de vanguardia que tuvo lugar en la primera mitad del siglo XX. Se toma como punto de partida el año de publicación del manifiesto inaugural escrito en 1916 por Hugo Ball. Sin embargo, antes de este año ya habían tenido lugar algunas manifestaciones artísticas que pueden ser calificadas de dadaístas, tales como los ready made de Marcel Duchamp.

Este movimiento formó parte de las llamadas vanguardias históricas y tuvo una gran influencia en el desarrollo del arte contemporáneo. Pero ¿cuáles fueron sus características, sus aportes y sus principales representes? ¿Qué variables históricas lo hicieron posible? ¿En qué aspectos se expresa su importancia para las siguientes generaciones?

Contexto histórico del dadaísmo

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Marcel Duchamp: La fuente, 1917. Fotografía de Alfred Stieglitz.

Durante la Primera Guerra Mundial, acaecida entre 1914 y 1919, Suiza actuaba como un país neutro, razón por la cual muchas personas vieron en ese país un refugio privilegiado. Entre esas personas se contaban artistas, músicos y escritores venidos de todas partes de Europa.

Aquella joven generación de creadores estaba en contra del caos bélico producido por la guerra de trincheras, a la que interpretaron como un signo de la decadencia de Occidente. En efecto, lo que lucía como una promesa de desarrollo y progreso durante la segunda revolución industrial (signada por el matrimonio entre ciencia y tecnología), pronto se convirtió en muerte masiva.

Animados por sus valores antibelicistas y su profundo sentido crítico social, un grupo de artistas y escritores fundó un movimiento literario y artístico que expresaba su desacuerdo y decepción frente a la incapacidad demostrada por los discursos oficiales como la ciencia-tecnología, la religión, la filosofía (el idealismo) y las ciencias sociales (el positivismo) para evitar la destrucción de Europa. A este movimiento le pusieron el nombre de “dadá” o “dadaísmo”.

El significado de la palabra dadá

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Póster del Matinée Dadá enero de 1923.

No queda claro el significado de la expresión dadá. En el manifiesto dadaísta escrito por Tristán Tzara en 1918 se sostiene que:

Dada no significa nada. Si alguien lo considera inútil, si alguien no quiere perder tiempo por una palabra que no significa nada… El primer pensamiento que se agita en estas cabezas es de orden bacteriológico…, hallar su origen etimológico, histórico o psicológico por lo menos. Por los periódicos sabemos que los negros Kru llaman al rabo de la vaca sagrada: DADA. El cubo y la madre en una cierta comarca de Italia reciben el nombre de DADA. Un caballo de madera, la nodriza, la doble afirmación en ruso y en rumano DADA. Sabios periodistas ven en todo ello un arte para niños, otros santones Jesús habla a los niños, el retorno a un primitivismo seco y estrepitoso, estrepitoso y monótono. No es posible construir la sensibilidad sobre una palabra. Todo sistema converge hacia una aburrida perfección, estancada idea de una ciénaga dorada, relativo producto humano. La obra de arte no debe ser la belleza en sí misma porque la belleza ha muerto…

Origen y desarrollo histórico del arte dadá

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Suele ubicarse el origen del dadaísmo como movimiento en el año 1916, cuando el escritor Hugo Ball y otros artistas, reunidos en el Cabaret Voltaire, decidieron unificar esfuerzos y fundar el arte dadá allí, en el que había sido su lugar de reuniones en Zúrich.

El movimiento dadaísta también tuvo un núcleo importante en Berlín, Alemania. Militaban en este George Grosz, Raoul Hausmann y John Heartfield (Helmut Hertzfelde, 1891-1968), uno de los exponentes del fotomontaje. Este núcleo dio lugar a lo que se conoce como dadaísmo berlinés.

El dadaísmo fue realmente escandaloso. Se llegaron a leer sobre ellos afirmaciones como la siguiente: "nunca antes un grupo de decadentes, desprovistos de todo saber y toda voluntad, ha tenido coraje de mostrarse al público como lo hacen estos dadaístas".

En 1919, con el fin de la Primera Guerra Mundial, el movimiento se trasladó a París, donde alcanzó su apogeo pero también alcanzaría el final de sus días. En efecto, el carácter antiartístico y antipoético del dadaísmo constituía el germen de su propia muerte. Antes de ello, sin embargo, tuvo lugar la primera Feria Internacional Dadá en Berlín en junio de 1920.

El dadaísmo fue desgastándose, y las idas de André Breton fueron ganando terreno. La idea del escándalo o del gesto provocador como hecho estético en sí mismo fue dejándose de lado, y virar la atención a la eficacia del hecho artístico volvió a ser un objetivo de los artistas. Fue así como con el tiempo, el dadaísmo favoreció el nacimiento del surrealismo en 1924.

Características y fundamentos del dadaísmo

El dadaísmo o arte dadá no definió un estilo unificado, ya que se basaba, precisamente, en la crítica al sentido tradicional del arte, de la escuela o del estilo. Aun así, se unía en torno a un conjunto de principios compartidos que le dieron un tono característico, tanto en lo literario como en lo plástico. Conozcamos entonces sus características principales.

Carácter interdisciplinario

Hugo Ball.
Hugo Ball.: Karawane, el primer poema fonético. 1917.

El movimiento dadaísta fue de tipo interdisciplinario, es decir, se manifestó tanto en las artes plásticas (pintura y escultura) como en la literatura. También integró la foografía y la escultura. En todas estas disciplinas privó el sentido iconoclasta y la subversión.

Por ello, el dadaísmo también creció abrazado a los manifiestos y, de hecho, a lo largo del movimiento se llegaron a redactar unos siete manifiestos en total.

Aborrecimiento frente al concepto de belleza

Para los dadaístas, el concepto tradicional del arte perdía sentido frente a la realidad de la violencia desatada en Europa. Frente al horror de la guerra, la búsqueda de la belleza y la idea de un arte para complacer los sentidos eran absolutamente inadmisible.

Sentido antiartístico y antiliterario

Más que un arte, el Dadá o dadaísmo es más bien un antiarte, es decir, es un planteamiento, un concepto, un posicionamiento, lo cual lo convierte, sobre todo, en un modo de actuar sobre la realidad y no en un lenguaje pictórico o literario específico.

Valoración del gesto artístico por encima del objeto artístico

El artista dejará de ser el que pinta o esculpe, el que genera belleza, y pasará a ser aquel que escoge un objeto sin pretensiones estéticas y le otorga un significado por el sólo hecho de haberlo seleccionado. De esta manera, se instaura la era en que el gesto del artista será lo realmente estimado como “artístico”.

Humor irónico, carácter provocador e irreverente

El dadaísmo se propuso así una burla feroz del arte –no solo del arte tradicional sino incluso de las vanguardias como el cubismo y el futurismo, este último glorificador de la guerra-, una burla de la burguesía capitalista, finalmente, un desafío a la estética.

Crítica aguda en contra de la sociedad occidental

La propuesta del dadaísmo se estructura como un rechazo a los valores burgueses de principios de siglo. En efecto, los valores reinantes de aquella generación, como la fe ciega e irreflexiva en el desarrollo científico-tecnológico como sentido de la historia, el nacionalismo radical, el culto al capital y el uso del arte como tranquilizador de conciencias despertaron el malestar de la nueva generación de creadores.

Reivindicación de la irracionalidad como rechazo al positivismo

Al quedar al descubierto que la razón moderna no traía consigo una mejor vida sino destrucción masiva, los dadaístas entendieron que el arte y la literatura ya no se justificaban en nombre de la razón. Dieron paso así a la reivindicación de lo irracional en el arte y de lo absurdo. Esta manera de operar en la creación hizo posible un desarrollo creativo sin precedentes, aunque no exento de polémica y rechazo.

Creación de nuevas técnicas artísticas

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En artes plásticas, el dadaísmo trajo consigo la creación de nuevas técnicas artísticas como fotomontaje y ready made, y aprovechamiento de técnicas como el collage, creada por el cubismo.

El fotomontaje fue una técnica creada por los dadaístas que consistía en superponer diversos fragmentos de fotografías para crear una obra única. Estos fragmentos a veces se interconectaban por recursos adicionales como las ilustraciones.

El ready made, que se ha traducido como objeto encontrado u objeto confeccionado, era una técnica que consistía en tomar un objeto de uso cotidiano e intervenirlo con una intención deliberadamente significante.

Uso innovador de la palabra

Apegado a los valores del movimiento, el dadaísmo prefirió el uso de palabras por sucesión sin que estuvieran hiladas por un significado evidente o un sentido discursivo lógico.

Tomaron también como materia prima las letras en sí y los sonidos, lo que permitía evitar la asociación con un sentido racional. Lo aleatorio jugó en ello un importante papel.

Asimismo, implementaron técnicas como el caligrama, que ya había sido utilizado por Guillaume Apollinaire, escritor a quien se relacionaba con el cubismo.

Representantes y obras emblemáticas del dadaísmo (literatura)

Hugo Ball (1886-1927)

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Músico y escritor de origen alemán, que tuvo el papel protagónico como fundador del movimiento dadaísta. Fue el escritor del Manifiesto inaugural de la primera velada dadá, aunque muy pronto se deslindó del mismo.

Tristan Tzara (1896-1963)

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Fue un escritor de origen rumano que se sintió fuertemente atraído por las ideas de Hugo Ball, y que acabó convirtiéndose en la referencia fundamental del dadaísmo literario.

Escribió el que es considerado como verdadero primer manifiesto dadá, en el año 1918, así como los siguientes. En su conjuto fueron llamados los siete manifiestos dadaístas. Fue autor de obras como La primera aventura celeste del señor Antipirina (1916) y Veinticinco poemas (1919).

Representantes y obras emblemáticas del dadaísmo (artes plásticas)

François Picabia (1879-1953)

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Francis Picabia: Réveil matin. 31,8 x 23 cm. Tate Modern, Londres (Reino Unido).

Pintor y escritor francés. Incursionó en el cubismo, el surrealismo y el dadaísmo. A partir de 1916 se concentró en el dadaísmo, especialmente en obras de ingenio mecánico.

Marcel Duchamp (1887-1968)

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Marcell Duchamp: L.H.O.O.Q. 1918. 19 x 12 cm. Centro Pompidou, París.

Pintor y escultor francés. Reinterpretó el cubismo, interesándose más por introducir el movimiento, y lo puso en relación con el futurismo. En el dadaísmo se le reconoce como el creador del ready made. Se destacó por realizar interferencias sobre obras de arte consagradas, como por ejemplo, la intervención que hizo sobre la Gioconda de Leonardo Da Vinci.

Jean Arp (1887-1966)

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Jea Arp: Frente de camisa y tenedor. c. 1922. Madera pintada. 58.0 x 70.6 x 5.9 cm.

Escultor de origen franco-alemán. De formación clasicista, formó parte del movimiento Der Blaue Raiter, impulsó el dadaísmo y se acercó al surrealismo años más tarde. Lo caracterizaron su interés por la forma, por independizar la obra del contenido literario y por el acabado pulido y sensual sobre las superficies. Desarrolló un estilo artístico propio al que se llamó biomorfismo.

Man Ray (1890-1976)

Pintor y fotógrafo norteamericano. Logró llevar a la fotografía y a la pintura a cierto grado de autonomía. En su obra destacan sus rayografías (fotografías intervenidas mediante la aplicación de objetos sobre el papel fotográfico diluido). Se aproximó a la abstracción.

Hans Richter (1888-1976)

Pintor y cineasta de origen alemán. Aunque fue uno de los fundadores del movimiento dadá como pintor, estuvo dedicado por mucho tiempo a la investigación cinematográfica, a la que logró relacionar con la pintura y la poesía. Fue particularmente conocido por la obra Rhythmus 21.

Aportes e influencia del dadaísmo

El movimiento dadaísta ejerció una influencia muy importante en el desarrollo del arte del siglo XX. Lo primero que hay que decir es que, al incorporar técnicas como el fotomontaje –nunca antes explorado- y el ready made, abrieron el camino para infinitas posibilidades en el campo del diseño gráfico, el diseño publicitario y, por supuesto, en las artes plásticas.

Fueron también un precedente fundamental para el desarrollo de la vanguardia surrealista, que partió de algunos elementos del arte dadá para crear una nueva estética y un nuevo propósito del arte.

El dadaísmo sentó las bases del arte conceptual que se desarrollaría en la segunda mitad del siglo XX. Esto se debe a que permitió que la noción del arte como un objeto destinado a la mera contemplación estética y, por lo tanto, a la complacencia de los sentidos, pudiera ser también valorado por su capacidad para construir discurso crítico, para incomodar o para proponer conceptos complejos con fines distintos a los estéticos.

El ready made, por su parte, abrió el camino no solo para el arte conceptual en sí, sino para el arte de instalación que hoy en día juega un papel tan importante.

A diferencia de los tiempos que corren, estos elementos en su época representaron una auténtica ruptura con la tradición. Los dadaístas fomentaron la idea de que el artista no era solo el creador de un objeto y que el arte no era solo un asunto de museo. Para ellos y con ellos nace la idea del arte como actitud cotidiana, como estilo de vida, como performancia permanente, infinita.

Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Profesora universitaria, cantante, licenciada en Artes (mención Promoción Cultural), con maestría en Literatura Comparada por la Universidad Central de Venezuela, y doctoranda en Historia en la Universidad Autónoma de Lisboa.