Barroco: contexto, características, géneros y representantes


Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Especialista en Artes, Literatura Comparada e Historia

El período barroco en el arte y la literatura abarcó aproximadamente desde la segunda mitad del siglo XVI a la primera mitad del siglo XVIII y se difundió por toda Europa y América Latina, expuesta como estaba al influjo de los conquistadores ibéricos desde los viajes de Colón de 1492.

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Caravaggio: La vocación de San Mateo. 1601. Óleo sobre lienzo. 3,38 m × 3,48 m. Capilla Contarelli, Italia.

El término barroco se usó por primera vez a mediados del siglo XVIII en pleno contexto de la Ilustración o Iluminismo. Aparentemente, la palabra provenía de la lengua portuguesa, en la que se usaba para designar un tipo de perla de forma irregular. Los iluministas Diderot y Rousseau la usaron para describir el arte de ese período, al que consideraban estrambótico y confuso desde la perspectiva de la estética neoclásica.

Para el investigador Wolfflin, el barroco se caracteriza por ser, esencialmente, el “arte de parecer”. Tres elementos pueden ser considerados fundamentales: el efectismo, la espectacularidad y la emocionalidad.

La literatura y el arte barrocos representaron el espíritu de una época en movimiento, una época que asistió a la transformación del orden conocido, lo que significó una era verdaderamente inquietante desde el punto de vista psicológico, cultural y social, además de político y económico.

Pero… ¿es posible identificar elementos comunes a las diferentes manifestaciones del barroco? ¿Cuáles son las características del arte y la literatura barrocos? ¿Quiénes fueron sus principales representantes? ¿Qué visión de mundo se expresa en las manifestaciones culturales de este período histórico?

Contexto histórico

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Diego Velázquez: Las meninas o La familia de Felipe IV. 1656. Óleo sobre lienzo. 3,18 m x 2,76 m. Museo del Prado, Madrid.

Hacia 1450 se había inventado la imprenta de tipos móviles de Gutenberg, lo que permitió como nunca la circulación del conocimiento. Países como España y Portugal consolidaban sus hegemonías y, amparados en el la reafirmación del Santo Oficio, es decir, en la inquisición, expulsaron a moros y judíos de la península. Pero aún así, los cambios más impactantes que conmocionarían el mundo occidental estaban por darse poco después.

Ciertos acontecimientos fueron fundamentales para la formación del espíritu barroco:

  • El descubrimiento de América en 1492, que puso fin al aislamiento del continente americano. Con ello, el orden geopolítico y económico se transformó en la medida en que Europa occidental se expandió e inició la occidentalización del globo. Se consolidó así el triunfo de las compañías comerciales y del tráfico transoceánico, aunque en algunos países esto no evitó la crisis económica.
  • La Reforma luterana en 1517 y la contrarreforma católica en 1545. Hasta la Reforma luterana, la unidad política y cultural de Europa se identificaba con la unidad espiritual de la cristiandad. El cisma protestante y la respuesta católica pusieron en evidencia una fractura cultural y una inestabilidad en el sistema de creencias.
  • La aparición de la teoría heliocéntrica de Copérnico hacia 1543 y el impacto de las teorías científicas de Kepler y Galileo.

Todos estos elementos se conjugaron para dar lugar a una auténtica crisis cultural y espiritual, que convivía con la consolidación del absolutismo político.

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Rembrandt: Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp. 1632. Óleo sobre lienzo. 1,7 m x 2,16 m. Mauritshuis, La Haya.

Si las navegaciones de Colón y Magallanes habían demostrado que la Tierra no era plana y que existían otros territorios y civilizaciones, la teoría heliocéntrica demostraba, además, que la Tierra no era el centro del universo, sino que orbitaba alrededor del Sol como parte del sistema solar. ¿Cómo el ser humano podría seguir siendo el centro del mundo? ¿Qué otras cosas quedarían por saber? ¿Cómo llenar los vacíos a los que la fe, ahora dividida, no daba respuesta inmediata?

Investigadores como Arnold Hauser calificaron esta experiencia como la aparición de una conciencia cósmica, es decir, la comprensión de que la naturaleza, la creación, no existía para el ser humano, sino que existía un universo infinito. Para Hauser, esto daría lugar a una duda existencial profunda y a un cierto relativismo que penetró las producciones culturales de aquel período.

Si en el renacimiento dominaba una mirada autoconfiada y optimista, los cambios sufridos en la transición al siglo XVI y el desarrollo ulterior de los acontecimientos promovieron una sensibilidad pesimista, desengañada, crítica y conceptualmente compleja.

Ante la dificultad de dar respuestas unívocas, las artes favorecieron el estremecimiento metafísico, que se expresaba en la emocionalidad, el efectismo y la espectacularidad. Apareció, pues, el horror vacui del barroco, lo mismo en la literatura que en las artes plásticas, la arquitectura y la música.

Los esfuerzos artísticos fueron diversificados, no solo en cuanto a los países en que se manifestó (Francia, España, Italia, Portugal, Países Bajos, América Latina, etc.) sino en cuanto a los ámbitos en que se aplicó:

  • el arte barroco como brazo de la Iglesia católica durante la Contrarreforma;
  • el arte barroco al servicio del absolutismo y la vida cortesana;
  • el arte barroco al servicio de la burguesía protestante.

Características del barroco

Horror vacui

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Pedro Pablo Rubens: El rapto de las hijas de Leucipo. h. 1616. Óleo sobre tabla. 222 cm × 209 cm.
Alte Pinakothek, Múnich.

Si algo caracterizó al barroco fue el principio del horror vacui, expresión latina que quiere decir 'horror al vacío'. El arte barroco, en todas sus manifestaciones, gusta de los acabados abigarrados y recargados, con lo que pretende llenar todo el espacio.

Sentido de movimiento y tensión

El sentido de movimiento, dinamismo y tensión es fundamental en el barroco. No se busca el reposo, sino que, por el contrario, se establecen tensiones entre las formas, los sonidos, las palabras o los conceptos.

Representación de pasiones y temperamentos interiores

El barroco se aleja de las prescripciones filosóficas del renacimiento que llamaban a la mesura y al equilibrio. Opta más bien por la representación de las pasiones y los temperamentos interiores, tanto lo que respecta a cada personaje como al conjunto de la obra.

Claroscuros y contrastes

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El Greco: La adoración de los pastores. 1612-1614. Óleo sobre lienzo. 3,19 m x 1,8 m. Museo del Prado, Madrid.

En las diferentes disciplinas artísticas, el barroco revela un gusto por el contraste, que en las artes plásticas se expresa por medio del claroscuro. Aplica no solo a la pintura, sino a la arquitectura, la escultura, la música e, incluso, la literatura.

Sustitución de lo absoluto por lo relativo

Lo absoluto cede su lugar a la relatividad, en consonancia con una época que carecía de seguridades filosóficas, teológicas y culturales. Domina el orden de la percepción, del efecto, de la búsqueda de sensaciones y contradicciones por encima de los principios cerrados.

Centros múltiples

El arte barroco destacó por dejar de lado la idea de una obra con un solo centro de interés (por ejemplo, en pintura el punto de fuga único) para recurrir a los centros múltiples, que con frecuencia generan composiciones elípticas. Este principio fue visible en todas las disciplinas artísticas, aunque adaptado a sus recursos.

Efecto incompleto o inconexo

El barroco promueve, en consecuencia, el efecto de inconexión o de obra abierta o incompleta, a diferencia del renacimiento que cierra el universo de la obra en sí misma. Ese gusto por lo incompleto expresa la inquietud por la infinitud y la trascendencia.

Búsqueda del estremecimiento metafísico

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Bernini: El éxtasis de Santa Teresa. 1645-1652. Mármol. Iglesia de Santa María de la Victoria, Roma.

Frente a la voluntad racional del renacimiento,que buscaba la armonía y el equilibrio, el barroco prefiere la promoción del estremecimiento metafísico.

Conceptismo y culteranismo

En la literatura barroca, particularmente la española, se desarrollaron dos estéticas muy características: la del culteranismo y la del conceptismo.

El culteranismo era rico en figuras retóricas y referencias literarias cultas. Por su parte, el conceptismo se basaba en la asociación de ideas mediante el ingenio.

Uso recurrente de las figuras literarias

El interés por el detalle, los efectos y la exuberancia formal, llevó al cultivo de figuras literarias como la recurrente adjetivación, la elipsis, la metáfora, el hipérbaton, la antítesis y la perífrasis.

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Géneros artísticos

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Carracci: La carnicería. 1583. Óleo sobre lienzo. 185 cm × 266 cm. Christ Church Picture Gallery, Oxford.

En diferentes disciplinas, se crearon y experimentaron nuevos géneros, además de los ya conocidos como el motete y el madrigal en el renacimiento. En la música, por ejemplo, el barroco dio lugar a:

  • Ópera: impulsada por el compositor Claudio Monteverdi. Integraba el arte teatral con la música, y se componía esencialmente de recitativos y arias para solista, coros y una obertura instrumental.
  • Oratorio: el oratorio también está asociado a un relato, pero este no se escenifica. Lo relatos de los oratorios son religiosos, de allí su nombre.
  • Cantata: una forma musical destinada a ser cantada, ya temas religiosos, ya temas seculares, la cual combina números instrumentales con recitativos, arias y coros.
  • Sonata: está destinada a la exposición de uno o más instrumentos solistas.
  • Concerto grosso: significó el inicio de la música orquestal.
  • Suite: sucesión de piezas para danzar, normalmente estructurada en cuatro movimientos.

En la pintura, se continuaron desarrollando los géneros del renacimiento como el retrato individual y la pintura de historia. Junto a ellos, aparecieron géneros como:

  • Retratos colectivos: retratos de diferentes personas en un solo lienzo. Con frecuencia, hacían alusión a personas reunidas en torno a oficios, gremios o profesiones.
  • Bodegones o naturalezas muertas: representación de alimentos animales y vegetales, flores y objetos utilitarios de la cotidianidad. En los países burgueses y prósperos, expresaban la abundancia. En lo países en crisis económica, como España en determinados momentos del periodo, expresaban la carestía.
  • Vanitas, variación de los bodegones que consiste en llamar la atención sobre la fugacidad del tiempo y la vida, así como la insignificancia de la vanidad humana. Incluye signos que expresan la fugacidad del tiempo, como calaveras, pompas de jabón, alimentos en descomposición, velas consuméndose, etc.
  • Pintura de género: representación de escenas cotidianas de color local. La pintura de género ya existía antes del barroco, pero alcanza un importante reavivamiento y ampliación durante este período.
  • Paisaje: el paisaje o país como género autónomo se desarrolla en la transición del renacimiento al barroco, a pesar de que siempre ha existido en la historia de la pintura como un elemento de la composición.

En la literatura se siguieron desarrollando géneros conocidos tanto en la narrativa, la prosa y la poesía, aunque desde una actiud desengañada y con nuevos elementos estéticos. El teatro alcanzó un importante desarrollo en el drama, la comedia y la tragicomedia. Sin embargo, desafió la estructura clásica de las tres unidades.

Temas

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Fancisco de Zurbarán: Inmaculada concepción. 1628-1630. Óleo sobre lienzo. 128 x 89 cm. Museo del Prado, Madrid.

En el período barroco los temas se diversificaron de la mano de los nuevos géneros. Se siguieron cultivando los temas de historia, religión y mitología, aunque se prefirieron las escenas de mayor dramatismo y conmoción.

En cuanto a los temas religiosos, la Iglesia católica fijó la iconografía como una forma de prevenir la herejía en pleno contexto de la contrarreforma. Como parte de esta política fueron muy desarrollados en particular temas como la Inmaculada Concepción de María, la eucaristía, el Codero de Dios, los santos y la Iglesia triunfante. También se hizo énfasis en la Pasión de Cristo por medio de sus variantes como Cristo varón de dolores, la prensa mística, la fuente mística, la dolorosa, entre otros.

En un sentido más general, fueron recurrentes los siguientes tópicos que provenían de la tradición: tempo fugit (lamento sobre la fugacidad del tiempo y la existencia), collige virgo rosas o 'corta las rosas, doncella' (destinado a las mujeres jóvenes para persuadirlas de aprovechar su juventud) y carpe diem (aprovecha el día). Estos tópicos representan diferentes posturas frente a la muerte, tema fundamental.

La vida cotidiana también ganó un espacio de representación importante, no solo en relación con los tópicos anteriores, sino también como registro de los usos y costumbres del tiempo. La realidad social fue también tomada en cuenta a través la representación de personajes característicos como aguadores, mendigos, enfermos, enanos, etc. En el arte de flamenco, fue singularmente importante la atención de la vida y costumbres cotidianas, incluidas las actividades domésticas.

Principales representantes del barroco

Artes plásticas y arquitectura

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Anton van Dyck: Carlos I de Inglaterra. 1635. Óleo sobre lienzo. 105 x 76 cm. Museo del Louvre, París.
  • Caravaggio, Italia, 1573-1610. Pintor de estilo tenebrista. Algunas obras representativas: Baco joven; Vocación de san Mateo; Conversión de san Pablo y la Crucifixión de san Pedro.
  • Annibale Carracci, Italia, 1560-1609. Uno de los creadores del clasicismo pictórico y precursor del neoclasicismo. Algunas obras representativas: Ciclo de Rómulo, La carnicería, La Asunción (1587); Venus, Adonis y Cupido; El sacrificio de Isaac.
  • Gian Lorenzo Bernini, Italia, 1598-1680. Escultor, arquitecto, pintor, dibujante y escenógrafo. Algunas obras representativas: La cabra Amaltea amamantando a Zeus niño y un joven sátiro; El rapto de Proserpina; fachada de la iglesia de Santa Bibiana de Roma; tumbas de Urbano VIII y Alejandro VII, cátedra de San Pedro, Éxtasis de Santa Teresa; Plaza de San Pedro, Vaticano, Roma.
  • El Greco, Grecia 1541- España 1614. Pintor manierista, ubicado en la transición hacia el barroco. Caracterizado por el colorido, el alargamiento de figuras y el horror vacui. Algunas obras representativas: La curación del ciego; Pietà; El caballero de la mano en el pecho y La adoración de los pastores.
  • Francisco de Zurbarán, España, 1598-1664. Pintor de corriente tenebrista con sencillez compositiva y gran realismo. Algunas obras representativas: San Serapio; San Ambrosio; Adoración de los pastores; San Francisco en meditación; Desposorios místicos de Santa Catalina de Alejandría.
  • Diego de Silva Velázquez, España, 1599-1660. Pinor de naturalismo tenebrista. Algunas obras representativas: La comida; Aguador de Sevilla; Adoración de los Magos; Las lanzas o La rendición de Breda; Cristo Crucificado, Las Meninas o La familia de Felipe IV.
  • Bartolomé Esteban Murillo, España, 1617-1682. Pintor orientado a temas religiosos con un tratamiento humano y sencillo. Algunas obras representativas: La Sagrada Familia del pajarito; La Virgen y el Niño con santa Rosalía de Palermo; numerosas versiones de la Inmaculada Concepción.
  • Petrus Paulus Rubens, Países Bajos, 1577-1640. Pintor que destaca por el tratamiento de la tensión entre lo intelectual y lo emotivo y el dinamismo formal. Algunas obras representativas: Tríptico de la resurrección de la cruz; El juicio de Paris; La adoración de los Magos; El rapto de Proserpina; Las tres gracias y El jardín del amor.
  • Rembrandt Harmenszoon van Rijn, Países Bajos, 1606-1669. Temas de gran dramatismo, dinamismo y realismo en los retratos corporativos, a diferencia de la tradición estática en fila de los demás pintores. Algunas obras representativas: Autorretratos varios; La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp; Filósofo en meditación o Estudioso en meditación; Paisaje con molino; El retorno del hijo pródigo.
  • Anthony van Dyck, Países Bajos, 1599-1641. Estilo exuberante y dinámico que se transformó en un estilo más elegante y solemne. Algunas obras representativas: El Prendimiento; Carlos I como cazador y Retrato ecuestre de Carlos I.
  • Nicolás Poussin, Francia, 1594 -1665. Representante de la tendencia clasicista francesa del siglo XVII. Algunas obras representativas: La peste de Azoth; Adoración del becerro de oro; Los pastores de la Arcadia.

Literatura

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Juan van der Hamen: Retrato de Francisco de Quevedo. Siglo XVII. Óleo sobre lienzo. 48 x 60,5 con marco. Instituto Valencia de Don Juan, Madrid.
  • Luis de Góngora, España, 1561-1627. Representante del culteranismo o gongorismo. Obras más representativas: Fábula de Polifemo y Galatea; Soledades.
  • Lope de Vega, España, 1562-1635. Obras más representativas: Fuenteovejuna; El perro del hortelano.
  • Francisco de Quevedo, España, 1580-1645. Representante del conceptismo. Obras más representativas: Sueños y discursos; El Parnaso español; Historia de la vida del Buscón.
  • Tirso de Molina, España, 1579-1648. Obras más representativas: El burlador de Sevilla; El condenado por desconfiado; El vergonzoso en palacio.
  • Pedro Calderón de la Barca, España, 1600-1681. Obras más representativas: La vida es sueño; El gran teatro del mundo; El príncipe constante.
  • Sor Juana Inés de la Cruz, Nueva España, 1648-1695. Obras más representativas: Divino narciso; Redondillas; Primero sueño; Los empeños de una casa.
  • John Milton, Inglaterra, 1608-1674. Obras más representativas: El paraíso perdido; Veintitrés sonetos; Comus; Arcades.
  • Giovan Battista Marino, Italia, 1569-1625. Obras más representativas: Le Rime; La lira; 'L'Adone'.
  • Jean-Baptiste Poquelin o Molière, Francia, 1622-1673. Obras más representativas: Tartufo; El enfermo imaginario; El médico a palos.
  • Jean Racine, Francia, 1639-1699. Obras más representativas: Fedra; Andrómaca; Ifigenia.

Música

  • Claudio Monteverdi, Italia,1567-1643 Obras más representativas: La fábula de Orfeo; La coronación de Popea; Madrigales varios.
  • Antonio Vivaldi, 1678-1741. Obras más representativas: Las cuatro estaciones; Stabat Mater; Concierto para mandolina; Concerto alla rustica.
  • Jean-Baptiste Lully, Francia, 1632-1687. Obras más representativas: Cadmo y Harmonia; Amadís; Ballet royal de flore, lwv 40.
  • Marc-Antoine Charpentier, Francia, 1643-1704. Obras más representativas: Magnificat; Misa de Port Royal; Le Malade imaginaire; David et Jonathas.
  • Johann Pachelbel, Alemania, 1653-1706. Obras más representativas: Canon en Re mayor; Musikalische Sterbensgedancken; Hexachordum Apollinis.
  • Johann Sebastian Bach, Alemania, 1685-1750. Obras más representativas: Oratorio Pasión según San Mateo; Tocata y fuga en re menor, BWV 565; El clave bien temperado; Invenciones y Sinfonías.
  • Georg Friedrich Händel, Alemania, 1685-1759. Obras más representativas: Oratorio El Mesías; Giulio Cesare; Acis y Galatea; Saul; Música acuática.
  • Henry Purcell, Reino Unido, 1659?-1695. Obras más representativas: Dido y Eneas; Full Anthem; La reina de las hadas.
Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Profesora universitaria, cantante, licenciada en Artes (mención Promoción Cultural), con maestría en Literatura Comparada por la Universidad Central de Venezuela, y doctoranda en Historia en la Universidad Autónoma de Lisboa.