Fauvismo


Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Especialista en Artes, Literatura Comparada e Historia

El fauvismo o fovismo fue un movimiento pictórico que tuvo su origen en 1905 en París, Francia. La máxima plástica del fauvismo fue la exaltación del color, sustentada en la idea de que la creación surgía del instinto más que del intelecto o de los sentimientos.

Ahora bien, ¿cuáles son las características del fauvismo? ¿Cómo y cuándo se originó el arte fauvista? ¿Qué significa y de dónde proviene la palabra fauvismo?

Características de la pintura fauvista o fovista

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Henri Matisse, La raya verde (Amélie Parayre), 1905, óleo sobre lienzo, 40 cm x 32 cm, Galería Nacional de Dinamarca, Copenhague.

En este segmento, podremos ver cuáles son las principales características del movimiento fauvista.

Exaltación del color

Aunque el fauvismo aún está atado a la representación de la naturaleza, es decir, de los objetos reconocibles, no busca la representación naturalista, sino exaltar el valor del color en sí mismo, al que prefieren usar en su estado puro y de manera directa.

Por ende, la obra fauvista hace gala de una coloración atrevida. Usa colores de manera brutal y con relativa arbitrariedad, procurando deliberadamente una sensación de disonancia que rompa la asociación del color con la representación de la realidad tal como ella es concebida.

Instinto e impulsividad

Más que indagar sobre los sentimientos o pensamientos del artista, el fauvismo exhibe el flujo del instinto creativo. En consecuencia, las líneas y los colores resultan de gestos impulsivos, pretendiendo con ello alcanzar la genuinidad atribuida a los niños o a lo “salvaje”, es decir, a aquello que no ha sido “tocado” por el orden civilizatorio dominante.

Desinterés por la perspectiva y el modelado

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Maurice de Vlaminck, La chica de Rat Mort, 1905-1906, óleo sobre lienzo, 32,7 x 46,7 cm, colección privada.

Otro rasgo del arte fauvista fue el desinterés por la profundidad espacial, la perspectiva y el modelado y, con ello, por el claroscuro. Las figuras del plano fauvista suelen ser planas, y algunas veces aparecen delimitadas por gruesos contornos. Se desvanece, pues, la pretensión de construir imágenes que imiten el mundo visible.

Trazos espontáneos y sueltos

En coherencia con el sentido del instinto, en la pintura fauvista dominan los trazos espontáneos. Desde el punto de vista de la composición, estos trazos aparecen sueltos y suelen ser definitivos, esto es, no sujetos a perfeccionamiento y al acabado, ya que ello iría en contra de la “intuición”. Así, muchas veces estos trazos derivaban en manchas que creaban efectos particulares.

Ausencia del trabajo al aire libre

Mientras que movimientos como el impresionismo se habían permitido trabajar al aire libre, el fauvismo, al igual que otras corrientes, vuelve al trabajo en el estudio, ya que no le interesa la observación de la naturaleza sino el lenguaje plástico, con énfasis en el color y su capacidad expresiva.

Temas del fauvismo

Los temas del fauvismo podían abarcar el espectro de los retratos, los paisajes, los objetos cotidianos, la relación idílica del ser humano con la naturaleza y las escenas de interiores.

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Contexto histórico y origen del fauvismo

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André Derain, Puente sobre el Riou, 1906, óleo sobre lienzo, 82.6 x 101.6 cm, Colección de William S. Paley.

Hacia finales del siglo XIX, el arte comenzaba una importante transformación, fruto de muchos procesos que convergieron. Por ejemplo, la influencia del romanticismo había animado a las generaciones siguientes a buscar un lenguaje personal y original. Por otro lado, la aparición de las tecnologías de la imagen, como la cámara fotográfica, incidieron en el modo en que era concebida la función del arte occidental.

Así, para el último tercio del siglo XIX, ya se veían propuestas arriesgadas omo el impresionismo, el postimpresionismo, el simbolismo, el arte naif y otras corrientes. El fauvismo, de hecho, fue contemporáneo con el expresionismo alemán y, al igual que este, defendía la libertad expresiva.

El fauvismo logró abrirse espacio en el Salón de Otoño de París en 1905, que dedicó la sala número ocho a los artistas Henry Matisse, Maurice Vlaminck y André Derain. Pero las características de sus obras escandalizaron a la audiencia y, especialmente, a algunos críticos más conservadores. Los cuadros mostraban colores estridentes e incoherentes con la “realidad”.

Aquello fue un espectáculo impactante y desafiante, de modo que el crítico Louis Vauxcelles se expresó de este modo: “Donatello chez les fauves”, que en francés quiere decir: “¡Vaya! Donatello entre fieras”. Así, lo que comenzó como una descalificación, fue asumido por los artistas como el nombre del nuevo estilo: “fauvismo”, el movimiento de “las fieras”.

No se puede decir que el fauvismo haya sido un movimiento con un manifiesto programático, como sí lo fue el futurismo, por ejemplo. Sin embargo, sus artistas compartían el interés por la exaltación del color y la intención de ruptura. En consecuencia, para el año 1908 el fauvismo se diluyó. Sin embargo, su influencia fue fundamental para la primera generación de vanguardistas.

Principales artistas y obras del fauvismo

Henri Matisse (1869-1954)

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Henri Matisse, La alegría de vivir, 1906, óleo sobre tela, 175 x 241 cm, Fundación Barnes, Filadelfia.

Pintor, escultor, litógrafo y dibujante francés. Estuvo interesado en la composición más que en las figuras en sí. Abandonó la perspectiva, la profundidad espacial, el dibujo y el claroscuro para tratar el color como un valor en sí mismo. Recibió la influencia de Vincent van Gogh y del arte exótico. Fue una figura de gran importancia en la obra de Pablo Picasso y otros artistas de su generación.

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André Derain (1880-1954)

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André Derain, Mujer en camisa, 1906, óleo sobre lienzo, 100 x 81 cm, Galería Nacional de Dinamarca, Copenhague.

Pintor de origen francés. Trabajó con el uso de colores brillantes, trazos enérgicos y pinceladas sin continuidad. Fue ampliamente influenciado por Cézanne, lo que despertó su interés por el cubismo una vez que la oleada fauvista se diluyó. Años más tarde, volvió a un tipo de pintura que ha sido calificada como de tono “neoclásico”, estilo que siguió desarrollando de allí en adelante.

Maurice de Vlaminck (1876-1958)

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Maurice de Vlaminck, El huerto, 1905, óleo sobre lienzo, colección privada.

Pintor francés, proveniente de una familia de músicos. Incursionó en diferentes corrientes como el realismo y el expresionismo, y fue muy influenciado por la singular obra de Vincent van Gogh. Fue muy amigo de Derain, con quien estableció un estudio desde el que trabajaron juntos.

Raoul Dufy (1877-1953)

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Raoul Dufy, Bañistas, 1908, óleo sobre lienzo, 38 x 46 cm, colección privada.

Pintor, grabador y decorador francés. En sus inicios, incursionó en el estilo impresionista de finales del siglo XIX. Gracias a la influencia que ejerció Matisse en él, se aproximó a la estética fauvista. Su obra estuvo caracterizada por el uso de la geometrización y el contraste de tonalidades.

Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Profesora universitaria, cantante, licenciada en Artes (mención Promoción Cultural), con maestría en Literatura Comparada por la Universidad Central de Venezuela, y doctoranda en Historia en la Universidad Autónoma de Lisboa.