21 poemas para reflexionar sobre la vida


Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana

Uno de los grandes temas de la poesía es la reflexión sobre la existencia. A través del tiempo los artistas han abordado la vida desde diversas aristas. En la siguiente selección se pueden encontrar diferentes miradas que invitan al lector a valorar el momento presente y a meditar sobre la importancia de disfrutar cada experiencia.

1. No te detengas - Walt Whitman

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.

Walt Whitman (1819 - 1892) es uno de los poetas norteamericanos más destacados, ya que fue el primero en incursionar en el uso del verso libre, utilizando un lenguaje sencillo, cercano a todo público. Este es uno de sus textos más recordados, ya que fue citado en la película La sociedad de los poetas muertos, estrenada en 1989.

Aquí hace un llamado directo al lector, utilizando el tópico Carpe Diem, locución latina que significa "aprovecha el día". De esta manera, insta a disfrutar de cada momento como si fuese el último, incluso de las cosas más sencillas.

El autor plantea que la existencia puede ser maravillosa, todo depende de cómo se la mire. A pesar de las adversidades, se debe buscar mantener la esperanza. En sus palabras, "la vida es desierto y oasis" y es en esta mezcla, donde se encuentra el aprendizaje.

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2. En paz - Amado Nervo

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo (1870 - 1919) es un escritor mexicano, perteneciente al movimiento modernista. Este es uno de los poemas más famosos de su producción. Corresponde a su etapa madura y funciona como una suerte de epitafio, ya que lo escribió algunos años antes de morir.

Reflexiona sobre su existencia y agradece a la vida por todo lo experimentado, ya fuese bueno o malo. Hay una actitud bastante positiva hacia la idea de enfrentarse a la muerte, pues ya vivió todo lo que necesitaba para sentirse pleno.

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3. Sueños - Langston Hughes

Aférrate a tus sueños
porque si los sueños mueren
la vida es como un pájaro de alas rotas
incapaz de volar.
Aférrate a tus sueños
porque si los sueños se marchan
la vida es como un campo yermo
cubierto de escarcha.

Langston Hughes (1901 - 1967) fue una importante figura dentro del "Renacimiento de Harlem", movimiento que defendía la difusión de la cultura y el arte afroamericanos en Estados Unidos.

Este es uno de sus poemas más famosos. En él busca inspirar a las personas a perseguir sus sueños, pues la vida tiene que ser más que sobrevivir y tiene que haber algún motivo que anime al ser humano a seguir adelante, a pesar de todo.

4. Vida - Alfonsina Storni

Mis nervios están locos, en las venas
la sangre hierve, líquido de fuego
salta a mis labios donde finge luego
la alegría de todas las verbenas.

Tengo deseos de reír; las penas
que de donar a voluntad no alego,
hoy conmigo no juegan y yo juego
con la tristeza azul de que están llenas.

El mundo late; toda su armonía
la siento tan vibrante que hago mía
cuando escancio en su trova de hechicera.

Es que abrí la ventana hace un momento
y en las alas finísimas del viento
me ha traído su sol la primavera.

La poeta argentina Alfonsina Storni (1892 - 1938) es una de las voces latinoamericanas más relevantes del siglo XX. En su obra, trabajó en expresar la interioridad de la mujer.

En estos versos la hablante reconoce su fuerza vital ("la sangre hierve, líquido de fuego") como el combustible necesario para afrontar cualquier adversidad. Hay un reconocimiento de una manera más madura y serena de observar la vida ("hoy conmigo no juegan y yo juego/ con la tristeza azul de que están llenas").

Asimismo, existe un deseo de unirse a la energía del universo ("El mundo late; toda su armonía/la siento tan vibrante que hago mía"), en donde la primavera se instala como catalizadora del cambio.

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5. El corazón que ríe - Charles Bukowski

tu vida es tu vida
no dejes que sea golpeada contra la húmeda sumisión
mantente alerta
hay salidas

hay una luz en algún lugar
puede que no sea mucha luz pero
vence a la oscuridad

mantente alerta
los dioses te ofrecerán oportunidades
conócelas
tómalas

no puedes vencer a la muerte pero
puedes vencer a la muerte en la vida, a veces
y mientras más a menudo aprendas a hacerlo
más luz habrá

tu vida es tu vida
conócela mientras la tengas
tú eres maravilloso
los dioses esperan para deleitarse
en ti.

Charles Bukowski (1920 - 1994) es el gran representante del realismo sucio en Estados Unidos. Su obra se caracteriza por el desenfado con el que se refiere a la vida, en donde predomina el alcohol, el sexo y las drogas. Fue un gran crítico de la sociedad de consumo del periodo, que encerraba un enorme vacío detrás de la aparente felicidad.

En este poema hace un llamado a tomar las riendas de la propia vida, sin importar los obstáculos que se pueden encontrar. "Tu vida es tu vida", por lo tanto, es un regalo que se debe apreciar y, en especial, gozar.

6. La palabra infinito - Ida Vitale

La palabra infinito es infinita,
la palabra misterio es misteriosa.
Ambas son infinitas, misteriosas.
Sílaba a sílaba intentas convocarlas
sin que una luz anuncie su dominio,
una sombra señale a qué distancia de ellas
está la opacidad en que te mueves.
Van a algún punto del resplandor y anidan,
cuando las dejas libres en el aire,
esperando que un ala inexplicable
te lleve hasta su vuelo.

¿Es más que su sabor el gusto de la vida?

Ida Vitale (Uruguay, 1923) es una de las escritoras latinoamericanas más destacadas en la actualidad. En este poema reflexiona sobre la esencia de la vida como un fenómeno infinito y misterioso. Por mucho que el ser humano intente comprenderla o darle un sentido, es imposible hacerlo. Por ello, sólo queda disfrutarla.

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7. La vida - Fernando Pessoa

La vida es una posada en el camino donde debo
quedarme a esperar hasta que llegue por mí la
diligencia del abismo.

Fernando Pessoa (1888 - 1935) fue una de las figuras literarias más importantes del siglo XX. Se destacó por tener más de 70 heterónimos, personalidades literarias con una identidad y estilo diferente al suyo.

Se lo ha llamado el poeta del desasosiego, pues en su obra hay una mirada bastante melancólica sobre la existencia. En este poema analiza la vida como un breve viaje antes de alcanzar la muerte. De este modo, la estadía en esta "posada" depende de cada persona.

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8. Instantes - Jorge Luis Borges

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.

Jorge Luis Borges (Argentina, 1899 - 1986) es uno de los escritores más reverenciados de los últimos tiempos. En su obra, planteó la multiplicidad y la reflexión.

En "Instantes" hace un repaso por lo que fue su vida y aconseja al lector a ser más atrevido, ya que la cautela no le permitió disfrutar de las experiencias al máximo. Ya con 85 años se da cuenta de que desearía haber cometido más errores y haberse desprendido más de las reglas, porque allí se encuentra la emoción y el aprendizaje.

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9. El movimiento es la vida de todas las cosas - Margaret Cavendish

Así como la oscuridad es la privación de la luz
ahí es cuando el nervio óptico es apartado de ella.
La muerte es un constante cese dentro de
aquellas formas y cuerpos en dónde dan vuelta los movimientos.
Así como la luz puede brillar sólo en el ojo,
la vida sólo se encuentra en el movimiento.
La vida se retira cuando el movimiento la abandona,
similar a un ojo, que cerrado, no puede ver la luz.

Margaret Cavendish (1623 - 1673) fue una aristócrata inglesa que centró su obra en la reflexión sobre el lugar que ocupaba la mujer en la sociedad de aquellos años.

La autora estaba bastante interesada en temas científicos que estudió de forma autodidacta. De allí nacieron sus Poemas atómicos, en los que analiza la existencia humana desde el lado de la ciencia. Así, en estos versos postula que el movimiento es la raíz de la vida, pues a partir él existe el mundo.

10. La vida - Augusto Branco

Ya perdoné errores casi imperdonables.
intenté sustituir a personas insustituibles,
y olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso,
ya me decepcioné de personas que pensé que nunca me decepcionarían,
pero también yo decepcioné a alguien.

Ya abracé para proteger,
ya reí cuando no podía,
ya hice amigos eternos,
y amigos que nunca volví a ver.

Ya amé y fui amado,
pero también, ya fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de tanta felicidad,
ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también fallé muchas veces...

Ya lloré escuchando música y viendo fotos,
ya llamé sólo para escuchar una voz,
ya me enamoré por una sonrisa.

Ya pensé que me moriría de tanta tristeza
y tuve miedo de perder a alguien especial
(y terminé perdiéndolo).
¡Pero sobreviví!
¡Y todavía vivo!

No paso simplemente por la vida...
Y tú tampoco deberías simplemente pasar…
¡Vive!

Es bueno es ir a la lucha con determinación,
abrazar la vida y vivir con pasión,
perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve,
y la vida es demasiado preciosa
como para considerarla insignificante.

En este poema, Augusto Branco (Brasil, 1980) hace un llamado al lector a experimentar la vida al máximo, con su alegría y su dolor. Para él, la existencia se compone de muchos matices, no se trata de sólo buscar la felicidad, pues hay que arriesgarse a amar, perder, decepcionarse y a gozar de cada situación que se disponga.

11. Monólogo de Segismundo - Pedro Calderón de la Barca

Es verdad. Pues reprimamos
esta fiera condicion,
esta furia, esta ambición,
por si alguna ve soñamos:
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta dispertar.
Sueña el Rey que es rey
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que á medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me ví.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca (1600 - 1681) fue uno de los grandes exponentes del barroco español. Su obra La vida es sueño (1635) continúa siendo hasta hoy una pieza insigne en el ámbito teatral, ya que cuestiona la libertad del ser humano frente al destino que le tocó.

Segismundo es el protagonista de esta historia. Es un príncipe condenado al encierro por el temor de su padre frente a las predicciones de un oráculo. Por ello, en este monólogo se cuestiona la naturaleza de la existencia. En su reflexión, la vida parece ser un espejismo en el que todos sueñan la realidad que creen experimentar.

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12. Viajando conmigo - Oscar Hahn

A donde quiera que vaya
a donde quiera que me mueva
nada va a pasar
nada va a cambiar
porque me llevo a mí conmigo
No me quedo allá atrás
no me alejo de mí:
me traigo a cuestas
Otra casa otro cielo otro tiempo
darán lo mismo: son lo mismo
La vida no está en otra parte
la vida está donde uno está

Cargar conmigo por el mundo
no es cosa fácil
Tampoco deshacerme de mí
o dejarme tirado en algún sitio
Yo no soy el bañista de Heráclito
Yo me baño siempre en el mismo río
Y si ese río va a dar a la mar
que es el morir
allá me voy con él
Porque yo soy el río
pero también el mar

El poeta chileno Oscar Hahn (1938) postula la vida como lo que el individuo hace de ella: "La vida no está en otra parte/ la vida está donde uno está". De este modo, la identidad se construye a través de las experiencias y definen el tipo de existencia que se lleva, de acuerdo a las actitudes y decisiones que se van tomando en el camino.

13. A la brevedad de la vida - Francisco de Quevedo

¡Cómo de entre mis manos te resbalas!
¡Oh cómo te deslizas, vida mía!
¡Qué mudos pasos tras la muerte fría
con pisar vanidad, soberbia y galas!

Ya cuelga de mi muro sus escalas,
y es su fuerza mayor mi cobardía:
Por vida nuevo tengo cada día,
que el tiempo cano nace entre las alas.

¡Oh mortal condición! ¡Oh dura suerte!
¡Que no puedo querer ver el mañana
sin temor de si quiero ver mi muerte!

Cualquier instante de esta vida humana
es un nuevo argumento que me advierte
cuán frágil es, cuán mísera y cuán vana.

El poeta español Francisco de Quevedo (1580 - 1645) fue un importante representante del barroco. En su obra, se dedicó a analizar la existencia a través del lenguaje.

La vida y la muerte son temas que se encuentran inevitablemente entrelazados y, por ello, indaga en la fugacidad de la vida, pues vivir es estar consciente de que se encuentra próximo el fin. Así, aunque puede parecer una reflexión lúgubre, en realidad es un llamado a disfrutar de la vida mientras se pueda. Como estar en el mundo es una experiencia efímera, es mejor tomar consciencia de ello y aprovechar al máximo cada momento.

14. Eternidad - William Blake

Quien a sí encadenare una alegría
malogrará la vida alada.
Pero quien la alegría besare en su aleteo
vive en el alba de la eternidad.

El poeta William Blake (1757 - 1827) es uno de los máximos referentes del romanticismo inglés. En estos breves versos, se refiere a la inútil búsqueda de felicidad del ser humano, cuando en realidad es mejor disfrutar de los pequeños momentos ("Quien la alegría besare en su aleteo").

El autor defiende la necesidad de abrazar la vida con una actitud positiva. La existencia es un regalo único, por lo tanto, es necesario disfrutarla en cada una de sus facetas. En su ideario, rozar la eternidad se relaciona con la capacidad de gozar lo que recibimos.

15. Los días van tan rápidos - Gonzalo Rojas

Los días van tan rápidos en la corriente oscura que toda salvación,
se me reduce apenas a respirar profundo para que el aire dure en mis pulmones
una semana más, los días van tan rápidos
al invisible océano que ya no tengo sangre donde nadar seguro
y me voy convirtiendo en un pescado más, con mis espinas.

Vuelvo a mi origen, voy hacia mi origen, no me espera
nadie allá, voy corriendo a la materna hondura
donde termina el hueso, me voy a mi semilla,
porque está escrito que esto se cumpla en las estrellas
y en el pobre gusano que soy, con mis semanas
y los meses gozosos que espero todavía.

Uno está aquí y no sabe que ya no está, dan ganas de reírse
de haber entrado en este juego delirante,
pero el espejo cruel te lo descifra un día
y palideces y haces como que no lo crees,
como que no lo escuchas, mi hermano, y es tu propio sollozo allá en el fondo.

Si eres mujer te pones la máscara más bella
para engañarte, si eres varón pones más duro
el esqueleto, pero por dentro es otra cosa,
y no hay nada, no hay nadie, sino tú mismo en esto:
así es que lo mejor es ver claro el peligro.

Estemos preparados. Quedémonos desnudos
con lo que somos, pero quememos, no pudramos
lo que somos. Ardamos. Respiremos
sin miedo. Despertemos a la gran realidad
de estar naciendo ahora, y en la última hora.

En este poema, Gonzalo Rojas (Chile, 1916 - 2011), se refiere a la rapidez con que pasa la vida en el mundo moderno. Por ello, recurre a la metáfora del pez, pues se siente como un espécimen más dentro de una corriente que lo consume.

A pesar de que pareciera ser una reflexión oscura sobre la vida, los últimos versos hacen alusión a encarar con energía la existencia, pues cada día es una nueva oportunidad. Así, finaliza haciendo un llamado al goce: "Despertemos a la gran realidad/ de estar naciendo ahora, y en la última hora".

16. Oda a la vida - Pablo Neruda

La noche entera
con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo
te levanto,
vida,
sobre mis hombros.

Oh vida, copa clara,
de pronto
te llenas
de agua sucia,
de vino muerto,
de agonía, de pérdidas,
de sobrecogedoras telarañas,
y muchos creen
que ese color de infierno
guardarás para siempre.

No es cierto.

Pasa una noche lenta,
pasa un solo minuto
y todo cambia.
Se llena
de transparencia
la copa de la vida.
El trabajo espacioso
nos espera.
De un solo golpe nacen las palomas.
Se establece la luz sobre la tierra.

Vida, los pobres
poetas
te creyeron amarga,
no salieron contigo
de la cama
con el viento del mundo.

Recibieron los golpes
sin buscarte,
se barrenaron
un agujero negro
y fueron sumergiéndose
en el luto
de un pozo solitario.

No es verdad, vida,
eres
bella
como la que yo amo
y entre los senos tienes
olor a menta.

Vida,
eres
una máquina plena,
felicidad, sonido
de tormenta, ternura
de aceite delicado.

Vida,
eres como una viña:
atesoras la luz y la repartes
transformada en racimo.

el que de ti reniega
que espere
un minuto, una noche,
un año corto o largo,
que salga
de su soledad mentirosa,
que indague y luche, junte
sus manos a otras manos,
que no adopte ni halague
a la desdicha,
que la rechace dándole
forma de muro,
como a la piedra los picapedreros,
que corte la desdicha
y se haga con ella
pantalones.
La vida nos espera
a todos
los que amamos
el salvaje
olor a mar y menta
que tiene entre los senos.

Pablo Neruda (1904 - 1973) fue uno de los poetas más famosos del siglo XX. En 1954 publicó Odas elementales, en las que intentó hacer una alabanza sobre las cosas que forman parte de la existencia de las personas.

Así, realizó una oda hacia la vida, en la que reconoce que a pesar de sus sinsabores, es un regalo valioso que debe apreciarse y aprovecharse al máximo. Aunque muchas veces se puede tener una visión amarga, se trata de descubrir la alegría que esconde cada desdicha.

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17. Vida, mi vida - Alejandra Pizarnik

Vida, mi vida,
déjate caer, déjate doler, mi vida,
déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo,
de piedras verdes en la casa de la noche,
déjate caer y doler, mi vida.

La poeta Alejandra Pizarnik (1936 - 1972) es una escritora argentina, reconocida por una obra enfocada en el lenguaje, la búsqueda de identidad y la muerte.

Sus versos se caracterizaron por la brevedad y precisión, al estilo de los haikús japoneses. En este poema se puede ver que Pizarnik busca entregarse al flujo de la existencia, aceptando lo bueno y lo malo, pues vivir tiene que ver con acumular experiencias que permiten forjar el carácter.

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18. Mi vida huele a flor - Elvira Sastre

He redondeado esquinas
para no encontrar monstruos a la vuelta
y me han atacado por la espalda.
He lamido mi cara cuando lloraba
para recordar el sabor del mar
y solo he sentido escozor en los ojos.
He esperado de brazos cruzados
para abrazarme
y me he dado de bruces contra mi propio cuerpo.
He mentido tanto
que cuando he dicho la verdad
no
me
he
creído.

He huido
con los ojos abiertos
y el pasado me ha alcanzado.
He aceptado
con los ojos cerrados
cofres vacíos
y se me han ensuciado las manos.
He escrito mi vida
y no me he reconocido.

He querido tanto
que me he olvidado.
He olvidado tanto
que me he dejado de querer.

Pero
he muerto tantas veces
que ahora sé resucitar
—la vida es
quien tiene la última palabra—.
He llorado tanto
que se me han hecho los ojos agua
cuando he reído,
y me he besado.
He fallado tantas veces
que ahora sé cómo discernir los aciertos de lo inevitable.
He sido derrotada por mí misma
con dolor y consciencia,
pero la vuelta a casa ha sido tan dulce
que me he dejado ganar
—prefiero mi consuelo
que el aplauso—.

He perdido el rumbo
pero he conocido la vida en el camino.
He caído
pero he visto estrellas en mi descenso
y el desplome ha sido un sueño.

He sangrado,
pero
todas mis espinas
han evolucionado a rosa.

Y ahora
mi vida
huele a flor.

Elvira Sastre (1992) es una joven poeta española que ha deslumbrado con una obra enfocada en sus emociones. En este poema reconoce que aunque ha intentado cuidarse, la vida debe experimentarse en todas sus formas ("He redondeado esquinas/ para no encontrar monstruos a la vuelta/ y me han atacado por la espalda").

Son estos sinsabores los que han logrado que crezca y aprenda sobre lo experimentado ("He caído/ pero he visto estrellas en mi descenso"). Así, puede considerar su vida como una flor que logró abrirse a pesar de todos los inconvenientes que enfrentó.

19. A la realidad - Blanca Varela

y te rendimos diosa
el gran homenaje
el mayor asombro
el bostezo

Blanca Varela (1926 - 2009) fue una destacada poeta peruana. En estos breves versos, reflexiona sobre la realidad como un aspecto monótono y aburrido de la existencia. En su visión, la vida es más que apegarse a lo objetivo, pues lo maravilloso se encuentra en los sueños, en la ficción y en los ideales.

20. Oda a la vida retirada - Fray Luis de León

¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspe sustentado!

No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si, en busca deste viento,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?

¡Oh monte, oh fuente, oh río,!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.

Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.

Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto.

Y como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.

Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.

El aire del huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruido
que del oro y del cetro pone olvido.

Téngase su tesoro
los que de un falso leño se confían;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían.

La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna, al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.

A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla,
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada.

Y mientras miserablemente
se están los otros abrazando
con sed insaciable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.

A la sombra tendido,
de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.

Fray Luis de León (1527 - 1591) fue uno de los poetas más importantes de la lengua española. Además de escritor, fue también teólogo, por lo que su obra tiene un carácter reflexivo.

En este poema, hace hincapié en la importancia de una existencia sosegada en la que prime la calma, la introspección y el contacto con la naturaleza. De esta manera, rechaza el "mundanal ruido" de la vida citadina en la que priman las apariencias y los bienes materiales. Para el poeta, la verdadera felicidad se encuentra en la sencillez del ascetismo.

21. Coplas a la muerte de su padre - Jorge Manrique

I

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer;
cómo después de acordado
da dolor;
cómo a nuestro parecer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Tras la muerte de su padre, Jorge Manrique (1440 – 1479), escribió sus famosas Coplas con las que se convirtió en un autor imprescindible en lengua española. Si bien el poeta se lamenta por lo efímera que resulta la existencia, también realiza un canto a la vida, recurriendo al tópico Carpe Diem, que hace alusión a aprovechar el tiempo.

Así, le dice al lector "avive el seso y despierte", es decir, toma consciencia de lo fugaz del paso del ser humano por la tierra. Luego, hacia el final afirma: "cómo a nuestro parecer/ cualquiera tiempo pasado/ fue mejor". De esta manera, plantea que no hay que vivir de los recuerdos pasados y tampoco preocupados por el futuro, la vida se debe disfrutar ahora.

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Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana. Diplomada en Teoría y Crítica de Cine. Profesora de talleres literarios y correctora de estilo.