Henri Cartier-Bresson: las claves del instante decisivo


Marián Ortiz
Marián Ortiz
Especialista en Medios Audiovisuales

Según RAE un instante es “una porción brevísima de tiempo”, para Henri Cartier-Bresson es algo más, supone la diferencia que existe entre una fotografía normal y una digna de recordar.

Hablar de Henri Cartier-Bresson es hacerlo del padre del fotoperiodismo por excelencia y de uno de los mejores fotógrafos del siglo XX.

Acuñó el término que en fotografía se conoce como “el instante decisivo”o "momento decisivo". Un concepto que surge de su visión de la fotografía como “el único medio de expresión que fija siempre el instante preciso y fugitivo”.

Con ello, el fotógrafo ponía de manifiesto un término complejo que no consiste en tomar instantáneas al “libre albedrío” sino, más bien, en la anticipación que debe tener el fotógrafo a la hora de percibir la realidad y prepararse para capturar una imagen única e irrepetible.

¿Cómo son estos “instantes decisivos”? ¿Qué factores influyen para poder captarlos?

Conozcamos las claves de esos "momentos decisivos" para comprender a este genio de la fotografía.

En busca de un momento “único”

El siglo XX es el de Cartier-Bresson. Sus fotografías narraron la historia de la primera mitad del pasado siglo, estuvo presente en acontecimientos tan importantes como la muerte de Gandhi, la guerra civil española o la Segunda Guerra Mundial.

También dejó para la posteridad los retratos más famosos de personajes como Ernesto “Che” Guevara, Marie Curie o Pablo Picasso, entre otros.

Henri Cartier-Bresson siempre confió en la posibilidad de capturar “imágenes únicas”, aquellas que fueran “una historia en sí misma”. Para conseguirlas atendía a factores como: el objeto, la composición y el color.

El objeto "está en todas partes"

Estación de San Lázaro.
Fotografía "Tras la estación de San Lázaro" de Henri Cartier-Bresson.

¿De qué sirve una foto de la que no se puede extraer ningún significado, que no tiene emoción ni transmite ningún mensaje?

En un mundo en el que estamos “saturados” de imágenes, Cartier-Bresson propone la honestidad como condición fundamental para un fotógrafo. Es muy importante observar el mundo que le rodea y ser capaz de captar el sujeto preciso, sin sucumbir a la tentación de fotografiarlo todo.

Existen infinidad de fotografías callejeras que presentan una buena composición, sin embargo, no dicen nada. El legado de Henri Cartier-Bresson contiene imágenes cargadas de significado.

Una de las más representativas es la denominada como “Tras la estación de San Lázaro” realizada en París en 1932. ¿Qué tiene esta instantánea? ¿Por qué es una de las fotos más representativas de la fotografía de calle de Cartier-Bresson?

En los alrededores de una estación de tren surge una escena de la vida cotidiana. La silueta de un hombre que corre por un camino lleno de basura. ¿Habrá perdido su tren?

La composición, en blanco y negro, es casi poética. Las líneas verticales y horizontales aportan dinamismo y la sombra reflejada en el agua creando un “efecto espejo” pictórico.

Pero, lo verdaderamente original de esta fotografía es la transformación de un lugar corriente, como puede ser las inmediaciones de una estación, en un momento único y eterno.

Bresson defendió que el “objeto” estaba en todas partes. Él supo mirar a su alrededor y encontrarlo.

La verdad a través del retrato

Por encima de todo, busco el silencio interior. Busco trasladar la personalidad y no una expresión.

Albert Camus, Susan Sontag, Samuel Beckett, Isabelle Huppert o Marilyn Monroe fueron algunos de los rostros más representativos del siglo XX. El “personaje” que presentaban al público eclipsaba a la “verdadera” persona que había detrás de cada uno de ellos. ¿Qué hizo Cartier-Bresson al respecto?

Una colección de retratos que pretendían desnudar el alma de todos ellos. Buscaba plasmar el lado más sincero y dejar al margen todos los artificios que impidieran un agudo “estudio psicológico”. Para Bresson “el verdadero retrato no pone énfasis en lo refinado ni en lo grotesco, sino que intenta reflejar la personalidad”.

Así, logra eliminar el control que un personaje puede tener sobre la fotografía que le van a tomar. El rostro, los gestos, la forma de sonreír, de mirar a la cámara, la pose…

En la actualidad, en la era de la sobreexposición y de las redes sociales, donde mostramos continuamente “actitudes artificiosas”, ¿estaríamos dispuestos a “desnudarnos” ante una mirada discreta como la de Cartier-Bresson?

La importancia de la intuición

El hombre de la bicicleta por Cartier-Bresson
"El hombre de la bicicleta" fotografía de Henri Cartier-Bresson.

Henri Cartier-Bresson fue defensor de fotografiar las cosas “como son”. Una foto se debe a la coordinación de los elementos que la componen y en ella es importante la geometría. Pero un fotógrafo debe ser capaz de componer una fotografía “casi al mismo tiempo que le toma disparar el obturador”.

La composición es algo esencial para la imagen y debe preocupar continuamente al fotógrafo. Sin embargo, a la hora de captar un “instante decisivo” la reacción del fotógrafo ante la composición debe ser intuitiva. No debe demorar ni un solo minuto en “pensar” sobre la composición, de ser así, dejará escapar un momento que ya nunca más regresará.

El mundo en blanco y negro

Gran parte del legado, en forma de fotografías, que dejó Cartier-Bresson podría ser elevado a la categoría de obra de arte.

Uno de los secretos fundamentales de su obra fotográfica es que supo mirar y logró captar momentos universales.

La imagen es la proyección de la personalidad del fotógrafo, por eso en nuestro trabajo no existe competencia.

Cartier-Bresson fue un fotógrafo muy observador, también muy maniático y purista con la fotografía. Sus fotos nos hablan, especialmente, de la primera mitad del siglo XX y, todas ellas, con una visión del mundo en blanco y negro.

Porque fue un fotógrafo que no confió en los artificios ni en la alteración de la luz mediante el “flash”, por eso nunca lo usó para sus “momentos decisivos”. Tampoco le interesó la fotografía en color, a pesar de que en ese momento aún estaba “en pañales”.

Este fotógrafo francés “pecó” por atender intensamente al hecho de observar más que al avance de la “técnica fotográfica”. Fue un transgresor de la “norma” ¿Para qué le sirvió todo esto?

Para mostrar el mundo “tal cual es” y llenarlo de “instantes decisivos”, aquellos en los que todos los elementos se conjugan a la perfección.

Biografía de Henri Cartier-Bresson

Henri Cartier-Bresson

Nace en Francia en 1908 y se considera el padre del fotoreportaje. Antes que a la fotografía probó suerte como dibujante y pintor.

A principios de la década de los 30 hace un viaje a África, periplo que lo hizo adquirir una cámara e iniciarse en el mundo de la fotografía. También en esta época empieza a trabajar como fotógrafo para la revista Vu.

En 1937 se introduce en el mundo del cine y rueda una película documental titulada Victoire de la vie, cuyo argumento giraba en torno a la España republicana.

Durante la Segunda Guerra Mundial estuvo retenido en campos de prisioneros alemanes. Después logró escapar hacia París y comenzó a trabajar para la resistencia francesa.

En 1945 fundó junto a Robert Capa, entre otros, la agencia Magnum. Lo que le sirvió para viajar y recorrer lugares de los diferentes continentes para capturar “instantes decisivos”.

En el año 2000 creó junto a su esposa una fundación que lleva su nombre con el fin de exponer su obra fotográfica. En agosto de 2004 Henri Cartier-Bresson muere a la edad de 95 años.

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Referencias

  • Cartier-Bresson, H., & Pujol i Valls, N. (2006). Fotografiar del natural. Barcelona: Gustavo Gili.

Marián Ortiz
Marián Ortiz
Graduada en Comunicación Audiovisual (2016) por la Universidad de Granada, con máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual (2017) de la Universidad de Sevilla.