Cuadro Mona Lisa o La Gioconda de Leonardo da Vinci


Andrea Imaginario
Revisado por Andrea Imaginario
Licenciada en Artes y magíster en Literatura Comparada

La Mona Lisa, también conocida como La Gioconda, es una obra del Renacimiento pintada al óleo entre los años 1503 y 1506 por el artista multifacético Leonardo da Vinci (Vinci, Italia, 1452-Amboise, Francia, 1519). El cuadro se encuentra actualmente en el Museo del Louvre en París, Francia.

Mona Lisa
Leonardo da Vinci: Mona Lisa o Gioconda. Óleo sobre tela. Medidas: 77 x 53 cm. 1503-1506.

La Mona Lisa es considerada la pintura más famosa del mundo. Pocas obras han pasado por tanto escrutinio y estudio. Algunas de las razones que la hacen tan famosa son:

  • El realismo extremo de Leonardo da Vinci al usar métodos matemáticos para medir las proporciones humanas,
  • La técnica única del sfumato que también transmite un realismo muy avanzado para la época,
  • La revolución que generó en las dimensiones y en las formas de retratar, considerada la base de todos los retratos occidentales,
  • La suma de los misterios de la pintura; desde la identidad de la modelo hasta el porqué Leonardo da Vinci nunca entregó el supuesto encargo, guardándola secretamente.

Análisis del cuadro

Composición

Mona Lisa es un retrato de medio cuerpo, o de tres cuartos, pintado a escala real sobre un paisaje que se divide en dos atmósferas, una más fría (la superior) y otra más cálida con colores terrosos (la inferior).

La postura de la mujer deriva de la “pirámide” usada para representar a las madonnas sentadas. Sus manos cruzadas forman la base de la forma piramidal. La luz aplicada al pecho y al cuello es la misma aplicada en las manos, lo que completa la figura piramidal.

El centro del cuadro es el pecho de la mujer y está alineado con el ojo izquierdo y los dedos de la mano derecha. Esto acentúa la presencia del personaje en la composición.

La postura de la Mona Lisa representa serenidad y, junto con la mirada de soslayo, pero directa hacia el espectador, muestra el dominio de los sentimientos, una cosa considerada muy poco común para una mujer.

Está cubierta por un velo que simboliza la castidad, frecuente en los retratos de esposa, pero contrasta la simplicidad y la ausencia de joyas que la esposa de un supuesto mercader rico tendría.

Su brazo izquierdo está cómodamente apoyado en el brazo del sillón y está cruzado por el brazo derecho. La posición de los brazos junto con el del sillón transmiten una distancia entre ella y el espectador.

La expresión de la mujer en el cuadro es enigmática. Hay una ambigüedad en su expresión. Esto se debe a que la mirada, el cuerpo y las manos están dirigidas a ángulos sutilmente diferentes, sumado a la ilusión que crea la técnica del sfumato.

En el borde izquierdo de la pintura se ve la base de una columna insinuando que la mujer está sentada en una galería. Se dice que esto fue otro truco de Leonardo para enmarcar al personaje principal.

El paisaje en segundo plano está pintado con una perspectiva aérea. El azul humoso y la perspectiva poco clara y difusa da a la composición una mayor profundidad.

El paisaje de fondo muestra un cierto desequilibrio, ya que crea la ilusión de un paisaje que se divide en dos. El paisaje rocoso de la parte de arriba sería el mundo real y el paisaje de las tierras planas de la parte de abajo sería el mundo surreal, que, juntos, crean la ilusión de otro mundo.

Técnica

Leonardo da Vinci usó la técnica del sfumato en el lienzo Mona Lisa. Sfumato consiste en diluir el óleo e ir aplicándolo en capas muy finas, difuminando las líneas, suavizando los contornos y creando un ilusionismo atmosférico.

Gracias al sfumato, Leonardo consiguió aumentar la tridimensionalidad y el realismo que hace este cuadro tan misterioso y famoso. La explicación sobre el misterio de la sonrisa y la mirada de la Mona Lisa deriva precisamente de la técnica del sfumato y la naturaleza de la visión humana. 

En efecto, la visión directa del ser humano se enfoca en los detalles pero no en las sombras, en cambio, la visión periférica distingue más las sombras que los detalles. Al mirar a la Mona Lisa desde diferentes perspectivas, las capas finas y difuminadas de la técnica del sfumato hacen que de frente se vea una sonrisa casi inadvertida en comparación con la misteriosa sonrisa que aparece cuando se la ve de lado. Esto sucede porque de lado se proyecta más volumen a causa de las sombras creadas por las finas capas.

Leonardo usa la técnica del sfumato para mostrar cómo la luz rebota de las superficies curvas, especialmente de la piel, dejándola lisa, suave y real. Esta característica sería el punto que llamaría más la atención en su época, convirtiéndola en la pintura más deseada y famosa del mundo.

¿Quién fue la Mona Lisa?

Hay varias discusiones sobre la identidad de la modelo. La teoría más aceptada es la del historiador Vasari del siglo XVI, quien dice que se trataría de Lisa Gerardini, esposa de un mercader de sedas llamado Francesco del Giocondo.

"Mona Lisa" significa 'señora Lisa', siendo mona un diminutivo del italiano madonna, y Lisa el nombre de la modelo identificada por Vasari. El nombre alternativo La Gioconda, que significa "alegre" en español, hace referencia a su famosa sonrisa y a su supuesto esposo.

Influencias de la obra Mona Lisa en el arte

La forma en que Leonardo da Vinci pintó la Mona Lisa difiere de la forma tradicional en que eran pintados los retratos y las mujeres en Italia en esa época.

Leonardo hizo que la obra Mona Lisa quebrase muchas tradiciones en la pintura. La mujer mira directamente al espectador y le sonríe con seguridad. Dos actitudes más propias de los hombres aristocráticos que de las mujeres.

El género del retrato pictórico de personalidades, tal como lo conocemos, tuvo lugar en el temprano Renacimiento, hacia el siglo XIV. Quiere decir que para el momento en que Leonardo pintó La Gioconda ya existía una tradición retratista más o menos consolidada y adecuada a unas ciertas convenciones. El modelo más común antes de la Mona Lisa centraba su atención en la representación del personaje hasta la mitad del torso, de manera que el rostro, la cabeza y los hombros, abarcaran toda la composición.

botticelli
Sandro Botticelli: Retrato póstumo de Simonetta Vespucci. Óleo sobre tela. c. 1476-80. 

En el retrato Mona Lisa no solo se muestra la cara, la cabeza y los hombros, sino también el torso hasta debajo de la cintura, lo que deja al descubierto brazos y manos y, con ello, mayores posibilidades expresivas. De esta manera, Leonardo revela mucho del personaje, cosa que no hubiera logrado de seguir el modelo anterior.

Desde el abordaje novedoso del retrato La Gioconda, Leonardo daría fuerza a una nueva tendencia que dejaría su marca en toda la pintura europea hasta el siglo XIX. 

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Andrea Imaginario
Revisado por Andrea Imaginario
Profesora universitaria, licenciada en Artes, mención Promoción Cultural (2000), con maestría en Literatura Comparada (2005), por la Universidad Central de Venezuela.