21 poemas cortos para enamorar y conquistar corazones

Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana
Tiempo de lectura: 23 min.

A lo largo de la historia el amor ha sido uno de los temas más persistentes e ineludibles de la literatura. Desde la exaltación apasionada hasta la duda, la pérdida o la espera, la experiencia amorosa ha ofrecido a escritores abundante material.

Esta selección de poemas se propone como un recorrido por distintas formas de amar y de decir el amor. Cada texto ofrece imágenes, tonos y emociones que pueden servir como herramientas para expresar lo que se siente hacia el ser amado: el deseo, la entrega, el temor, la fidelidad o la plenitud.

1. 56 - Elvira Sastre

Poema para enamorar corto 1

Lo otro eran simulacros.
Tú eres el incendio.

La poeta española Elvira Sastre (1992) se ha consolidado como una de las voces más influyentes de la poesía contemporánea, caracterizada por su tono confesional y directo.

Aquí el contraste es absoluto: “simulacros” frente a “incendio”. Todo lo vivido antes se reduce a lo superficial, a ensayos sin autenticidad.

La metáfora del incendio, con su poder de arrasamiento y su carga erótica, convierte al amor en una experiencia total, peligrosa y vital.

De esta manera, la contundencia del enunciado refleja una estética de lo inmediato y visceral, donde el sentimiento no se explica, sino que se vive con intensidad abrasadora.

2. Poema XXI - Gustavo Adolfo Bécquer

¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Gustavo Adolfo Bécquer (1836 - 1870) fue uno de los principales poetas del Romanticismo español. Su obra se caracteriza por la brevedad, la musicalidad y una intensa expresión del sentimiento amoroso.

Aquí la poesía deja de ser un concepto abstracto para encarnarse en la persona amada. Así, la mirada, el diálogo y la emoción bastan para definirla.

Con sencillez extrema se afirma que el arte nace de la experiencia íntima y del vínculo emocional, elevando al amor a la categoría de revelación estética.

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3. Sobre ser independientes - Rupi Kaur

No quiero tenerte
para llenar las partes vacías que hay en mí,
quiero estar llena por mí misma.
Quiero estar tan completa
que pueda iluminar una ciudad entera
y luego
quiero tenerte
porque nosotros dos
combinados
podemos prenderle fuego.

La joven escritora Rupi Kaur (1992) plantea una declaración de amor mucho más moderna de la que se observa en la poesía clásica.

De esta manera, muestra el ideal de pareja en donde no se necesita al otro para llenar ningún tipo de vacío. Las relaciones actuales se basan en el concepto de que cada uno debe estar resuelto emocionalmente para que, una vez juntos, puedan complementarse y aportarse mutuamente.

4. XLIX - Alfonsina Storni

Pienso si lo que estoy viviendo no es un sueño.
Pienso si no me despertaré dentro de un instante.
Pienso si no seré arrojada a la vida como antes de quererte.
Pienso si no me obligarás a vagar de nuevo, de alma en alma, sin encontrarte.

Alfonsina Storni (Argentina, 1892 - 1938) es una de las voces femeninas más destacadas de América Latina. Aunque su obra se centró en defender los derechos de la mujer, en su libro Poemas de Amor se dedicó exclusivamente a este tema.

Aquí la hablante lírica expresa su inquietud ante la fragilidad del amor. La repetición de “Pienso si…” construye un ritmo obsesivo que transmite inseguridad y miedo a la ruptura de lo vivido.

El amor aparece como una suspensión de la realidad. Se trata de una experiencia tan intensa que parece un sueño del que se podría despertar en cualquier momento.

La posibilidad de ser “arrojada a la vida” sugiere un regreso violento a la soledad anterior al vínculo. De este modo, amar es encontrar, es un milagro precario que debe cuidarse porque puede desvanecerse.

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5. 249 - Emily Dickinson

Poema para enamorar corto 2

Noches Locas — ¡Noches locas!
¡Si estuviera junto a ti
las Noches Locas serían
nuestro lujo!

Inútiles — los Vientos —
para un Corazón en puerto —
¡cansado de la Brújula —
cansado de los Mapas!

Remando en el Edén —
¡Ah! — ¡El Mar!
¡Pudiese yo anclar — esta noche —
en ti!

(Traducción de Rodrigo Olavarría)

Emily Dickinson (Estados Unidos, 1830 - 1886) es una de las figuras más intrigantes en la historia de la literatura. No se interesó en publicar sus escritos y llegó a escribir dos mil poemas que no llevan título y que se publicaron póstumamente.

Aunque permaneció soltera durante toda su vida, gran parte de su obra está dedicada al amor. En este poema se puede ver un acercamiento hacia lo erótico, pues se encuentra muy presente el deseo por el otro como presencia física.

Hay varias conjeturas sobre su vida amorosa. Se sabe que mantuvo una breve relación con el amigo de su padre, Otis Phillips Lord, luego de que enviudara, pero al poco tiempo murió.

Existen otras teorías que apuntan a su amigo, el Reverendo Charles Wadsworth y a Susan Gilbert, su amiga de infancia y cuñada. Estas ideas se sustentan en poemas que se refieren al amor desde la imposibilidad y, en ambos casos, hubiese sido una relación prohibida.

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6. Llevo tu corazón conmigo - E. E. Cummings

Llevo tu corazón conmigo (lo llevo en mi
corazón) nunca estoy sin él (tú vas dondequiera
que yo voy, amor mío); y todo lo que hago
por mí mismo lo haces tú también, amada mía

no temo al destino (pues tú eres mi destino, mi amor)
no deseo ningún mundo (pues hermosa tú eres mi mundo,
mi verdad) y tú eres todo lo que una luna siempre
ha sido y todo lo que un sol cantará siempre eres tú

he aquí el más profundo secreto que nadie conoce
(he aquí la raíz y el brote del brote y el cielo del cielo
de un árbol llamado vida; que crece más alto de lo
que un alma puede esperar o una mente puede ocultar)
y éste es el prodigio que mantiene a las estrellas separadas

llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón)

(Traducción de Octavio Paz)

E. E. Cummings (1894 - 1962) fue un poeta estadounidense conocido por su estilo experimental y la ruptura con las formas tradicionales.

Este es uno de sus textos más famosos y se refiere a la unión absoluta. La voz poética afirma que el corazón del otro está siempre dentro de sí, de manera inseparable, incluso más allá de lo físico.

De este modo, el amor aparece como destino y fuerza vital, en una fusión que anula cualquier separación. Con ello, el hablante reconoce en el ser amado no sólo una compañía, sino el sentido mismo de su vida.

La repetición de “llevo tu corazón conmigo” refuerza la idea de permanencia y plenitud. Por su parte, las imágenes del “árbol llamado vida” y las “estrellas separadas” sugieren un amor cósmico y eterno.

7. Amo, amas - Rubén Darío

Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo:
Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.

Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
Amar la inmensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!

Rubén Darío (Nicaragua, 1867 - 1916), figura central del Modernismo, renovó la poesía en lengua española mediante una exaltación de la belleza, la musicalidad y la intensidad vital.

En este poema el amor se concibe como una fuerza universal y totalizadora. Amar es una energía que atraviesa el cielo, la tierra, la luz y la materia más oscura.

De esta manera, el verbo “amar”, reiterado con insistencia, adquiere un carácter casi místico. Se eleva por encima de la razón y del conocimiento, convirtiéndose en principio vital y motor de la existencia.

Frente a las dificultades de la vida, simbolizadas por la montaña y los abismos, aparece como fusión y fuego compartido. Así, se propone una visión trascendente del amor, entendido como camino de plenitud y comunión total.

8. Temo tus besos, dulce dama… - Percy Shelley

Temo tus besos, dulce dama.
Tú no necesitas temer los míos;
Mi espíritu va tan hondamente abrumado,
Que no puede agobiar el tuyo.

Temo tu porte, tus modos, tu movimiento.
Tú no necesitas temer los míos;
Es inocente la devoción del corazón
con la que yo te adoro.

Percy Shelley (1792 - 1822) fue una de las figuras centrales del Romanticismo inglés, corriente que exaltó la emoción, la espiritualidad y la idealización del amor.

En este poema se establece un delicado contraste entre el temor y la devoción. El hablante teme los besos y la presencia de la amada, no por rechazo, sino por una conciencia de su propia fragilidad interior.

De este modo, el amor no se presenta como posesión ni impulso carnal, sino como reverencia. Con ello, el deseo se sublima en admiración respetuosa.

9. Una carta de amor - Julio Cortázar

Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo

como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

Julio Cortázar (1914 - 1984) fue un destacado escritor argentino, gran referente del Boom Latinoamericano, que jugó con las estructuras y el lenguaje en sus creaciones.

En estos versos el hablante lírico intenta definir el amor como aquella fuerza que es parte esencial de la vida. Así, sólo desea compartir la cotidianidad con la mujer amada, porque es en esos pequeños detalles donde encuentra que reside la verdadera pasión.

Así, declara que su relación se basa en el entendimiento, la compañía y la capacidad de encontrar la libertad juntos.

10. Haikú 197 - Mario Benedetti

Poema para enamorar corto 3

Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo único.

Mario Benedetti (Uruguay, 1920 - 2009) es una de las voces más destacadas de la literatura latinoamericana. Aunque cultivó varios géneros, se destacó particularmente en la narrativa y en la poesía.

Aquí el “insomnio” deja de ser una molestia para transformarse en un privilegio cuando ocurre sobre el cuerpo amado. La imagen sugiere cercanía física, confianza y una calma que contradice la vigilia. El cuerpo del otro se convierte en refugio y espacio de plenitud.

Con ello, se afirma que el amor resignifica incluso aquello que suele asociarse al malestar y se demuestra que lo esencial del amor no está en lo extraordinario, sino en la complicidad de lo cotidiano.

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11. Mientras tú existas - Ángel González

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.

En este poema el escritor español Ángel González (1925 - 2008) se refiere a la durabilidad del amor más allá de la distancia. Al hablante le basta con saber que su amada existe en algún lugar del mundo para mantenerse fiel a su recuerdo y a la posibilidad de poder estar juntos nuevamente.

12. Contigo - Luis Cernuda

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?
Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?

Luis Cernuda (España, 1902 - 1963) es uno de los poetas románticos más famosos en el imaginario popular. En este poema el amor redefine todos los conceptos fundamentales de la existencia. Todo se concentra en la figura del ser amado.

La estructura interrogativa subraya una certeza absoluta. No hay duda ni ambigüedad: sin el otro, no hay pertenencia posible. Es el cable a tierra y centro de su existencia. Es quien le da el empuje para afrontar todas las adversidades de la vida, su razón para seguir.

Con ello, se expresa una concepción radical del amor como raíz del ser. Amar equivale a habitar, a existir plenamente. Sin ese vínculo, la vida pierde sentido y se vuelve un espacio ajeno e inhabitable.

13. Verte reír - Idea Vilariño

Verte reír tocarte con las manos
vivir contigo un día un año tres semanas
compartir la vida seria vida mansa contigo
encontrarte en la cama
vistiéndote en el cuarto
oliendo a alcohol fumando
sudando en el verano
o en el amor cerrando
tus ojos distraídos.

La poeta uruguaya Idea Vilariño (1920 - 2009) destacó con una extensa obra en la que explora la intimidad, el amor y el deseo.

Aquí el amor se expresa a través de una enumeración de gestos cotidianos. No hay exaltación retórica ni metáforas grandilocuentes, sino una acumulación de momentos simples que construyen una vida compartida.

La hablante no idealiza al amado, lo muestra en su humanidad concreta: fumando, sudando, distraído. Precisamente ahí reside la intensidad del poema. El amor aparece como una aceptación plena del otro y como la posibilidad de una “vida mansa”, es decir, real.

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14. Soneto LXVI - Pablo Neruda

No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.

En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

Pablo Neruda (1904 - 1973) es uno de los poetas más importantes del siglo XX. Su obra marcó la literatura hispanoamericana, pues exploró diversos temas y registros.

Este soneto presenta el amor como una fuerza paradójica y absoluta. Desde el primer verso el hablante reconoce que no hay razón ni causa: se ama simplemente porque se ama.

De este modo, el poema avanza entre opuestos constantes: querer y no querer, odio y ruego, frío y fuego, presencia y ausencia. Estas tensiones reflejan la naturaleza inestable del amor, vivido como una experiencia total que consume al sujeto.

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15. Quien alumbra - Alejandra Pizarnik

Poema para enamorar corto 4

Cuando me miras
mis ojos son llaves,
el muro tiene secretos,
mi temor palabras, poemas.
Sólo tú haces de mi memoria
una viajera fascinada,
un fuego incesante.

Alejandra Pizarnik (1936 - 1972) fue una destacada poeta argentina que construyó una obra íntima, simbólica y atravesada por la búsqueda de sentido y la fragilidad del yo.

Aquí la mirada del otro actúa como una fuerza reveladora. Los ojos convertidos en llaves sugieren que el amor tiene el poder de abrir zonas ocultas del ser.

De este modo, la pareja permite iluminar la interioridad de la hablante. Con ello, se presenta el amor como una chispa que da sentido a una existencia marcada por la sombra.

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16. Tú para mí, yo para ti, bien mío - Rosalía de Castro

I

Tú para mí, yo para ti, bien mío
–murmurábais los dos–
«Es el amor la esencia de la vida,
no hay vida sin amor» .

¡Qué tiempo aquel de alegres armonías!…
¡Qué albos rayos de sol!…
¡Qué tibias noches de susurros llenas,
qué horas de bendición!

¡qué aroma, qué perfumes, qué belleza
en cuanto Dios crió,
y cómo entre sonrisas murmurábais:
«¡No hay vida sin amor!»

Rosalía de Castro (1837 - 1885) es una de las grandes voces de la lírica española del siglo XIX. En sus versos expresó temas universales como el amor, la melancolía, la soledad y la nostalgia.

En este poema se evoca un amor vivido como plenitud absoluta. La frase “no hay vida sin amor”, repetida como un murmullo compartido, funciona como un credo sentimental que da sentido a toda la existencia.

Así, el recuerdo se construye desde la nostalgia. La voz poética contempla ese tiempo pasado como una edad dorada, llena de luz, armonía y belleza, donde la naturaleza entera parecía participar del sentimiento amoroso.

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17. Yo canto lo que tú amabas - Gabriela Mistral

Yo canto lo que tú amabas, vida mía,
por si te acercas y escuchas, vida mía,
por si te acuerdas del mundo que viviste,
al atardecer yo canto, sombra mía.
Yo no quiero enmudecer, vida mía.
¿Cómo sin mi grito fiel me hallarías?
¿Cuál señal, cuál me declara, vida mía?
Soy la misma que fue tuya, vida mía.
Ni lenta ni trascordada ni perdida.
Acude al anochecer, vida mía;
ven recordando un canto, vida mía,
si la canción reconoces de aprendida
y si mi nombre recuerdas todavía.
Te espero sin plazo ni tiempo.
No temas noche, neblina ni aguacero.
Acude con sendero o sin sendero.
Llámame a donde tú eres, alma mía,
y marcha recto hacia mí, compañero.

La escritora chilena Gabriela Mistral (1889 - 1957) es una de las figuras más importantes de la literatura del siglo XX y fue la primera latinoamericana en recibir el Premio Nobel en 1945.

En este poema el canto se convierte en un acto de llamado y de resistencia frente a la ausencia. La hablante canta para ser reconocida por el ser amado, como si la palabra pudiera tender un puente entre dos mundos.

Así, se construye una espera sin condiciones ni plazos. No hay reproche ni urgencia, sólo fidelidad. El amor se manifiesta como una presencia constante que guía, llama y aguarda.

18. Madrigal - Amado Nervo

Por tus ojos verdes yo me perdería,
sirena de aquellas que Ulises, sagaz,
amaba y temía.
Por tus ojos verdes yo me perdería.

Por tus ojos verdes en lo que, fugaz,
brillar suele, a veces, la melancolía;
por tus ojos verdes tan llenos de paz,
misteriosos como la esperanza mía;
por tus ojos verdes, conjuro eficaz,
yo me salvaría.

Amado Nervo (1870 - 1919) fue uno de los grandes representantes de la literatura modernista latinoamericana. El amor fue uno de los grandes temas del modernismo, en donde la amada se sitúa como una figura casi irreal.

Dentro de las principales características del movimiento se encuentran las continuas alusiones a la mitología. Aquí, se compara a la mujer deseada con una de las sirenas que hechizó a Ulises y le llevó a perder su determinación de regresar a Ítaca en La Odisea.

Los ojos, espejos del alma, funcionan como un arma que seduce al hablante y le permite la salvación. Además, en estos versos se puede observar cómo predomina la musicalidad, ya que para los modernistas el ritmo y la sonoridad son elementos clave en cualquier composición.

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19. ¡Oh, cuál te adoro! - Carolina Coronado

¡Oh, cuál te adoro! con la luz del día
tu nombre invoco apasionada y triste,
y cuando el cielo en sombras se reviste
aun te llama exaltada el alma mía.

Tú eres el tiempo que mis horas guía,
tú eres la idea que a mi mente asiste,
porque en ti se concentra cuanto existe,
mi pasión, mi esperanza, mi poesía.

No hay canto que igualar pueda a tu acento
cuando tu amor me cuentas y deliras
revelando la fe de tu contento;

Tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,
y quisiera exhalar mi último aliento
abrasada en el aire que respiras.

Carolina Coronado (1820 - 1911) fue una destacada poeta del Romanticismo español que desarrolló una obra donde el amor y la subjetividad femenina ocupan un lugar central.

En este soneto el amor se presenta como una presencia constante que ordena el tiempo, el pensamiento y la creación poética. El ser amado se convierte en eje absoluto de la existencia.

Así, detalles como el temblor ante la voz y la mirada del otro revela una entrega total. De igual manera, el deseo de morir “abrasada en el aire que respiras” expresa una concepción romántica donde amar es perderse por completo en el otro.

20. A veces - Nicolás Guillén

Poema para enamorar corto 5

A veces tengo ganas de ser un cursi
para decir: La amo a usted con locura.
A veces tengo ganas de ser tonto
para gritar: ¡La quiero tanto!
A veces tengo ganas de ser un niño
para llorar acurrucado en su seno.
A veces tengo ganas de estar muerto
para sentir, bajo la tierra húmeda de mis jugos,
que me crece una flor rompiéndome el pecho,
una flor, y decir: Esta flor,
para usted.

Nicolás Guillén (Cuba, 1902- 1989) se caracterizó por una poesía que combina lo cotidiano y lo social. Aquí el amor se expresa desde una lucha entre el pudor y el impulso.

El hablante lírico reconoce su deseo de manifestar el sentimiento sin reservas, aun a riesgo de parecer ingenuo o exagerado. Las distintas identidades que el hablante desea asumir - cursi, tonto, niño, muerto - revelan la multiplicidad emocional que provoca el amor. Amar implica retroceder, desarmarse, renunciar a la racionalidad adulta.

La imagen final de la flor que crece bajo la tierra transforma incluso la muerte en un gesto amoroso. Así, se propone un amor que atraviesa todas las formas del ser y que encuentra una manera de ofrecerse al otro.

21. El amenazado - Jorge Luis Borges

Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

Jorge Luis Borges (Argentina, 1899 - 1986) fue uno de los escritores más reverenciados del siglo XX y "El amenazado" es uno de sus poemas más populares.

Aquí el hablante lírico expresa el estado de vulnerabilidad que le causa el amor. De este modo, todas aquellas cosas en las que depositaba su estabilidad como su vida social, erudición, trabajo e, incluso, su vida diaria, parecen estar en riesgo por una mujer.

Se describe el enamoramiento como una condición que absorbe todo en la vida de una persona, pues se transforma en el centro de los pensamientos y la existencia.

La frase "estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo" se ha convertido en uno de los versos románticos más recordados del autor. Encierra aquella emoción que siente alguien cuando está comenzando una relación signada por la intensidad y el deseo.

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Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana. Diplomada en Teoría y Crítica de Cine. Profesora de talleres literarios y correctora de estilo.