Poema Dame la mano de Gabriela Mistral


Marián Ortiz
Marián Ortiz
Especialista en Medios Audiovisuales

Dame la mano es un poema enmarcado en el libro Ternura, segundo poemario de la escritora, una obra que pretende no solo entretener y educar a los niños, sino también alertar a los adultos sobre su responsabilidad en la educación de los más pequeños.

A través de un lenguaje sencillo y directo, este poema invita a dejar a un lado los conflictos y a tomar el amor como el único camino que nos hace libres e iguales.

Dame la mano

Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más...

El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza
en la colina y nada más...

Análisis

El tema principal de este poema es el amor. A través de elementos de la naturaleza, la autora pretende convocarnos a bailar una “danza” que nos une de manera fraternal. El amor entendido, incluso, como indicio de la paz mundial y, en última instancia, como lo único que nos puede salvar.

Está formado por tres estrofas con doce versos endecasílabos donde prevalece la rima consonante.

Una de las características principales de este poema es su carácter visual, gracias a un lenguaje sencillo que expone las ideas de forma clara y alude directamente a elementos de la naturaleza como, por ejemplo, las “flores”, las "espigas" o “colinas”.

Hablante y objeto lírico del poema

La intención educativa de este poemario hace que pensemos en la figura de una pedagoga o maestra e, incluso, una madre como principal hablante lírico en el poema Dame la mano.

Un canto que invita al objeto lírico, en este caso podría ser un niño o, incluso, un adulto. La peculiaridad de la poesía de Mistral y su carácter reflexivo sobre la sociedad y la diversidad cultural, hace que cualquier lector se identifique y quiera participar en el juego que propone.

Todos somos uno

Ilustración de un juego de niños.
Ilustración que simula la danza descrita en el poema.

Aunque Mistral en este poema se dirige a un "tú" específico, la lectura colectiva es posible.

Así podemos entender primer verso como una llamada a la unión de todos los seres humanos a un mismo “baile”. Entendiendo esto como un movimiento que revindica la paz mundial, la cohesión de las personas, sin distinción de etnia o raza.

Una invitación que hace mediante anáfora en los dos primeros versos y que pretende aunar a todos los seres humanos en los dos versos siguientes, a través del recurso de comparación.

Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más...

“Como una sola flor”, todos somos uno. En este “juego” que establece la escritora todos danzaremos, con las manos unidas, y seremos como pétalos que conforman una sola flor.

Así, esta breve ronda infantil, en realidad, es un canto a la solidaridad y a la igualdad.

La naturaleza como protagonista del lenguaje poético

Los elementos de la naturaleza están muy presentes en el poema y juegan un papel muy importante a la hora de aportar ritmo y sonoridad al lenguaje.

El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.

En esta estrofa encontramos la metáfora de la danza en el contoneo de los elementos del paisaje, en este caso las espigas.

A su vez, este verso nos transmite unión y armonía, así como las espigas ondulan muy cercanas en los campos y dan la sensación de unanimidad desde la lejanía, si unimos nuestras manos y bailamos al mismo paso también seremos una misma entidad.

Asimismo, la inclusión de estos elementos indican que Mistral también pretende cohesionar al ser humano con la naturaleza. Mediante sus palabras establece una conexión de arraigo del hombre con la tierra. La tierra como génesis y raíz de todas las especies.

El amor es el motor del mundo

Rosa y Esperanza son nombre comunes de mujer. La rosa también es una flor muy presente en poesía. La esperanza es “un estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea”.

Con la elección de estos nombres Mistral mantiene la alusión a la naturaleza al utilizar el nombre de Rosa y, por otro lado, Esperanza representa esa virtud que el ser humano no debe perder si desea alcanzar sus objetivos. En este caso, la armonía entre seres humanos solo se alcanzará si seguimos el camino del amor.

Sin embargo, estos nombres también promueven el amor libre, sin distinción de sexos o razas. En este sentido Rosa y Esperanza también pueden ser dos mujeres que se aman.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza
en la colina y nada más...

La poesía de Gabriela Mistral tiene la capacidad de hacer reflexionar sobre la realidad, desde los problemas comunes de la sociedad hasta el “yo” individual.

Este poema nos enseña que el amor es el motor del mundo y que solo a través de él conseguiremos unificarnos, sin distinción, y convivir en paz.

Biografía

Gabriela Mistral.

Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga (1889-1957) era el nombre que se escondía bajo el seudónimo de Gabriela Mistral.

Nació en Vicuña, Chile, y fue poeta, pedagoga, diplomática y una de las escritoras más influyentes de la literatura hispanoamericana.

Fue abandonada por su padre cuando era pequeña, sin embargo, fue éste quien le inculcó su amor por la poesía.

Durante su vida se dedicó a la enseñanza y viajó por diferentes países para formar a niños en situación de pobreza a través de la lectura y la escritura.

Así, compaginó su pasión por la pedagogía con la de la poesía y en 1945 se convirtió en la primera latinoamericana en obtener el Premio Nobel de literatura.

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Marián Ortiz
Marián Ortiz
Graduada en Comunicación Audiovisual (2016) por la Universidad de Granada, con máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual (2017) de la Universidad de Sevilla.