Fahrenheit 451 de Ray Bradbury: resumen y análisis


Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana

Fahrenheit 451 es una de las novelas distópicas más famosas del siglo XX. En ella, el escritor norteamericano Ray Bradbury (1920 - 2012) destacó la importancia del pensamiento crítico. Además, advirtió sobre el peligro que encierra una existencia basada en el consumo y el entretenimiento.

Resumen

La obra presenta un mundo en el que los libros están prohibidos. Los bomberos son los encargados de quemarlos, para así evitar que se propague la "infección del pensamiento". De hecho, el título del libro proviene de la temperatura a la que se quema el papel.

La historia se centra en Montag, un bombero que cumple con su trabajo y lleva una vida sencilla. Un día conoce a su vecina, una joven llamada Clarisse que parece diferente al resto de las personas. Sostienen varias conversaciones y la chica le hace muchas preguntas.

Por primera vez, comenzará a cuestionarse su existencia y sus acciones. La inquietud por saber qué es lo que está destruyendo, lo lleva a leer un libro. Después de esta acción, ya no volverá a ser el mismo y se unirá a la lucha para defender la libertad. .

Personajes

1. Montag

Es el protagonista de la narración. Trabaja como bombero y se dedica a erradicar los libros de la sociedad. Vive junto a su mujer Mildred, con quien mantiene una relación distante. Su situación tendrá un giro cuando haga amistad con su vecina Clarisse y comience a cuestionar el mundo que lo rodea.

2. Clarisse

Clarisse es uno de los personajes más importantes dentro de la narración. Funciona como una catalizadora, pues es la influencia decisiva en la transformación del protagonista. Es quien genera las primeras dudas y despierta su deseo por conocer más.

Hay un momento clave en la novela. Montag, tal como la mayoría de los ciudadanos, no estaba acostumbrado a las preguntas o a reflexionar sobre nada. Simplemente trabajaba y consumía, por lo que cuando la chica le interpela, entiende que no disfruta su existencia:

¿Es usted feliz? - le preguntó.
-¿Soy qué? - exclamó Montag

No era feliz. No era feliz. Se lo dijo a sí mismo. Lo reconoció. Había llevado su felicidad como una máscara, y la muchacha había huido con la máscara y él no podía ir a golpearle la puerta y pedírsela.

Frente a un colectivo deshumanizado, la joven defiende la idea de observar el mundo y conversar con las personas, poder ser capaz de pensar más allá de lo que dice la televisión y la propaganda.

3. Mildred

Mildred es quien le muestra a Montag la superficialidad y vacío de su vida. Es una de las tantas víctimas de la cultura del consumo. Su deseo nunca logra ser satisfecho y sólo le interesa acumular: El protagonista descubre que no tiene nada en común con ella, que jamás conversan, que le resulta prácticamente una desconocida:

Y de pronto Mildred le pareció tan extraña que era como si no la conociese. Él, Montag, estaba en una casa ajena...

4. Capitán Beatty

Es quien dirige el cuartel de bomberos en el que trabaja Montag. Este personaje puede resultar una contradicción, ya que aunque es el antagonista de la novela y se muestra a sí mismo como un opositor de los libros, posee un amplio conocimiento sobre literatura y continuamente está citando la Biblia.

Al comienzo de la novela, cuando deben matar a una anciana que se niega a abandonar su biblioteca, le dice

Se ha pasado la vida encerrada en una condenada Torre de Babel ... Creerá que con los libros podrá caminar por encima del agua.

5. Compañeros de trabajo

Funcionan como un grupo homogéneo y anónimo. Montag vivía como un autómata, ajeno al mundo que lo rodeaba. Por eso, cuando comenzó a cuestionarse cosas y realmente observó a sus compañeros de trabajo, entendió que el gobierno se había encargado de defender la estandarización y la uniformidad:

Montag se estremeció, con la boca abierta. ¿Había visto alguna vez un bombero que no tuviese pelo negro, cejas negras, cara encendida, y un color azul acero... ¡Todos esos hombres eran una imagen de él mismo.

6. Profesor Faber

El profesor Faber es un intelectual que no tiene cabida en el mundo en el que vive. A pesar de su oposición al régimen existente, es incapaz de enfrentarlo y prefiere vivir una vida tranquila. Luego de su "despertar", Montag lo va a buscar para encontrar cierta orientación. Es él quien le explica que no son exactamente los libros lo que quieren prohibir, sino lo que implican:

No son los libros lo que usted necesita, sino algunas de las cosas que hubo en los libros. Lo mismo podría verse hoy en las salas... puede encontrarlo en muchas otras cosas: viejos discos de fonógrafo, viejas películas, y viejos amigos; búsquelo en la naturaleza, en su propio interior. Los libros eran sólo un receptáculo donde guardábamos algo que temíamos olvidar... la magia reside solamente en aquello que los libros dicen, en cómo cosen los harapos del universo para darnos una nueva vestidura...

7. Granger

Este personaje aparece hacia el final de la novela como el líder de los guardianes de la palabra escrita. Es un intelectual, que a diferencia de Faber, ha decidido luchar contra el sistema de la manera más sutil que puede, para así no ser perseguido. Por ello, cada uno de los integrantes del grupo debe memorizar un libro. Cuando conoce a Montag le anima a continuar con la batalla:

Eso es lo maravilloso del hombre; nunca se descorazona o disgusta tanto como para no empezar de nuevo. Sabe muy bien que su obra es importante y valiosa.

Contexto de producción

Antecedente de la quema de libros

El 10 de mayo de 1933, los nazis comenzaron con la quema de libros para "purificar" la cultura alemana. Fueron destruidos los textos que propagaban ideales en contra del nazismo, que defendían la libertad o, simplemente, de autores judíos.

En la Plaza Central de Berlín se reunieron miles de personas, con bandas musicales y Joseph Goebbels, ministro de Propaganda e Información Pública de Hitler, realizó un discurso en contra de la decadencia social. Ese día, ardieron más de 25.000 libros, entre los que se encontraban autores como Thomas Mann, Albert Einstein, Stefan Zweig, Ernest Hemingway y Sigmund Freud, entre otros. Además, se prohibió la reimpresión de cualquiera de aquellos títulos.

Situación política-social

Fahrenheit 451 se publicó en 1953. En aquella época la Guerra Fría se instalaba como la gran amenaza para la población. Luego de enfrentar dos guerras mundiales, nadie quería continuar con los conflictos, pero la contraposición entre ideologías resultaba demasiado compleja. Se convirtió en una lucha drástica entre el Capitalismo y el Comunismo.

Además, reinaba un ambiente de temor, pues luego de lo sucedido con las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, se comprendía la vulnerabilidad de la vida humana frente a la amenaza nuclear.

En Estados Unidos, existía una atmósfera de sospecha y persecución liderada por Joseph McCarthy, senador republicano, creador del Comité de Actividades Antiamericanas. Así, surgieron los Red Channels, informes sobre la influencia comunista en la radio y la televisión que incluía el nombre de 151 personajes públicos.

Se trataba de identificar y censurar todos los intentos de transmitir ideales que estaban en contra de lo que el país defendía. Ya se sabía la influencia que tenían los medios de comunicación en las personas, por lo que había que evitar que el comunismo se difundiera.

Creación de Fahrenheit 451

En la edición de 1993, Ray Bradbury añadió un posfacio en el que contaba su proceso creativo. Allí, afirmó que escribió la novela en apenas nueve días en el sótano de una biblioteca. Utilizó una máquina de escribir que funcionaba con monedas. De hecho, le costó 9 dólares y medio.

No puedo explicarles que excitante aventura fue, un días tras otro, atacar la máquina de alquiler, meterle monedas de diez centavos, aporrearla como un loco, correr escaleras arriba para ir a buscar más monedas, meterse entre los estantes y volver a salir a toda prisa, sacar libros, escudriñar páginas, respirar el mejor polen del mundo, el polvo de los libros, que desencadena alergias literarias...

El autor llegó a afirmar "yo no escribí Fahrenheit 451, él me escribió a mi". Lamentablemente, en el ambiente que reinaba en Estados Unidos, era muy complejo que alguna editorial se quisiera arriesgar con un libro que aludía a la censura. Sin embargo, fue Hugh Hefner quien se animó a publicarla en la revista Playboy y le pagó a Bradbury 450 dólares.

Análisis de la novela

Género: ¿Qué es una distopía?

Luego de diversas catástrofes acaecidas en el siglo XX, se perdió el espíritu de la utopía. Se comenzó a cuestionar el sueño de una sociedad perfecta que había surgido durante el Renacimiento y se había exacerbado luego de la Revolución Francesa, cuando existía una fe absoluta en el progreso.

Ciertos eventos como las guerras mundiales, el régimen soviético y la bomba atómica hicieron decaer la esperanza en un futuro mejor. La tecnología llegó y no trajo la felicidad, además de que acarreaba una posibilidad de destrucción inimaginable.

Asimismo, el capitalismo implicaba el peligro de la masificación y el surgimiento de un individuo al que sólo le importaba el consumo. Por ello, nació un nuevo género literario, en el que se intentaba denunciar los peligros del control político y la falta de libertad de pensamiento.

La Real Academia Española define una distopía como la “representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana”. De este modo, se muestran mundos gobernados por estados totalitarios que definen cada aspecto de la vida de las personas. En estas obras, el protagonista "despierta" y enfrenta las condiciones sociales con las que le ha tocado vivir.

Fahrenheit 451 es una de las distopías más famosas del siglo XX, ya que ejerció una crítica social ante el rumbo que estaba tomando la sociedad y funcionó como advertencia. A pesar de los años transcurridos desde su publicación, sigue manteniéndose vigente, pues muestra cómo sería el futuro deshumanizado y sin acceso a la cultura.

Temas

La rebelión

El protagonista de la novela pertenece al mecanismo de poder. Trabaja como bombero, se encarga de eliminar libros y así permitir que siga funcionando la tiranía. Es una situación que le hace sentir poderoso y parte de un sistema. Sin embargo, su encuentro con Clarisse hace que cambie de perspectiva.

A partir de ese momento, surge la duda y luego, la desobediencia. Montag se cuestiona qué pueden tener los libros que son tan peligrosos, y comienza a leer. Así, en contra de la ideología dominante, que privilegiaba la conformidad, indiferencia y búsqueda de placer, desarrolla el pensamiento crítico. En la novela este proceso se muestra de manera metafórica cuando el personaje toma un libro por primera vez:

Montag tenía infectadas las manos, y pronto se le infectarían los brazos. Podía sentir el veneno que le subía por la muñeca, hasta el codo y el hombro...

Esta "infección" es el inicio de la rebelión social en la que se verá envuelto el protagonista. Tras tomar consciencia de su culpabilidad, ya no podrá regresar a la realidad anterior y tendrá que unirse a la lucha.

Aunque está decidido, resultará ser un proceso largo en el que se debate constantemente. En su camino, habrá varios guías como Clarisse y Faber que despiertan su curiosidad por el saber. Por otro lado, se encuentra el capitán Beatty que intenta disuadirlo.

Hacia el final de la novela, el encuentro con Granger resultará definitivo. Es quien le inculca la idea de que la única manera de generar cambios es a través de la acción:

Odio a un romano llamado Statu Quo - me decía. Llénate los ojos de asombro, vive como si fueras a morir en los próximos diez segundos. Observa el universo. Es más fantástico que cualquier sueño construido o pagado en una fábrica. No pidas garantías, no pidas seguridad, nunca hubo un animal semejante. Y si alguna vez lo hubo, debe de ser pariente del perezoso, que se pasa los días cabeza abajo, colgado de una rama, durmiendo toda la vida. Al diablo con eso - decía -. Sacude el árbol, y que el perezoso caiga de cabeza.

Crítica al capitalismo

Uno de las grandes críticas que realizó Bradbury tiene que ver con la cultura del capitalismo. El afán de satisfacción inmediata y consumo era algo que le preocupaba, pues llevado al extremo, puede conducir a individuos a los que no les importa nada más que la búsqueda de placer.

De esta manera, se plantea un Estado que se enorgullece de mantener "dormidos" a los ciudadanos con una saturación de datos:

Si no quieres que un hombre sea políticamente desgraciado, no lo preocupes mostrándole dos aspectos de una misma cuestión. Muéstrale uno... Que la gente intervenga en concursos donde haya que recordar las palabras de las canciones más populares...Llénalos de noticias incombustibles. Sentirán que la información los ahoga, pero se creerán inteligentes. Les parecerá que están pensando, tendrán una sensación de movimiento sin moverse.

El autor postuló estas ideas en la década del 50. En aquella época la tecnología recién estaba avanzando hacia la realidad que conocemos hoy. Por ello, su ficción puede entenderse como un vaticinio de lo que sucede en la actualidad.

El filósofo Jean Baudrillard propuso que vivimos en una era narcisista, en la que al individuo sólo le interesa lo que le atañe a su persona. En un mundo de conexiones virtuales, la pantalla se transforma en un centro de distribución para todas las redes de influencia e implica el fin de la interioridad y la intimidad del ser humano.

En la novela una de las mayores distracciones de Mildred es la pantalla de televisión. Su mundo gira en torno a los programas que se transmiten y parece estar enceguecida por la posibilidad del consumo:

El que pueda instalar en su casa una pared de TV, y hoy está al alcance de cualquiera, es más feliz que aquel que pretende medir el universo...¿Qué necesitamos entonces? Más reuniones y clubes, acróbatas y magos, automóviles de reacción, helicópteros, sexo y heroína...

De esta manera, la obra de Bradbury anticipó el exceso de estímulos e información que afectan a la sociedad. Mostró una realidad superficial en la que todo resulta fácil y pasajero:

La gente no habla de nada...Citan automóviles, ropas, piscinas, y dicen ¡qué bien! Pero siempre repiten lo mismo, y nadie dice nada diferente...

Así, la única manera de luchar contra la inercia de las personas es defender el pensamiento. En este sentido, los libros se instalan como la única arma poderosa frente a un sistema bien organizado:

¿Comprende ahora por qué los libros son temidos y odiados? Revelan poros en la cara de la vida. La gente cómoda sólo quiere ver rostros de cera, sin poros, sin vello, inexpresivos.

Libro como mito

Hacia el final, Montag descubre a los guardianes de la palabra escrita. Ellos promueven la libertad de ideas y rinden homenaje a la inmortalidad de los libros. Saben que la libertad social es algo inseparable del pensamiento crítico, pues para poder defenderse, las personas deben ser capaces de enfrentarse al sistema a través de sus ideas.

De esta manera, uno de los grandes mensajes de la novela es entender la importancia de la escritura y la lectura. Los libros se pueden comprender como símbolos de sabiduría y como una garantía para el mantenimiento de la memoria colectiva. Aquellas personas memorizan textos para así impedir su pérdida. Se trata de la restauración de la tradición oral y la victoria frente al Estado.

Para Ray Bradbury es muy importante postular el tema de la cultura como una necesidad imperiosa. Su familia provenía de la clase media y no tuvo acceso a estudios. Luego de finalizar la secundaria, se dedicó a vender periódicos y fue gracias a la lectura autodidacta que llegó al camino de la escritura. Por ello, afirmó:

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee, que no aprende, que no sabe

Sobre el autor

Ray Bradbury 1975
Ray Bradbury en 1975

Ray Bradbury nació el 22 de agosto de 1920 en Illionois, Estados Unidos. Cuando terminó sus estudios secundarios, trabajó como vendedor de periódicos.

En 1938 publicó su primer cuento "El Dilema de Hollerbochen” en la revista Imagination! En 1940 comenzó a colaborar con la revista Script y con el tiempo decidió dedicarse por completo a la escritura.

En 1950 publicó Crónicas marcianas. Con este libro logró bastante reconocimiento y en 1953 apareció Fahrenheit 451, su obra maestra. Luego, se dedicó a escribir guiones de cine en los programas Alfred Hitchcock presenta y La dimensión desconocida. También escribió varias obras teatrales.

Debido a su fama, recibió muchos reconocimientos. En 1992, un asteroide fue nombrado en su honor: (9766) Bradbury. El año 2000 recibió el National Book Foundation por su Contribución a las letras de América. El 2004 recibió la medalla Nacional de las Artes y el 2007 una mención especial del Premio Pulitzer por su “distinguida, prolífica y profundamente influyente carrera como un incomparable autor de ciencia ficción y fantasía".

Murió el 6 de junio de 2012 y en su epitafio decidió poner “Autor de Fahrenheit 451”.

Bibliografía

  • Baudrillard, Jean. (1997). “El éxtasis de la comunicación”.
  • Bradbury, Ray. (2016). Fahrenheit 451. Planeta.
  • Galdón Rodríquez, Ángel. (2011). "Aparición y desarrollo del género distópico en la literatura inglesa. Análisis de las principales antiutopías." Prometeica: Revista de Filosofía y Ciencias, N° 4.
  • Luísa Feneja, Fernanda. (2012). "Promethean rebellion in Ray Bradbury's Fahrenheit 45: the protagonist's quest". Amaltea: Revista de Mitocrítica, Vol. 4.
  • McGiveron, Rafeeq O. (1998). "To Build a Mirror Factory: The Mirror and Self-examination in Ray Bradbury's Fahrenheit 451". Critique: Spring.
  • Museo Memoria y Tolerancia de México. "Quema de libros".
  • Smolla, Rodney. (2009). "The life of the mind and a life of meaning: reflections on Fahrenheit 451". Michigan Law Review, Vol. 107.

Ver también

Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana. Diplomada en Teoría y Crítica de Cine. Profesora de talleres literarios y correctora de estilo.