La República de Platón


Marián Ortiz
Marián Ortiz
Especialista en Medios Audiovisuales

La República es una de las obras más importantes de Platón, la cual data del año 370 a.C., en ella se recopilan gran parte de sus ideas filosóficas. Está compuesta por 10 libros en los que reflexiona, entre otras cosas, sobre qué es justicia, cómo es un Estado justo y qué funciones tiene el hombre en la constitución de un Estado ideal.

Asimismo, La República supone un debate acerca de la política, la justicia y la ética, y tiene como personaje principal a Sócrates, maestro de Platón, quien dialoga sobre estos temas con diferentes personalidades. Sócrates es aquí el álter ego de Platón que expresa, en realidad, las ideas de su discípulo.

Veamos de qué trata cada libro mediante un resumen y explicación de la obra completa.

Resumen de La República

Libro I: en este libro inicia el tema principal que abarca gran parte de esta obra: la justicia. En primer lugar, Sócrates reflexiona sobre esto con Polermaco y, después con Trasímaco.

Libro II: en este libro intervienen Glaucón y Adimanto quienes desean averiguar qué es justicia. También aparecen temas como la existencia de tres tipos de bienes, las características del hombre justo e injusto. Asimismo, Sócrates ofrece los primeros detalles de cómo ha de ser el Estado ideal.

Libro III: este libro se centra en cómo tiene que ser la educación de los futuros guardianes. Sócrates se adentra en diferentes disciplinas que, según él, hay que “vigilar” en el proceso educativo. Desde los héroes que se presentan en la literatura, la gimnasia y la música, hasta las imágenes que fabrican los artesanos.

Libro IV: el libro cuarto inicia con la oposición por parte de Adimanto a las palabras de Sócrates, donde afirma que los gobernantes han de prescindir de cualquier tipo de propiedad. Sócrates argumenta sobre la necesidad de que la ciudad en su conjunto sea feliz, no solo una clase. Asimismo, el filósofo establece una analogía entre ciudad ideal y el alma.

Libro V: en esta parte intervienen Adimanto, Polemarco, Trasímaco y Glaucón quienes, insatisfechos con la respuestas de Sócrates, quieren que este continúe especificando detalles sobre la ciudad ideal. Aunque Sócrates se dispone a hablar sobre las diferentes formas de gobierno, primero responde acerca del papel de las mujeres en ese Estado ideal.

Libro VI : Sócrates expone sus argumentos sobre por qué el Estado ideal ha de estar gobernado por filósofos. Por su parte, Adimato señala que la mayor parte de las personas piensan que los filósofos son extraños. Socrates argumenta en defensa de los filósofos como gobernantes y utiliza dos alegorías: la del sol y la de la línea.

Libro VII: en esta parte, Sócrates habla sobre la importancia que tiene la educación del rey-filósofo. Aquí expone el mito de la caverna a fin de explicar la importancia del filósofo como guía de las personas para extraerlas de la ignorancia y dirigirlas hacia el conocimiento.

Libro VIII: Glaucón hace un resumen de las conclusiones sobre Estado ideal que ha ofrecido Sócrates en los libros anteriores. Sócrates se encarga de describir los cuatro tipos de gobierno: timocracia, oligarquía, democracia y tiranía. Los cuales el filósofo describe como formas de gobierno “deficientes”. Sócrates va pasando por cada forma de gobierno a medida que imagina el fracaso de la ciudad.

Libro IX: en el libro noveno Sócrates termina su reflexión acerca de las diferentes formas de gobierno, concluye hablando sobre el hombre tiránico y cómo este surge del hombre democrático. Asimismo, Sócrates pretende demostrar que el hombre justo es el más feliz que el hombre injusto.

Libro X: en el último libro de La República, Platón indaga en el tema de la poesía y los poetas. Sócrates y Glaucón abordan la expulsión de los poetas del Estado Ideal.

Explicación de La República

La influencia de la obra de Platón en la cultura occidental a lo largo de la historia ha sido descomunal. El impacto del pensamiento platónico ha sido multidisciplinaria ya que no solo ha influido en la filosofía posterior, también lo ha hecho en la ética, política, literatura, psicología y religión. Cada época ha interpretado la obra de Platón con los valores predominantes en cada momento, así hasta nuestros días.

Es evidente la repercusión en corrientes filosóficas posteriores como el neoplatonismo. También en la divulgación del cristianismo, con autores como San Agustín y, después, en la filosofía escolástica con Santo Tomás de Aquino.

La República explora tópicos tan variados como la ordenación de la ciudad ideal, los tipos de gobierno, el papel de la mujer en la sociedad, la educación o la Teoría del conocimiento. Para ello, Platón se vale de diferentes alegorías, entre ellas, alguna tan conocida como El mito de la caverna.

Aproximación al término de justicia

El concepto de justicia surge desde la primera parte del libro. Cada uno de los personajes tiene su propia impresión acerca del tema, Polermaco, Sócrates y Trasímaco presentan opiniones dispares:

En primer lugar, Polemarco considera que la justicia consiste en “hacer bien a los amigos y mal a los enemigos”. La idea de justicia de este personaje está relacionada con la atribuida al poeta griego Simónides.

Sin embargo, Sócrates difiere de esta definición. Para el filósofo la justicia no significa disponerse a hacer cosas buenas a los amigos, sino en conocer qué cosas son buenas para ellos. Obrar justo significa no hacer daño a nadie.

Por otro lado, Trasímaco considera que justicia es “lo que le conviene al más fuerte”. Es decir, su postura defiende que lo justo es aquello que marcan las leyes que fijan los gobernantes a su conveniencia y que imponen a los más débiles. En este sentido, Trasímaco afirma que los más tiranos, los injustos, son más felices debido a su tiranía.

Clases de bienes

Entonces, ¿a qué clase de bienes pertenece la justicia? A fin de enmarcar la justicia dentro de un tipo de bien, Glaucón afirma que existen tres clases de bienes.

  • Bienes deseados por sí mismos: son aquellos que buscamos por lo que son y no por los resultados que ofrecen. Dentro de esta clase de bienes pertenecería por ejemplo la alegría.
  • Bienes deseados por sí mismos y por sus consecuencias: son aquellos que queremos por la satisfacción que producen y por los resultados que nos traen. Un ejemplo de este tipo sería la salud o la vista.
  • Bienes deseados por su utilidad y no por sí mismos: aquellos que se buscan por las ventajas que proporcionan, por ejemplo, un salario.

Sócrates afirma que la justicia se encuentra en la segunda categoría. Es decir, en los bienes deseados por sí mismos y por sus consecuencias. Sin embargo, Glaucón entiende que la opinión ordinaria engloba la justicia entre los bienes deseados por su utilidad y no por sí mismos.

Organización de la sociedad

¿Cómo se puede saber qué es justo o qué es injusto? Sócrates determina que es necesario conocer primero qué es justo para el colectivo, la ciudad, y después concretar el término de justicia individual.

En la ciudad ideal que propone Platón cada persona está especializada en alguna profesión particular. De este modo, el Estado justo queda dividido en tres estamentos, cada uno de ellos cumple su misión específica en la ciudad a fin de contribuir a la abundancia colectiva:

  • Gobernantes-filósofos: encargados de dirigir a los ciudadanos.
  • Guerreros-guardianes: defenderán a los ciudadanos de los enemigos.
  • Agricultores, artesanos y comerciantes: producirán los bienes necesarios para la población.

Vemos como, para Platón, el Estado ideal se fundamenta en una división clasista de la sociedad. Sin embargo, para el filósofo estas categorías sociales no deberían ser herméticas. Es decir, la pertenencia a una clase u otra no es hereditaria ni tiene que ver con la riqueza que cada cual posea, sino por las capacidades que se manifiestan desde niño, así se educaría a los ciudadanos para pertenecer a uno u otro estamento. Esta forma de organizar la sociedad se vuelve a poner de manifiesto más adelante, a través del mito de los metales.

Aparece aquí la figura del guardián del Estado, ciudadanos preparados para hacer la guerra cuyas cualidades, señala, han de ser las siguientes: valor, fuerza, actividad y filosofía.

Sobre la educación de los guardianes

Otro de los temas que trata Platón en La República es el de la educación. El sistema educativo que propone el filósofo estaría estrictamente controlado a fin de que pese más fomentar el bien de la ciudad por encima de los intereses individuales. Así establece cómo debería se la educación de los guardianes y los gobernantes de la ciudad.

Por un lado, destaca que han de ser aquellos que teman más a la esclavitud que a la muerte. Para ello, es importante que durante su educación, de niños, no conozcan historias en las que los dioses comentan injusticias. En este sentido propone que se haga una especie de censura a algunos versos de Homero, donde se muestre a dioses y hombres comportándose de forma deshonesta. La educación, para Platón, ha de estar vigilada y debe predominar la literatura moral que fomente el bien de la ciudad por encima del individual.

Asimismo, los guardianes y guerreros no deberán poseer propiedades, más allá de lo necesario. Solo de esta forma entiende Platón que se evitará que abusen de su poder.

El mito de los metales

¿Cómo evitar que cada persona esté satisfecha con su posición social y no alterar el orden de la ciudad? Platón propone que los filósofos, las únicas personas a las que se les está permitido mentir en beneficio del Estado, cuenten una noble mentira a los ciudadanos. Este sería el mito de los metales, el cual justifica que los seres humanos son moldeados por los dioses.

De esta forma, en el alma de cada individuo entran diferentes metales en distinta proporción, estos son: oro, plata, bronce y hierro. Cada metal corresponde a una clase social. Por ello, el estamento al que pertenece cada persona en la ciudad está legado por los dioses. Así, según este mito, las posiciones quedaría de la siguiente forma:

  • Oro: gobernantes
  • Plata: guardianes
  • Bronce y hierro: comerciantes y artesanos

Analogía ciudad-alma

La ciudad ideal para Platón, en palabras de Sócrates, es aquella en la que se dan cuatro virtudes: prudencia, valor, templanza y justicia.

En primer lugar, la prudencia. Una ciudad prudente es aquella que atina en sus decisiones. Dentro de la ciudad, los sujetos poseedores de la prudencia son los gobernantes.

En segundo lugar, el valor. Esta virtud ayuda a superar las dificultades, tener la fuerza para luchar contra las ellas y determinar qué temer o qué no temer. El valor es lo que caracteriza a los guerreros.

Por otro lado, la templanza en la ciudad determina la moderación de los apetitos corporales y las tentaciones de los sentidos. Esta es la característica principal de los agricultores, artesanos y comerciantes.

La cuarta virtud es la justicia que Platón entiende como orden y armonía. Esta aparece cuando se dan las virtudes anteriores.

Platón establece una analogía entre el Estado y el individuo. Propone una división tripartita del alma individual:

  • Racional: capaz de medir, pensar y calcular
  • Irascible: es la parte emocional del alma
  • Apetitiva: es la que se deja llevar por deseos y apetitos

Las tres en equilibrio dan como resultado un hombre justo. Entendemos que el concepto de justicia para Platón consiste en que cada persona cumpla con el “papel” que le corresponde en la ciudad. Si la ciudad es “feliz” como resultado, los ciudadanos serán “felices”.

El papel de las mujeres en el Estado ideal

Platón considera que tanto mujeres como hombres poseen las cualidades necesarias para gobernar, por tanto han de recibir la misma educación. Sin embargo, en varias ocasiones Sócrates hace referencia a la inferioridad de las mujeres en todos los aspectos.

En un Estado no hay propiamente profesión que esté afecta al hombre o a la mujer por razón de su sexo, sino que habiendo dotado la naturaleza de las mismas facultades a todos los sexos todos los oficios pertenecen en común a ambos, solo que en todos ellos la mujer es inferior al hombre.

Los filósofos como gobernantes

Entonces, ¿cuándo llegará el Estado ideal según Platón? El filósofo afirma, a través de Sócrates, que este se dará cuando gobiernen los filósofos. Según Platón, los filósofos son los únicos conocedores del saber, la verdad y lo Bello. Los filósofos son los únicos capaces de conocer las Formas y, por tanto, tienen conocimiento verdadero.

En este sentido, el gobierno que propone Platón no es elegido democráticamente sino solo aquellos que conozcan la idea del Bien serán los que estén preparados para gobernar.

Para explicar la naturaleza del Bien, se refiere a la Alegoría del sol.

Alegoría del sol

Sócrates utiliza el sol como analogía para hablar del Bien. En este sentido el Bien sería como el sol. Mientras que el sol permite ver los objetos del mundo visible a través del ojo, el Bien posibilita acceder al mundo de las ideas mediante la inteligencia. En este sentido se establecería la siguiente comparativa:

  • Sol: Bien
  • Ojo: Inteligencia
  • Objetos sensibles: Ideas

Alegoría de la línea

¿Cómo llega el filósofo a comprender la Forma del Bien? Para llegar a ello, Platón representa de forma metafórica los grados del saber con una línea, a través de la cual el filósofo pasa de los objetos percibidos por los sentidos hasta las ideas abstractas de ese objeto. Solo el filósofo es capaz de llegar al último eslabón de esta línea. Esta se divide en el reino sensible y el reino inteligible. Asimismo estos dos mundos se dividen en otros dos segmentos. Esta alegoría, en realidad, es un anticipo de aquello que desarrollará en El mito de la caverna.

Alegoría de la caverna

El mito de la caverna simboliza diferentes aspectos de la teoría de las ideas, o de las formas de Platón. En ella, el filósofo distingue entre dos planos del conocimiento: el mundo sensible y el mundo inteligible.

La mayoría vivimos en una cueva oscura, encadenados, mirando a una pared blanca donde vemos las sombras que el fuego que hay detrás de nosotros proyectan, las cuales creemos que son la realidad. Sin embargo, esta realidad no se encuentra dentro de la caverna.

El mundo sensible es el interior de la cueva, donde encontramos dos planos más de esa “realidad”. Por un lado, la imaginación (eikasía) es el lado más adulterado de todos, son las sombras que los prisioneros ven. Por otro lado, la creencia (pistis) se refiere al falso conocimiento que los hombres tienen sobre las cosas.

Entonces, si lo que está dentro de esta cueva no corresponde a la realidad, ¿dónde entiende Platón que está la realidad?

El exterior de la cueva representa el verdadero conocimiento, el mundo inteligible. Para Platón, solo podemos aspirar a la realidad si dejamos de mirar al muro, creer en las sombras y salir de la cueva. A este mundo solo se puede acceder a través de la razón y encontramos dos niveles.

Por un lado, la razón discursiva (Diánoia), se ve representada cuando el prisionero sale de la cueva y puede ver los reflejos del sol sobre el agua. Está muy cerca de llegar a la verdad.

Por otro lado, el conocimiento supremo (Noesis), sucede cuando el prisionero observa el sol, el cual alumbra las ideas, el sol es la idea del Bien. Los hombres y objetos naturales que observa serían las ideas.

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Organización del Estado ideal de Platón

La ciudad ideal debería estar conformada por mujeres e hijos, la educación de los jóvenes, los reyes-filósofos deben ser los mejores entre ellos y destacar en la educación y en la guerra. Los guardianes no deben tener nada privado sino todo en común. El resto de ciudadanos deben proporcionar lo que necesiten para vivir a los reyes-filósofos, a fin de que puedan gobernar.

Cuatro tipos de gobierno

Platón no solo describe las características de un Estado Justo, además muestra los diferentes tipos de gobierno y cómo todos ellos están destinados a la corrupción, tal y como ha demostrado la historia. El filósofo hace una especie de recorrido histórico explicando cada uno de ellos.

  • Timocracia: las reglas militares, el honor y la victoria se valoran por encima de todo. Los líderes son elegidos por sus habilidades en la guerra y no por su sabiduría. El alma del hombre timocrático no está controlada por la razón sino por el espíritu. “El hombre timocrático está controlado por las emociones”.
  • Oligarquía: donde todo el poder político reside en los ricos. Debido a la situación de extrema riqueza y extrema pobreza se produce la división en dos ciudades, ricos y pobres están en guerra entre sí. Las deficiencias de la oligarquía llevan, según Platón, a una democracia.
  • Democracia: surgida de una batalla que enfrenta a pobres contra ricos. Este para Platón es una de las peores formas de gobierno, solo supera la tiranía. Según Platón, en palabras de Sócrates, el bien de la democracia es la libertad y el exceso de libertad conduce a la tiranía.
  • Tiranía: se da debido al deterioro de la democracia. El pueblo pone en el poder a un individuo para que aplique el orden en el Estado y para defender sus intereses. Una vez en el poder, el tirano quita a quien pueda obstaculizar sus decisiones y sus ciudadanos acaban como esclavos.

Características del hombre tirano

Sócrates aborda el tema de los placeres y deseos. El tirano es incapaz de controlar sus deseos ya que su alma no está gobernada por la razón, busca cualquier medio para poder alcanzar sus deseos. Es igual de infeliz que la forma de gobierno tiránico.

Los tres tipos de hombres y la felicidad

Para defender que los justos son más felices que los injustos Platón entiende que hay tres tipos de hombres, al igual que el alma es tripartita:

  • El hombre que está dominado por la razón y que busca la sabiduría y el conocimiento.
  • El hombre que se rige por el espíritu y busca el honor.
  • El hombre que busca el beneficio y está dominado por sus deseos.

Para Platón el injusto será el más desdichado ya que está dominado por sus deseos e ignora la razón. La vida buena y feliz es la que se guía por la razón, la parte racional es la que debe gobernar el alma. En este sentido, solo el hombre justo es feliz.

Condena a la poesía

Para Platón, los poetas son imitadores cuyas creaciones están muy lejos de la verdad. Los artistas solo crean copias de las ideas, por ello la ciudad justa no debe permitir la poesía.

Mito de ER

Sócrates utiliza este mito para probar la inmortalidad del alma y para demostrar que la justicia recompensa en la otra vida a quien ha sido justo. Mientras que la injusticia castiga al injusto.

Er es un soldado que vuelve a la vida tras estar varios días en una pira funeraria. El hombre resucita a fin de contarle a los vivos qué ocurre con las almas de los justos y los injustos cuando mueren, esta decisión la toman los dioses. Las almas de los justos son gratificadas cuando nacen en un nuevo cuerpo y su nueva vida plasmará cómo han sido en la anterior.

Vemos aquí como Platón acepta la idea de la reencarnación. El alma inmortal renacería, al morir el cuerpo, en un elemento u otro dependiendo de qué tipo de vida hubiese llevado anteriormente.

Personajes

  • Sócrates: orador principal de La República. Fue maestro de Platón e influyó considerablemente en su filosofía. En esta obra, Sócrates es el alter ego de su discípulo.
  • Céfalo: es un anciano comerciante griego. En su casa tienen lugar todos los diálogos y es quien comienza la conversación con Sócrates.
  • Trasímaco: sofista y discípulo de Sócrates. En esta obra se opone a las ideas de Sócrate con respecto a la justicia.
  • Glaucón: filósofo griego y hermano de Platón. Acompaña a Sócrates la mayor parte del diálogo e intenta averiguar qué significa realmente justicia.
  • Polemarco: es el hijo de Céfalo y discípulo de Sócrates. Es uno de los que se oponen al discurso de Sócrates en La República.
  • Adimanto: hermano de Platón y discípulo de Sócrates.Al principio no está muy de acuerdo con las palabras de su maestro, sin embargo este termina por convencerlo.

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Marián Ortiz
Marián Ortiz
Graduada en Comunicación Audiovisual (2016) por la Universidad de Granada, con máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual (2017) de la Universidad de Sevilla.