La audición

Eva Andrés Vicente
Eva Andrés Vicente
Tiempo de lectura: 11 min.

La audición convoca a cuatro candidatos al escenario del colegio con algo en común: la certeza absoluta de que su talento es excepcional. La directora del teatro se sienta con su cuaderno y deja que cada uno demuestre, sin interrupciones, de qué es capaz. Lo que sigue es una sucesión de actuaciones que solo pueden describirse como memorables.

El humor se construye sobre un principio simple: la brecha entre la confianza y la habilidad real. Bruno canta con una emoción que no se corresponde con la nota; Miriam baila con una sonrisa inalterable mientras cae al suelo; Rodrigo hace magia con resultados impredecibles; Clara se ríe sola de sus propios chistes. Cada audición es más espectacular que la anterior, y la directora observa todo sin cambiar la expresión.

Una reflexión ligera sobre el valor del atrevimiento: estos personajes no saben que son malos, y precisamente por eso son valientes. A veces la mejor actuación no es la más pulida, sino la que más disfrutaron quienes la hicieron.

Personajes:

  • DIRECTORA: profesora de teatro del colegio, paciente, observadora, con un sentido del humor muy seco
  • BRUNO: chico de 14 años, convencido de ser el mejor cantante del mundo; voz de cabra
  • MIRIAM: chica de 13 años, segurísima de su talento para la danza; dos pies izquierdos
  • RODRIGO: chico de 15 años, mago aficionado con absoluta fe en sus poderes; sus trucos siempre salen al revés
  • CLARA: chica de 14 años, cree que es la monologuista más graciosa de la historia; solo se ríe ella

Duración aproximada: 10-12 minutos

Lugar: Escenario del colegio. Una silla en el centro para la Directora. Un micrófono de pie (puede ser de juguete o de cartón). Hay una mesa lateral con un cuaderno de notas y un vaso de agua.

Materiales necesarios: silla, cuaderno, bolígrafo, micrófono de atrezo, capa de mago, sombrero de copa, pañuelos de colores, un huevo de plástico (o de verdad, para más riesgo cómico), mazo de cartas

Sinopsis

Es el día de las audiciones para el espectáculo de fin de curso y cuatro alumnos llegan al escenario absolutamente convencidos de poseer un talento extraordinario. La Directora, armada solo con su cuaderno y una paciencia infinita, va tomando notas mientras observa cómo el canto se convierte en alarido, la danza en caída libre, la magia en desastre y el humor en un monólogo que solo hace gracia a quien lo cuenta. El desenlace revela que, a veces, el mejor espectáculo es el que nadie planeó.

La obra

[El escenario está vacío salvo por una silla en el centro donde se sienta la DIRECTORA con su cuaderno. Hay un micrófono de pie a un lado. La DIRECTORA mira su lista, suspira levemente y hace una anotación.]

DIRECTORA: (en voz alta, hacia los bastidores) ¡Que pase el primero!

[Entra BRUNO con el paso de alguien que acaba de ganar un Grammy. Se coloca delante del micrófono, se aclara la garganta dramáticamente y mira a la DIRECTORA con total seguridad.]

BRUNO: Buenos días. Soy Bruno García. Cantante. (pausa) Profesional.

DIRECTORA: (levantando una ceja, sin levantar la vista del cuaderno) Adelante, Bruno.

BRUNO: Voy a interpretar Mi manera, de Frank Sinatra. En mi propia versión. (pausa dramática) Mejorada.

[BRUNO cierra los ojos, pone una mano en el pecho y empieza a cantar. El sonido que sale no tiene relación con ninguna nota musical conocida. Es una combinación entre un gato asustado y una aspiradora con problemas. Sin embargo, BRUNO canta con una emoción devastadora, los ojos llorosos, los brazos abiertos.]

BRUNO: (cantando con toda el alma) ¡Y ahoooora... el fiiiin... está ceeeercaaa... y debo enfrentaaaaar... la cortiiiinaaa...!

[La DIRECTORA escribe algo en su cuaderno. No cambia la expresión.]

BRUNO: (cantando cada vez más alto) ¡Lo hice aaaaa mi maneeeera! ¡MI MANERAAAAAAA!

[La nota final dura unos cinco segundos insoportables. BRUNO termina con los brazos extendidos como si acabara de salvar el mundo. Silencio.]

DIRECTORA: Gracias, Bruno.

BRUNO: (emocionado) ¿Le he llegado al alma?

DIRECTORA: Me has llegado... sí. Puedes esperar en los bastidores.

[BRUNO sale convencidísimo de haber triunfado. Entra MIRIAM con un tutú improvisado y zapatillas de ballet. Saluda con una reverencia elegante que casi la tira al suelo.]

MIRIAM: Miriam Salas. Danza contemporánea con elementos de ballet clásico. (se coloca) He estado ensayando cuatro años.

DIRECTORA: Cuando quieras.

[Suena música. MIRIAM empieza su número con enorme gracia... durante aproximadamente tres segundos. Luego intenta un giro y resbala. Se levanta como si nada, sonriendo. Intenta un salto y aterriza sobre una rodilla. Se levanta de nuevo. Intenta una pose con la pierna en alto y pierde el equilibrio hacia la derecha. Cada caída la encaja con la misma sonrisa serena, como si fuera parte de la coreografía.]

MIRIAM: (mientras se levanta por tercera vez, sin perder la sonrisa) Esto es parte de la... interpretación emocional del movimiento.

DIRECTORA: Entiendo.

[MIRIAM intenta el gran final: un giro triple. Da una vuelta y media y acaba sentada en el suelo. Levanta los brazos en señal de victoria. La DIRECTORA escribe.]

DIRECTORA: Gracias, Miriam.

MIRIAM: (desde el suelo) ¿Ha visto cómo he controlado la caída final? Eso es técnica.

DIRECTORA: He tomado nota. Bastidores, por favor.

[MIRIAM sale con dignidad. Entra RODRIGO con capa negra, sombrero de copa y una maleta llena de trastos. Se coloca con aire misterioso.]

RODRIGO: Buenas tardes. Soy el Gran Rodrigo. (pausa) Mago.

DIRECTORA: Son las diez de la mañana.

RODRIGO: Los magos operamos fuera del tiempo convencional. (saca el mazo de cartas) Primer truco: la carta adivinada. Saque una carta, Directora.

[La DIRECTORA se acerca, saca una carta y la mira.]

RODRIGO: ¡No me la enseñe! (cierra los ojos, hace gestos misteriosos) La carta es... el rey de corazones.

DIRECTORA: Es el dos de tréboles.

RODRIGO: (sin inmutarse) ¡Exacto! En mi sistema, el dos de tréboles es el rey de corazones. Es magia avanzada. Siguiente truco. (saca el sombrero de copa) Voy a sacar un conejo del sombrero.

[Mete la mano con dramatismo. Saca un calcetín.]

RODRIGO: (mirando el calcetín) ...Esto es un conejo metafórico.

DIRECTORA: ¿Un calcetín metafórico?

RODRIGO: (guardando el calcetín con rapidez) Truco final. (saca el huevo) Voy a hacer desaparecer este huevo.

[Hace pases mágicos. El huevo no desaparece. Lo tapa con el sombrero. Levanta el sombrero. Sigue el huevo. Lo tapa con la capa. Levanta la capa. Sigue el huevo. RODRIGO mira el huevo con cara de traición.]

RODRIGO: El huevo tiene resistencia mágica hoy. Es un día con mucha humedad.

[En su intento de esconder el huevo bajo el brazo, se le cae al suelo. Si es de verdad, mejor todavía.]

DIRECTORA: (mirando el huevo en el suelo) Gracias, Rodrigo.

RODRIGO: (saliendo con lo que le queda de dignidad) La próxima vez funciona. Lo juro por Merlín.

[Entra CLARA. No trae nada. Se planta delante con los brazos cruzados y cara de persona muy segura de sí misma.]

CLARA: Clara Vidal. Monologuista. (pausa) El humor es mi don natural.

DIRECTORA: Adelante.

CLARA: (como arrancando un motor) Venga. Voy. (pausa) ¿Habéis notado que los lunes son los peores? El lunes llegas al cole y la profe ya tiene deberes encima de la mesa... ¡pero si acaba de llegar ella también! (se ríe sola con fuerza) ¡Toma ya! ¡Eso es humor de verdad!

[Silencio total. La DIRECTORA escribe.]

CLARA: (sin perder el ritmo) Y luego el recreo. Sales al patio y hace frío. Y piensas: "me pongo el abrigo". Pero si te lo pones tienes calor. Pero si no te lo pones tienes frío. ¡Es el gran dilema filosófico del abrigo! (carcajada propia, larga y entusiasta)

[La DIRECTORA bebe un sorbo de agua.]

CLARA: Uno más, que este es el mejor. ¿Por qué los profes dicen "en silencio" y luego ellos hablan? ¡Contradicción total! (ríe sola) ¡JA! ¡Me he superado!

DIRECTORA: Gracias, Clara.

CLARA: ¿Ha visto lo de los profes? Eso lo he pensado yo solita.

DIRECTORA: Lo he notado.

[CLARA sale muy satisfecha. La DIRECTORA se queda sola un momento. Mira sus notas. Después llama a los cuatro a la vez.]

DIRECTORA: ¡Bruno, Miriam, Rodrigo, Clara! ¡Venid todos, por favor!

[Los cuatro entran en fila, nerviosos, mirándose entre sí.]

BRUNO: (en voz baja a Miriam) Yo lo tengo seguro.

MIRIAM: (en voz baja) Yo también.

RODRIGO: (en voz baja) El huevo era un accidente puntual.

CLARA: (en voz baja) Lo del abrigo era brillante.

DIRECTORA: He tomado mi decisión. (pausa larga) Os cojo a los cuatro.

[Silencio. Luego explosión de alegría.]

BRUNO: ¡Lo sabía! ¡Mi técnica vocal es inconfundible!

MIRIAM: ¡Las caídas son arte, lo dije!

RODRIGO: ¡El calcetín metafórico ha funcionado!

CLARA: ¡El monólogo del abrigo era un pelotazo!

DIRECTORA: (levantando la mano para que se callen) Os cojo a los cuatro... porque he pensado mucho en qué necesita este espectáculo. (pausa) Y lo que necesita... es hacer reír al público. (mira sus notas) Y nunca en veinte años de audiciones he visto a nadie hacer reír tanto a un público que todavía no existe. (les mira uno por uno) Sin querer, eso sí. Pero el resultado es el mismo.

[Los cuatro se miran sin entender del todo.]

BRUNO: O sea... ¿que cantamos bien?

DIRECTORA: Bruno, tú cantas como quiere tu corazón. Que no es exactamente lo que quieren los oídos. Pero eso... (apunta en su cuaderno) tiene mucho potencial.

MIRIAM: ¿Y mis caídas?

DIRECTORA: Son lo más coreografiado que he visto en años.

RODRIGO: ¿Y mi magia?

DIRECTORA: Rodrigo, has conseguido algo que ningún mago consigue: que el público esté en tensión constante sin saber qué va a salir mal a continuación.

CLARA: ¿Y mi monólogo?

DIRECTORA: Clara... (pausa muy larga) Tienes una risa muy contagiosa.

[CLARA asiente encantada, sin captar del todo el matiz.]

DIRECTORA: El espectáculo más divertido no es el que lo hace todo bien. Es el que hace al público alegrarse de estar ahí. (cierra el cuaderno) Ensayos: lunes, miércoles y viernes. Y Bruno... (se levanta) por favor, no calientas la voz en los pasillos. Los peces del acuario del laboratorio llevan una semana nerviosos y ahora entiendo por qué.

[La DIRECTORA sale. Los cuatro se miran. BRUNO está emocionado.]

BRUNO: Nos ha dicho que somos especiales.

MIRIAM: Eso es exactamente lo que ha dicho.

RODRIGO: (al calcetín que todavía tiene en el bolsillo) Lo sabía. La magia existe.

CLARA: (riéndose sola) Lo del acuario... ¡eso sí que tiene gracia! (ríe) Aunque no lo he dicho yo.

[Telón.]

Notas para la puesta en escena

La clave de esta obra está en el contraste entre la total convicción de cada candidato y la realidad objetiva de su actuación. Los actores deben resistir la tentación de "hacer que está mal": el humor surge de que Bruno, Miriam, Rodrigo y Clara lo hacen todo con una dedicación absoluta y completamente sincera. Bruno no canta mal a propósito; Bruno canta fatal creyendo que canta bien. Esa diferencia lo es todo.

Para el vestuario, basta con pequeños detalles que identifiquen a cada personaje: Bruno puede llevar una bufanda de cantante, Miriam el tutú o unas mallas de colores, Rodrigo la capa y el sombrero de copa, y Clara puede ir con una libretita donde "tiene apuntados sus chistes". La Directora debe vestir de forma neutra y seria, lo que acentúa el contraste cómico.

Las caídas de Miriam deben ensayarse bien para que sean seguras y visualmente claras. No hace falta caer de verdad: basta con que el actor simule perder el equilibrio de forma evidente y se recupere cada vez con la misma sonrisa inalterable. El truco del huevo de Rodrigo funciona mejor si se usa un huevo de plástico, aunque un huevo real añade una dosis extra de caos genuino. El ritmo es fundamental: cada actuación debe tener un inicio, un momento de escalada y un remate claro antes de que la Directora dé las gracias.

Eva Andrés Vicente
Eva Andrés Vicente
Licenciada en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid (2007). Profesora de clases particulares de latín, griego y lengua española entre 2006 y 2009. Creadora de contenidos online desde mayo de 2021.