el mensaje equivocado

Eva Andrés Vicente
Eva Andrés Vicente
Tiempo de lectura: 10 min.

El mensaje equivocado empieza con un error que cualquiera podría cometer: Nadia quería contarle a su mejor amiga un secreto íntimo. Lo mandó al grupo de los cinco. Y lo peor no es haberlo enviado, sino que los otros cuatro lo leen en tiempo real, en escena, ante el público.

La obra funciona como una cadena de reacciones que se alimentan entre sí: Víctor se pone rojo, Omar intenta ayudar y empeora todo, Berta añade drama innecesario, Celia intenta hacer como si no lo hubiera visto. Cada mensaje nuevo que llega al grupo es un escalón más en el caos. La situación refleja, con humor, cómo los malentendidos digitales pueden ser más rápidos y más irreversibles que los presenciales.

Una obra perfecta para hablar de privacidad, de las consecuencias de actuar sin pensar y de esa sensación universal de haber enviado algo al destinatario equivocado.

Personajes:

  • NADIA: chica de 14 años, impulsiva y expresiva; acaba de cometer el mayor error de su vida digital
  • VÍCTOR: chico de 14 años, tímido, se pone rojo con facilidad; objeto involuntario del mensaje
  • CELIA: chica de 13 años, mejor amiga de Nadia, destinataria original del mensaje; intenta hacerse la sueca
  • OMAR: chico de 15 años, con mucha iniciativa y muy poca cabeza; sus "soluciones" empeoran todo
  • BERTA: chica de 14 años, dramática por naturaleza; disfruta el caos aunque no lo admita

Duración aproximada: 9-11 minutos

Lugar: El escenario se divide en cinco zonas separadas, una para cada personaje (puede ser tan simple como cinco sillas o cinco pequeños rectángulos de luz). Cada actor está "en su cuarto". Hay un espacio central neutro donde los personajes se mueven cuando hablan "por el móvil" o leen mensajes en voz alta.

Materiales necesarios: cinco teléfonos de atrezo (pueden ser cartones pintados), opcionalmente una pantalla o pizarra donde se proyecten los mensajes escritos

Sinopsis

Nadia quiere contarle a su amiga Celia, en privado, que le gusta Víctor. Por error, manda el mensaje al grupo de los cinco amigos. Los cinco lo leen en tiempo real en escena y cada intento de arreglar la situación —bienintencionado o no— la convierte en un desastre mayor. La obra termina cuando Víctor, en un intento de responder en privado a Nadia, repite exactamente el mismo error.

La obra

[Las cinco zonas del escenario están iluminadas. Cada personaje está en la suya: NADIA en su silla escribiendo en el móvil con cara de concentración, CELIA escuchando música, OMAR haciendo algo en el móvil, BERTA pintándose las uñas, VÍCTOR leyendo. Todo parece tranquilo.]

[NADIA termina de escribir, sonríe, y pulsa enviar con decisión.]

NADIA: (satisfecha consigo misma) Perfecto.

[Tres segundos de silencio. Luego los cinco móviles suenan a la vez. Todos los miran.]

[CELIA lee, levanta las cejas. OMAR lee y sonríe despacio. BERTA lee y se lleva la mano a la boca. VÍCTOR lee y se queda completamente inmóvil. NADIA no ha mirado el suyo todavía.]

NADIA: (leyendo el móvil distraídamente) A ver si Celia me ha... (para) (lee) (pausa muy larga) (lee otra vez) No.

[Se levanta de golpe.]

NADIA: No, no, no, no, NO.

[Lee el mensaje en voz alta para el público, con voz de pánico creciente.]

NADIA: "Celia, tengo que contarte algo. Me gusta Víctor. Me gusta MUCHO. Desde lo del partido de fútbol del jueves. No sé qué hacer. ¿Qué hago?" (pausa) Enviado a... (lee) ...el grupo. El grupo ENTERO.

[VÍCTOR, en su zona, sigue sin moverse. Solo parpadea. Su cara ha pasado de color normal a rojo intenso.]

OMAR: (en voz alta, riéndose) ¡JA!

BERTA: (en voz alta, dramática) ¡Ay, Dios mío!

CELIA: (en voz alta, al móvil) Nadia... Nadia, Nadia, Nadia...

NADIA: (al móvil) ¡No digáis nada! ¡Por favor no digáis nada!

[El móvil de todos suena. OMAR ha escrito algo. Los actores lo leen. NADIA lo lee con los ojos muy abiertos.]

NADIA: Omar, ¿qué has escrito?

OMAR: (inocente) He puesto "Víctor, ¿tú también le gustas? Responde aquí".

NADIA: ¡OMAR!

OMAR: ¡Es para aclararlo rápido! ¡Más vale saber!

NADIA: ¡No quiero aclararlo rápido! ¡Quiero morirme rápido, que es distinto!

[VÍCTOR sigue inmóvil en su silla. BERTA escribe algo.]

NADIA: Berta... ¿qué estás escribiendo?

BERTA: (tecleando con dedicación) Un mensaje de apoyo emocional.

NADIA: ¿Al grupo?

BERTA: Es que no tengo tu número guardado bien... (envía) Ya está.

[Los móviles suenan. Todos leen.]

CELIA: (leyendo en voz alta) "Nadia, todos cometemos errores. Eres valiente. Yo una vez le mandé una foto de mis pies a mi dentista sin querer y aquí sigo". (pausa) Berta, eso no ayuda.

BERTA: ¡Me ha ayudado a mí recordarlo!

OMAR: Espera, espera, tengo una idea mejor. (teclea rápido)

NADIA: Omar, para. Para ahora mismo. Pon el móvil en el suelo y aléjate de él.

OMAR: (ya enviando) Demasiado tarde.

[Los móviles suenan.]

NADIA: (leyendo) "Todos. Reunión urgente. Fingimos que el mensaje era un trabajo de Lengua sobre redacción de mensajes personales. Todos de acuerdo: era un ejercicio". (pausa) Omar. Eso es lo más raro que he leído en mi vida.

OMAR: ¡Funciona! ¡Solo tenemos que coordinarnos!

CELIA: ¡Víctor ya lo ha leído! ¡No puede des-leerlo!

VÍCTOR: (por primera vez, en voz muy baja desde su zona) Ya... ya lo había leído, sí.

[Todos miran hacia la zona de VÍCTOR. Silencio incómodo.]

NADIA: (al móvil, en voz bajísima) Hola.

VÍCTOR: Hola.

NADIA: He sido yo.

VÍCTOR: Ya sé que has sido tú.

NADIA: Era para Celia.

VÍCTOR: Ya sé que era para Celia.

[Silencio.]

OMAR: (intentando romper el silencio) Pues ahora que está todo aclarado...

CELIA y NADIA: ¡OMAR, CÁLLATE!

OMAR: ¡Vale, vale!

[BERTA escribe otro mensaje. El móvil de todos suena.]

CELIA: (leyendo) "¿Alguien quiere pizza?" (mira a BERTA) ¿En serio?

BERTA: (encogiéndose de hombros) Cuando hay tensión, a mí me da hambre. Es un mecanismo de defensa.

[NADIA se sienta, tapándose la cara con las manos. CELIA se acerca a su zona, no físicamente, pero hablando con más cercanía.]

CELIA: Nadia... oye. Tampoco es para tanto.

NADIA: Celia, le he mandado a todo el grupo que me gusta Víctor.

CELIA: Sí, bueno.

NADIA: ¡A VÍCTOR le he mandado que me gusta VÍCTOR!

CELIA: Eso es lo más raro de la frase, sí.

NADIA: ¿Qué hago? ¿Qué hago ahora?

OMAR: Yo podría mandar otro mensaje diciendo que te han hackeado la cuenta.

NADIA: ¿Quién hackea una cuenta para mandar mensajes sobre sus propios sentimientos?

OMAR: Los rusos hacen cosas muy raras, yo creo que...

TODOS: ¡OMAR!

OMAR: ¡Bien, me callo!

[VÍCTOR, en su zona, está mirando su móvil. Lleva un rato escribiendo algo. Borrándolo. Escribiéndolo. Borrándolo.]

BERTA: (observándole) Víctor lleva cinco minutos escribiendo y borrando.

CELIA: No lo mires.

BERTA: Es que se mueve mucho.

OMAR: A lo mejor está respondiendo en privado a Nadia.

[NADIA levanta la cabeza con esperanza. Mira el móvil. Nada. Lo mira otra vez. Nada.]

NADIA: No me ha escrito nada.

VÍCTOR: (hablando solo en su zona, tecleando) "Nadia, oye, yo también..." No. (borra) "Nadia, a mí también me..." No. (borra) "Nadia, desde el partido de fútbol yo también..." No, así parece que la he espiado. (borra) Venga. Simple. (teclea despacio) "A mí... también... me... gustas."(pausa) ¿Privado o grupo? Privado. Privado, privado, pri... (pulsa enviar)

[Los cinco móviles suenan a la vez.]

[Silencio absoluto. Todos miran la pantalla.]

OMAR: (lentamente) Ha mandado "a mí también me gustas"... al grupo.

BERTA: (con los ojos muy abiertos) Al grupo entero.

CELIA: (tapándose la boca para no reírse) Al grupo entero.

[VÍCTOR mira su móvil. Su cara repite exactamente el viaje de NADIA al principio: leer, releer, levantarse de golpe.]

VÍCTOR: No.

NADIA: (mirando su móvil, entre la risa y el llanto) Víctor...

VÍCTOR: No, no, no, no...

NADIA: Víctor. Era para mí, ¿verdad?

VÍCTOR: (tapándose la cara) Era para ti. Era para ti. Era para ti.

OMAR: (mirando el teléfono, muy satisfecho) Bueno... al final se ha aclarado solo. Sin el plan del ejercicio de Lengua ni nada. (guarda el móvil) Eso es el poder de la comunicación directa.

BERTA: (emocionada, con la mano en el corazón) Esto es lo más bonito que he visto en mi vida.

CELIA: (a NADIA, en voz baja con una sonrisa) Oye. Ya tienes tu respuesta.

NADIA: (entre avergonzada y contenta) Me quiero seguir muriendo un poco.

CELIA: Eso es completamente normal.

[NADIA mira hacia la zona de VÍCTOR. VÍCTOR, lentamente, también la mira. Los dos se están riendo sin querer.]

OMAR: (al grupo) ¿Entonces lo de la pizza...?

TODOS: ¡OMAR!

[Telón.]

Notas para la puesta en escena

El mayor desafío técnico de esta obra es la simultaneidad: los cinco personajes deben reaccionar al mismo tiempo cuando llega un mensaje, y esas reacciones simultáneas son la principal fuente de humor visual. Conviene ensayar los momentos corales con cuidado para que las reacciones sean sincronizadas pero cada una distinta: uno se ríe, otro se queda boquiabierto, otro se escandaliza. Un pequeño sonido de notificación grabado que se reproduzca en escena cada vez que "llega un mensaje" ayuda mucho a marcar el ritmo.

Para la distribución del escenario, cinco sillas colocadas en semicírculo o en línea, bien separadas, funcionan perfectamente. Los actores no necesitan levantarse para leer mensajes: pueden hacerlo sentados, pero mirando todos al mismo punto imaginario (el móvil). Cuando un personaje "habla por el grupo", puede levantarse ligeramente o dar un paso adelante para diferenciarlo del habla normal. Si el colegio tiene medios, proyectar los mensajes en una pantalla al fondo del escenario añade una capa visual muy efectiva.

El personaje de Omar debe jugarse con mucha energía y con la convicción absoluta de que sus ideas son buenas. No es malo ni tonto; es alguien que actúa antes de pensar y que genuinamente cree estar ayudando. Eso lo hace mucho más gracioso que si simplemente fuera el "payaso del grupo". Berta, por su parte, disfruta secretamente del drama aunque intente disimularlo: ese detalle, si el actor lo trabaja con pequeños gestos de satisfacción que intenta ocultar, añade mucha comicidad secundaria.

Eva Andrés Vicente
Eva Andrés Vicente
Licenciada en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid (2007). Profesora de clases particulares de latín, griego y lengua española entre 2006 y 2009. Creadora de contenidos online desde mayo de 2021.