El hombre es un animal político


Qué significa El hombre es un animal político:

“El hombre es un animal político” es una frase de Aristóteles. Significa que el hombre se diferencia de los animales, entre otras cosas, porque vive en sociedades organizadas políticamente, en cuyos asuntos públicos participa en mayor o menor medida, con el objetivo de lograr el bien común: la felicidad de los ciudadanos.

En el original griego, Aristóteles se refería al hombre como un ζῷον πoλιτικόν (zôion politikón), siendo que ζῷον significa ‘animal’, y πoλιτικόν puede traducirse como ‘político’: animal político.

Esta afirmación, como tal, es clave en el pensamiento filosófico de Aristóteles, pues plantea que el hombre no puede ser concebido fuera de su relación con el Estado en su condición de ciudadano.

La frase aparece en la Política, tratado donde Aristóteles establece las bases de la filosofía política del pensamiento occidental y donde aborda algunos aspectos fundamentales de la política, entendida como forma de organización y regulación de la sociedad.

Análisis de la frase

Aristóteles, en su tratado sobre política, calificaba al hombre como un “animal político”. Para responder por qué el filósofo griego lo planteaba en estos términos y qué quería significar con ello, debemos analizar con cuidado esta afirmación.

Consideremos, en primer lugar, que propone al hombre dentro de la categoría de los animales, con los cuales, en efecto, comparte otras características. El hombre, por ejemplo, es un ser gregario, social, que vive en comunidades (la primera: la familia), asociándose con otros individuos o grupos de individuos (familias, clanes) en función de objetivos comunes: la supervivencia, la protección, el alimento, la procreación.

No obstante, el hombre se diferencia del animal en diferentes aspectos. El hombre habla, esto es, se puede comunicar a diferentes niveles de complejidad con sus iguales, lo que, a su vez, significa que necesita de los otros para comunicarse, expresar sus sentimientos, emociones y pensamientos.

Para Aristóteles, entonces, el hombre es un ser social por naturaleza, que no puede vivir aislado y sin contacto social; un hombre solitario solo podía ser un ser superior (dios, héroe) o inferior al hombre (bestia), pero nunca igual.

Vea también El hombre es un ser social por naturaleza.

El hombre, además, es un ser racional, con la capacidad para pensar, reflexionar, discernir, ser consciente de su existencia y de la de sus pares, y como ser racional puede distinguir lo bueno de lo malo, lo virtuoso de lo inmoral, lo positivo de lo negativo. La razón, en este sentido, empuja al hombre a buscar lo justo, lo virtuoso, lo bueno, en suma: la felicidad. Pero para ello, para formarse y realizarse plenamente, el hombre necesita de los otros, es decir, el hombre necesita vivir en sociedad.

Vea también El hombre es un animal racional.

Por lo tanto, el hombre es un ser social y racional. Pero la vida en sociedad, la convivencia de diversos grupos sociales en un espacio de coexistencia, genera, como es natural, fricciones, conflictos de intereses, problemas de diversa índole. Por ello, las sociedades necesitan regulaciones (reglas, normas, leyes, principios, valores) que alivien las dificultades inherentes a toda convivencia y que aseguren una coexistencia armoniosa donde prevalezcan valores como la justicia, el respeto, la tolerancia y la solidaridad.

La creación de todo este sistema de normas para regular y organizar la convivencia supone la creación de formas de organización de la vida en la ciudad (unidad política suprema, según Aristóteles), en donde el hombre debe participar en mayor o menor medida por el simple hecho de formar parte de una sociedad organizada de esta manera. A la participación del hombre en los asuntos públicos del gobierno y el Estado se le llama política. La política es una rama de la moral que se ocupa de las actividades por medio de las cuales una sociedad resuelve los problemas que plantea su convivencia.

De este modo, debido a que el hombre es un animal social y racional, inmerso de manera ineludible en los asuntos de la polis o de la ciudad-Estado por su condición de ciudadano (de la cual eran excluidos, en la Antigua Grecia, los hombres menores de 21 años, los esclavos, las mujeres, los niños y los extranjeros), por esta razón el hombre es, también, un animal político, que participa en la organización de la sociedad y en la resolución de sus problemas, en la aplicación de las leyes y de la justicia, y en el logro del máximo bien común, que es la felicidad de los ciudadanos.

Sobre Aristóteles

Aristóteles es uno de los filósofos más importantes de todos los tiempos. Sus ideas sobre la metafísica, la lógica, la política, la retórica, la estética, la física, la astronomía y la biología han ejercido enorme influencia en el pensamiento occidental y su influencia se puede rastrear hasta el presente.

Aristóteles nació en el año de 384 a. de C., en la ciudad de Estagira (de allí que se lo conozca también como ‘el Estagirita’), perteneciente al Reino de Macedonia, y murió en el año 322 a. de C. Fue discípulo de Platón y maestro de Alejando Magno. Fue autor de cientos de tratados, de los cuales apenas han llegado hasta nosotros 31 de ellos. Entre los más conocidos se encuentran la Ética, la Política, la Metafísica y la Poética, entre otros.