11 obras esenciales de Armando Reverón


Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Especialista en Artes, Literatura Comparada e Historia

Armando Reverón es un pintor, dibujante y escultor venezolano nacido en 1889, cuyo legado adquirió tanta importancia que el MOMA le dedicó una exposición retrospectiva en el año 2007.

Estuvo influenciado por movimientos como el impresionismo, que impuso el valor plástico del color sobre el dibujo, y el postimpresionismo, que impulsó la voluntad diferenciadora de estilos entre los artistas.

Además de haber dado un giro al tratamiento de la luz incandescente, las obras de arte no pictórico que concibió Reverón, como sus muñecas, los objetos, las esculturas y hasta su propio Castillete autoconstruido, lo han hecho ser considerado como precursor del arte povera, el happening y la instalación.

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Armando Reverón: Amanecer desde Punta Brisas, Caraballeda.

Su obra ha sido objeto de numerosos estudios tanto en Venezuela como en el exterior. La clasificación y periodización de sus fases pictóricas estuvo a cargo de su principal biógrafo, Alfredo Boulton, quien descubrió una temporalidad asociada al uso predominante de ciertos colores. A estos ciclos los llamó: período azul, período blanco y período sepia.

El historiador del arte Juan Calzadilla añadió a la periodización una etapa final llamada "período expresionista". En esta vuelve el dibujo, se acentúa la gestualidad y las escenas pueden representar desde figuras aisladas hasta figuras en grupo.

Conoce aquí las etapas de Reverón y descubre las obras esenciales que marcaron la historia del arte de la primera mitad del siglo XX en Latinoamérica.

Período azul (1918-1924)

1. La cueva

la cueva
La cueva, 1920. Óleo sobre tela, 104 x 157 cm. Colección privada.

En la primera etapa de Reverón se hace muy notoria la influencia del postimpresionismo, así como de artistas que merecieron su atención durante su estancia en Madrid, como Goya en sus últimas etapas. Este sería una de las figuras más emblemáticas para el pintor.

En el cuadro La cueva podemos ver a dos mujeres, como "odaliscas", recostadas sobre un fondo apenas sugerido, que recuerda a La maja vestida y La maja desnuda de Goya. Claro que esta variante de composición en la que se puede ver a una mujer recostada de forma sugerente corresponde a un tipo bastante común en el contexto del arte europeo.

Pero algo novedoso introduce Reverón: las mujeres no yacen sobre una cama o en un jardín. Ellas se encuentran en una cueva. La atmósfera adquiere un tono de misterio con la preponderancia de un azul. Este funciona como velo sugestivo que trasparenta la escena.

2. Figura bajo un uvero

Bajo un uvero
Armando Reverón: Figura bajo un uvero, 1920. Óleo sobre arpillera.

Los desnudos serán uno de los temas constantes en la obra de Reverón. El simbolismo se hará presente en esta obra. Con un trazo aún impresionista y con una atmósfera azul, se representa a una mujer desnuda bajo un árbol de uvas. Ella lleva sobre su regazo a una mascota. El paisaje marino también hace su aparición y no lo abandonará más. Un aura de misterio envuelve la escena.

3. Fiesta en Caraballeda

fiesta en caraballeda
Fiesta en Caraballeda, 1920. Óleo sobre tela. 67 x 95,5 cm.

Este cuadro representa una escena de color local. Reverón capta en ella una celebración religiosa en el pueblo de Caraballeda de La Guaira. Pinceladas en manchones y puntos construyen la imagen final, haciendo privar la pintura sobre el dibujo que, como en el impresionismo, desaparece para dar espacio a los efectos de coloración y luminosidad.

Como se puede ver, poco a poco el mundo onírico y simbólico de las odaliscas y de las referencias europeas va cediendo espacio a la vida local, común y sencilla, así como a la naturaleza inmediata que lo rodea.

Período blanco (1925-1934)

4. El rancho (El caney)

el rancho
El rancho (El caney). Circa 1930. Óleo sobre tela 65 x 80 cm.
Colección Museo Armando Reverón, en comodato.

El período blanco se desarrolló después de haber pasado un tiempo en Macuto, La Guaira, la ciudad puerto más emblemática de Venezuela, donde el artista pasará el resto de su vida. En este período, Reverón comienza a desintegrar el espacio y se enfoca apenas en los detalles que permitirán construir imágenes porosas y casi etéreas basadas en la observación de los fenómenos lumínicos tropicales de altísima intensidad.

Antes de edificar su famoso Castillete, Reverón construyó varios "ranchos" (nombre que se le da en Venezuela a las casas provisionales autoconstruidas). En su terreno de Macuto, el pintor comenzó una vida alejada de la ciudad. El tema de la vida común y la fabricación de cosas utilitarias merecen cada vez más su atención.

5. Retrato de Juanita con ramo de flores

Juanita
Retrato de Juanita con ramo de flores. 1933. Pigmentos diluibles al agua sobre papel 88 x 76 cm.
Colección de la Galería de Arte Nacional de Venezuela.

Juanita fue la única mujer de Reverón y con ella vivió toda su vida. Fue su musa y su modelo, motivo por el cual son muchas las obras en las que el pintor la retrata. En esta obra, Reverón opta por un trazo grueso y abierto que no permite la finitud de la figura. Esta se integra en un solo plano con el ambiente y las flores, apenas sugeridas por grandes manchones casi expresionistas.

6. El rancho

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Rancho. 1933. Óleo y pigmento diluible al agua sobre tela 44,2 x 47,5 cm.
Colección de la Galería de Arte Nacional de Venezuela.

Este cuadro es otra de las representaciones que Reverón haría de sus "ranchos". En esta oportunidad, despojado de los detalles pero con una fuerte presencia del marrón en medio de una atmósfera sugerente y luminosa, El rancho anuncia ya los cambios estéticos por venir.

Período sepia (1935-1954)

7. Navidad con muñecas

navidad con moñecas
Navidad con muñecas. 1942. Carboncillo, tiza, pastel, creyón y óleo sobre papel 114,3 x 87 cm.
Colección de la Galería de Arte Nacional de Venezuela.

La vuelta al mundo primitivista y a los objetos cotidianos será cada vez más notoria a partir de 1935. El pintor comienza a trabajar exhaustivamente con el color sepia, lo que marcará el tono característico de esta etapa. Además, se introduce el uso de nuevas técnicas y materiales.

En esta obra, Reverón usa el marrón como coloración principal. Junto a esto, muestra ya la obsesión del pintor por el tema de las muñecas que había comenzado a fabricar y que ahora serían también motivos para ser representados en sus pinturas en sustitución a las modelos.

8. El Playón

El playón
El Playón. Circa 1942. Óleo y guache sobre tela 94 x 135 cm.
Colección de la Galería de Arte Nacional de Venezuela.

Las marinas siguen siendo todavía un tema recurrente en Armando Reverón, pero al contrario de lo que sería una representación clásica dominada por el azul del mar, el artista construye una marina turbia, misteriosa y sepia sobre la base de tonos castaños.

9. Autorretrato con muñecas

autorretrato con muñecas
Autorretrato con muñecas (y barba). 1949. Carboncillo, creyón, tiza y pastel sobre papel encolado a cartón.
64,7 x 83,8 cm. Colección de la Galería de Arte Nacional de Venezuela.

Los autorretratos son recurrentes desde el inicio de la obra del pintor. En este, sin embargo, llama la atención que junto a él aparecen sus muñecas, la adoración de sus últimos años de vida. Ellas parecen ser ya, para él, parte de sí mismo. En todo caso, forman parte del mundo mágico y misterioso que comienza a construir Reverón.

Período expresionista (1945-1953)

10. Cruz de mayo

Cruz de mayo
Cruz de mayo. Circa 1948. Pintura diluible al agua, grafito y carboncillo sobre papel. 83 x 96,9 cm.
Colección de la Galería de Arte Nacional de Venezuela.

La fase expresionista corresponde a los últimos años de su vida. En este período, Reverón comienza a explorar escenas casi teatrales y elementos plásticos, como el dibujo, se retoman una vez más.

En esta escena, vemos la representación de las celebraciones de la Cruz de mayo, una festividad cultural-religiosa que se celebra en muchas regiones de Venezuela, especialmente en las zonas costeras. La paleta de colores sigue centrada en el marrón, pero las líneas, aunque irregulares, vuelven a hacer su aparición.

Las muñecas de Armando Reverón

Mención especial merecen las Muñecas de Armando Reverón. Desde el año 1935, Reverón comienza a preocuparse por construir objetos utilitarios con sus propias manos, como parte de un cambio en su vida que lo llevaría a un aislamiento cada vez mayor.

11. Muñeca

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Detalle de una muñeca de trapo de tamaño real. Rostro.

En esta etapa hacen su entrada la serie de Las muñecas, objetos que él mismo fabricada y que muchas veces sirvieron como modelo para sus obras, tal como hemos dicho anteriormente.

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Detalle de una muñeca de trapo de tamaño real. Pecho.

Sobre Armando Reverón

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Armando Reverón nació en el año 1889 en la ciudad de Caracas. Fue víctima de diferentes enfermedades que le afectaron a lo largo de su vida, entre las que se cuenta la fiebre tifoidea que sufrió a los 12 años y la esquizofrenia de sus últimos años, enfermedad cuyos trastornos le hicieron ganar el mote de "el loco de Macuto".

Tras una estancia de algunos años en la ciudad de Valencia, en Venezuela, es aceptado en la Academia de Bellas Artes de Caracas en 1907, donde tendrá por compañeros los artistas Manuel Cabré y Rafael Monasterios, entre otros.

Entre 1911 y 1915, viaja a Europa y estudia en las ciudades de Barcelona y Madrid, ciudad esta última donde se matricula en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se traslada finalmente a París, coincidiendo con el inicio de la Primera Guerra Mundial. En París, conoce la obra impresionista y se deja conmover profundamente por ella, dándole la espalda a los movimientos de vanguardia que comenzaban a emerger.

Sintiendo amenazada su seguridad en pleno contexto bélico, pide auxilio a su familia para retornar a Venezuela. Inicialmente se establece en Caracas, pero finalmente se mudará a la ciudad litoral de La Guaira, donde conocerá a Juanita, su sempiterna compañera de vida y su modelo. Allí se estableció, logró comprar un terreno y construyó el famoso Castillete.

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Interior del Castillete. Fotografía tomada antes de su destrucción tras la tragedia de 1999.

Su visión artística será influenciada desde entonces por los artistas Samys Mutzner (Rumanía, 1884-1959), Emile Boggio (Venezuela ,1857-Francia, 1920) y Nicolás Ferdinandov (Rusia, 1886-Curazao, 1925), quienes estaban en Venezuela por aquellos años. Ferninandov, a quien Reverón le hace un retrato, fue su amigo personal.

En La Guaira sufrirá su última transformación: le da la espalda a la vida agitada de la urbe, e inicia un estilo de vida premoderno que algunos llamarán "primitivo". En estas condiciones, comienza a explorar la luz y los efectos directos sobre el paisaje, creó soportes nuevos para trabajar y desarrolló escalas cromáticas novedosas.

Pero tras la observación de la naturaleza, sus últimos años los pasaría refugiándose en un mundo mágico del que sus muñecas forman parte esencial y determinante.

Al respecto de estas obras y del conjunto de su trabajo, la investigadora Sonia Sofía Quintero diría en un artículo llamado Armando Reverón: entre la locura y la genialidad que:

Armando Reverón, interesado sólo en sugerir poéticamente la realidad, esboza apenas las formas y colores, más que en describirla con minuciosa exactitud objetiva, confundiéndolos entre sí, haciéndolos desvanecer sobre el etéreo fondo escenográfico en una ingrávida atmósfera de bruma ocre y lechosa.

Armando Reverón muere en el Sanatorio San Jorge en Catia, en Caracas, en el año 1954. Su obra ha marcado la cultura visual venezolana y se ha convertido en una referencia latinoamericana. Por ende, no es de extrañar que en el año 2011 el director Diego Rísquez hiciera una película sobre su vida y sus amores con Juanita. Mira el tráiler en el siguiente vídeo:

Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Profesora universitaria, cantante, licenciada en Artes (mención Promoción Cultural), con maestría en Literatura Comparada por la Universidad Central de Venezuela, y doctoranda en Historia en la Universidad Autónoma de Lisboa.