Novela Moby Dick de Herman Melville


Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Especialista en Artes, Literatura Comparada e Historia

Moby Dick es una novela del escritor norteamericano Herman Melville, publicada en el año 1851, y convertida hoy en un clásico de la literatura occidental. Cuenta la historia del barco ballenero Pequod, a cargo del capitán Ahab, decidido a cobrar venganza contra una legendaria ballena blanca conocida como Moby Dick.

“¡Qué no conseguirá un hombre cuando desea una cosa!” es una de las frases más reveladoras de la novela. La frase no solo explica al temerario capitán Ahab. También al mismo Herman Melville, quien se propuso escribir una obra monumental basada tanto en su experiencia como ballenero como en el caso del barco ballenero Essex, de Nantucket, embestido por un cachalote hacia 1820.

Compuesta de 135 capítulos, Moby Dick se despliega en unas 800 páginas. Como si fuera poco, la obra supera los límites de la narrativa, y echa mano de rasgos del discurso poético, teatral y ensayístico. Moby Dick repasa también referencias literarias y simbólicas alusivas al poder, a la lucha entre el bien y el mal y a la lucha entre la razón y la locura.

Todos estos aspectos, que hoy se valoran como una genialidad, fueron causa del rechazo y rotundo fracaso en ventas de Moby Dick mientras vivía el autor. ¿Por qué esta obra fue redimida en la historia y se ha convertido en un clásico imperdible de la literatura?

Resumen de la novela Moby Dick de Herman Melville

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Ilustración de Rockwell Kent para Moby Dick, edición de 1930.

Ismael es un joven de unos 20 años en busca de aventuras. Tras dejar sus estudios, y sin tener dinero encima, decide aventurarse en un barco ballenero. Para ello, se dirige a la isla de Nantucket, centro de caza ballenera en Massachussets, Estados Unidos. En el camino conoce a Queequeg, un indígena neozelandés, arponero de oficio, con quien se ve obligado a compartir cama.

El joven Ismael pasa frente a una capilla, a cargo del padre Mapple, arponero retirado y ahora predicador. El religioso comenta el pasaje bíblico de Jonás, el profeta que pasó tres días en el vientre de una ballena. De regreso a la posada, Ismael y el extraño Queequeg traban amistad y, juntos, toman una goleta hasta Nantucket.

Una vez allí, Ismael visita los barcos Devil-Dam, el Tit-bit y el Pequod, y decide que se embarcarán en este último, propiedad de los capitanes Peleg y Bildag. Antes de hacerlo, un hombre llamado Elías –acaso un profeta– le advierte sobre un peligro inminente.

El inicio de la travesía

En la ausencia misteriosa del capitán, el barco se hace a la mar bajo el comando de Starbucks, primer oficial a bordo, Stubb, segundo oficial, y Flask, tercer oficial. Además de Ismael y Queequeg, la tripulación cuenta también con los arponeros Tashtego (proveniente de la etnia Aquinnah Wampanoag) y Dagoo (de origen africano).

Tras unos días en altamar, finalmente aparece en cubierta el capitán Ahab, cuyos rasgos sorprenden a los marinos: una cicatriz en su cara y una pata de palo que sustituye su pierna izquierda. Los recorridos nocturnos del capitán darán cuenta de su estado de nerviosismo y perturbarán a la tripulación.

Una recompensa para una peculiar misión

Llegado el momento, el capitán Ahab decide reunir a la tripulación en la cubierta del barco. Ofrece un doblón de oro español a aquel tripulante que aviste una ballena blanca. No se trata de una ballena cualquiera. Se trata de una ballena conocida como Moby Dick, cuyas señales distintivas son la aleta caudal rota y la boca retorcida.

Ahab confiesa sus motivaciones, en medio de un discurso sentimental y pasional que contagia a casi toda la tripulación. El legendario cachalote le había arrancado la pierna izquierda y lo convirtió en un “lisiado” en medio de una lucha fatigante. Como venganza, ahora el capitán debía dar muerte a la bestia.

Razón, locura y pasión

Ahab convence a casi todos, menos a su primer oficial al mando, Starbucks, un cuáquero cuya única aspiración es hacerse de algún dinero para volver con su esposa e hijo. Starbucks nota de inmediato la irracional y peligrosa pasión del capitán, empeñado en vengarse de un ser movido por el instinto de supervivencia.

Sordo a cualquier razonamiento, el capitán sostiene su objetivo, reforzado por el contagio animoso que ha despertado en su tripulación, no solo por su liderazgo carismático, sino por la recompensa ofrecida.

Ceder para persuadir

Receloso de la actitud de Starbuck y de la posibilidad de un motín, el capitán Ahab consiente que la tripulación aviste y cace otras ballenas. Cuando el vigía identifica un grupo de cachalotes próximo, se descubre que Ahab, sin conocimiento de nadie, traía a bordo a un grupo de balleneros liderados por un persa llamado Fedallah.

Con todo y su pata de palo, Ahab se sube a un bote, gesto arriesgado y valiente que le gana la admiración de su tripulación. Pero también circulan comentarios sobre la salud mental del capitán y la influencia de estos tripulantes “fantasmas” que parecen la encarnación del mal al resto de la tripulación.

Un océano de aventuras

Los navegantes llegan a una zona en donde creer haber avistado a la ballena blanca. Lanzan sus botes al agua en un movimiento rápido, solo para descubrir que se trata de un pulpo gigante. Para Starbucks, es un mal presagio. Para Queequeg, una pista que los acerca a las ballenas.

Muchas aventuras los esperan mientras llega el gran momento. Entre ellas, luchan contra los tiburones y tienen varios encuentros con diferentes embarcaciones. Algunas de esas tripulaciones los exhortan a desistir de cazar a Moby Dick. Otras tripulaciones se enfrentarán a ellos por la caza de ballenas comunes. Mientras tanto, las tensiones entre Ahab y Starbucks aumentan.

El encuentro esperado: Moby Dick

Obcecado, el capitán dirige la nave hacia aguas turbulentas. Por ese camino se producirá el encuentro final entre Moby Dick y el Pequod.

Bajan los botes rápidamente, y comienzan una lucha de tres días. En la primera confrontación, Ahab pierde su bote. En la segunda confrontación, su prótesis se destruye. Adivinando los resultados de la absurda empresa, Starbucks le pide que desista, pero ahora más que nunca Ahab está enceguecido.

En la batalla del tercer día, el capitán hunde el arpón sobre el lomo de la bestia, que en un acto reflejo del dolor, destruye la proa del barco y lo hace hundirse. Sin embargo, la cuerda del arpón se enreda en la pierna del capitán, y es arrastrado por el animal. Solo un miembro de la tripulación sobrevive para contarlo: Ismael.

Análisis de la novela Moby Dick de Herman Melville

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Ilustración de Rockwell Kent para Moby Dick, edición de 1930.

La novela Moby Dick está narrada en primera persona. Su narrador es el personaje de Ismael, quien algunas veces parece desdibujarse en un narrador omnisciente que todo lo sabe y todo lo conoce.

El preciosismo del detalle en la descripción del universo ballenero es verdaderamente sorprendente. Melville no solo se fundamentó en la investigación literaria. Trabajó en su juventud en barcos balleneros, de modo que ofrece un documento detallado sobre el tema.

La realidad ballenera, tan épica como desconocida, es acompañada de un verdadero esfuerzo por dar cuenta de la naturaleza humana y el pulso de sus pasiones individuales y colectivas. Esto ha despertado diversas interpretaciones simbólicas, religiosas y hasta políticas. ¿Cómo podemos interpretarla hoy?

El mar, donde los límites son desafiados

El mar es la representación simbólica de los límites traspasados. A Ismael, el narrador, se le antoja el mar como un espacio de aventuras. Quizá a causa de su juventud e ingenuidad, Ismael no es capaz de captar cómo el orden conocido, que le permite interpretar el mundo, se desvanece en el horizonte al tiempo que se adentra en el dominio de lo desconocido.

Ha dejado tierra firme –un lugar seguro, cuyas normas conoce y en las que sabe moverse muy bien–, para navegar con una tripulación conformada por hombres de las más diversas culturas, forzados a tolerarse y convivir.

En la tripulación, casi todos son cazadores de fortuna o aventureros que aceptan subordinarse a un capitán que no conocen y del que poco o nada saben. Es fácil especular que una nueva ley ha de imperar en ultramar. Aquel espacio de supervivencia no estará regido, ciertamente, por la ley del dios de los cristianos.

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Señales bíblicas

La obra está colmada de referencias bíblicas. No solo la evidente referencia a Jonás, el profeta que, pretendiendo huir de la misión que Dios le ha encomendado en Nínive, es tragado por una ballena, en cuyo vientre permanece por tres días hasta arrepentirse y ser arrojado en Nínive.

El nombre de Ismael es bíblico, y significa “que ha sido escuchado por Dios”. También es bíblico el nombre del capitán Ahab (Acab, Ajab), el rey de los israelitas que admitió el culto a idolátrico a Baal, en nombre del cual ejecutó toda clase de acciones despóticas y despertó la ira divina.

La ballena Moby Dick también se tiñe de referencias bíblicas. En varias oportunidades, Melville la equipara con el Leviatán bíblico, una criatura mítica del Antiguo Testamento que representa el caos. No en balde, el Leviatán también dio nombre a la obra Leviatán o La materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil, del filósofo Thomas Hobbes.

Presa del fetiche

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J. Hill: Capturando un cachalote, 1835.

El personaje del capitán Ahab no obedece a creencias religiosas como tal, pero tiene un fetiche y es, al mismo tiempo, presa de su fetiche: Moby Dick. El resentimiento de Ahab contra Moby Dick se vuelve el único sentido de su vida. Moby Dick se convierte en un ídolo sobre el cual Ahab vuelca toda su energía.

La literatura crítica sobre Moby Dick suele referirse a este fenómeno como una obsesión del capitán. Obsesión y locura serán los modos más comunes de calificarlo. Creemos, sin embargo, que es algo más que eso. Ahab se “consagra” a su ídolo. ¿O acaso el capitán es solo un hombre con una neurosis obsesivo-compulsiva?

En realidad, Ahab sabe que no se trata de qué o quién es Moby Dick, sino de qué representa. Por eso describe a la bestia blanca como esa máscara que debe destruir para revelar qué hay detrás del hombre lisiado. No parece un acto de locura, sino un acto de la voluntad humana movida por las pasiones más oscuras.

Por eso insistimos en que la relación del capitán con Moby Dick es simbólica e idolátrica, como también lo es la obediencia de su tripulación. Como el rey israelita, Ahab impone un nuevo culto y se vuelve sacerdote de su destructiva “religión”, que pide sangre sacrificial para restablecer el orden primordial (el hombre debe dominar a la bestia). Pero, ¿de qué manera y hasta qué punto el capitán es seguido por su tripulación?

La construcción del individualismo tiránico

Lo que Melville representa en Ahab es quizá una de las más claras expresiones literarias del líder carismático y la construcción de un orden autoritario.

Ahab logra cautivar a la mayoría de su tripulación con un discurso encendido y sentimental. Para asegurarse el favor de los suyos, también ofrece un doblón de oro español. Adhesión afectiva y recompensa: la mesa está servida. Al mismo tiempo que logra la conmiseración de su “audiencia”, el líder carismático introduce un elemento que está en el horizonte de expectativas de los balleneros: la fortuna.

La “vendetta” individual se legitima en el imaginario colectivo como un mito con promesa de redención. Después de todo, ¿no es Mody Dick apenas una bestia sin alma? ¿No es en busca de fortuna y aventuras que los balleneros se han embarcado? ¿No es acaso el capitán aquella persona a la que deben obedecer?

Melville identifica dos importantes comportamientos políticos: tanto la recompensa como conceder algunos deseos al colectivo. Estos se vuelven presagio de una práctica común de los años por venir: los mecanismos del populismo autocrático y el individualismo autoritario.

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Moby Dick, entre la monstruosidad y la fantasmagoría

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Ilustración para Moby Dick.

El personaje Moby Dick es representado como un monstruo por el capitán Ahab y por los balleneros de otros barcos, esos mismos que le exhortan a desistir de su obsesión. La diferencia entre estos y el capitán es que los balleneros son capaces de reconocer sus limitaciones frente a la bestia monumental y, por ello, temen y respetan su “naturaleza”. Ahab está cegado por la soberbia.

Como ser de la naturaleza, Moby Dick es representación de lo indómito y lo salvaje. Para el cegado hombre occidental, es la “bestia” destinada a ser dominada, pero que ha invertido el orden establecido.

Esta bestia tiene algo particular: su color blanco, que los personajes atribuyen al albinismo. ¿Por qué el autor ha elegido este rasgo? El blanco suele ser asociado a la pureza y el bien, pero no es así con el albinismo. En las creencias mágico-religiosas de diversas culturas del mundo, los seres albinos son vistos como demonios, lo que provoca el ensañamiento contra estos.

En altamar, donde impera otra ley, el blanco es presagio del mal. Melville insiste en la asociación de este color con la “fantasmagoría”. Llama la atención este elemento, pues a lo largo del relato, Moby Dick es apenas una fantasmagoría monstruosa en los recuerdos del capitán, y una leyenda mítica en el imaginario de la tripulación.

La lucha entre el bien y el mal

Por sobre todas las cosas, para el capitán Ajab, Moby Dick es la encarnación del mal, del cual se siente víctima y victimario. Gracias a la contraposición que representa Starbucks, el único que parece consciente del sinsentido de la empresa, vemos cómo el capitán absolutiza de tal modo su propósito que no le importa sacrificar a los suyos.

La relación entre el bien y el mal queda invertida. El mal ya no reside en la bestia, sino en la persona, alienada de la realidad, arrebatada del sentido común. El mal reside en la soberbia y la ambición humanas, cuando el hombre traspasa sus límites y juega a ser dios. Por ello, su destino es la muerte.

Personajes principales de Moby Dick de Herman Melville

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Ilustración de Rockwell Kent para Moby Dick, edición de 1930. Personaje: Capitán Ahab.

Ismael: es el narrador de la historia. Se trata de un joven que ha decidido incursionar en el mundo de la caza de ballenas. Tiene por motivación las aventuras que espera experimentar. Pronto se da cuenta de la crudeza de aquel oficio.

Capián Ahab: es el capitán del barco ballenero Pequod. Su objetivo es asesinar al cachalote Moby Dick, al que responsabiliza por la pérdida de su pierna.

Queequeg: arponero originario de una tribu caníbal ficticia. Se convierte en el mejor amigo de Ismael.

Starbucks: cuáquero de religión y primer oficial del barco ballenero Pequod. Su motivación principal es ganar dinero suficiente para regresar a casa con su esposa e hijo. Es el único que cuestiona las motivaciones del capitán Ahab.

Stubb: segundo oficial a bordo del Pequod. No es un hombre educado, pero destaca por su comprensión de la vida.

Flack: tercer oficial a bordo del Pequod.

Moby Dick: ballena asesina blanca, personaje en torno al cual gira todo el relato. Durante una travesía, el capitán Ahab y Moby Dick sostienen una lucha en la cual Ahab pierde una pierna.

Biografía de Herman Melville

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Joseph O. Eaton: Retrato de Herman Melville, 1870, óleo sobre tela, 67.3 x 54.6 cm.

Herman Melville (Nueva York, 1819-1891), cuyo apellido originalmente era Melvill, es un narrador, poeta y ensayista norteamericano del siglo XIX. Sus padres fueron Allan Melvill y Maria Gansevoort. Era el tercero entre ocho hermanos. Tuvo una infancia acomodada. Sin embargo, su padre malgastó su fortuna y se declaró en quiebra en 1830, poco antes de morir.

Melville trabajó por tres años como marino al cumplir la mayoría de edad, primero en un buque de carga y luego en un barco ballenero. En este tiempo fue prisionero de la tribu Taipi en las islas Marquesas; fue prisionero en Tahití; recorrió las Islas del Pacífico y vivió en Maui. Estas experiencias fueron la base de sus primeros relatos, muy exitosos entre los lectores: Acushnet, Taipi y Omoo.

Se casó con Elizabeth Knapp y tuvieron cuatro hijos. Con la publicación de la novela Mardi, su reputación comenzó a descender, lo que empeoró con Moby Dick. Incursionó como poeta, ensayista y conferencista, pero tampoco logró consolidarse. Finalmente, se empleó como inspector de aduanas en Nueva York, donde ejerció por 19 años. El alcohol afectó su vida marital. Tuvo que enfrentar también la muerte de sus dos hijos varones.

Heman Melville murió a la edad de 72 años, y su obra fue sepultada en la memoria de aquella generación. Fue solo después de su muerte, en la década de 1930, cuando la tensión política mundial hizo despertar el interés en Moby Dick, que fue interpretada como una premonición del totalitarismo del siglo XX.

Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Profesora universitaria, cantante, licenciada en Artes (mención Promoción Cultural), con maestría en Literatura Comparada por la Universidad Central de Venezuela, y doctoranda en Historia en la Universidad Autónoma de Lisboa.