Cuadro Las señoritas de Avignon de Pablo Picasso


Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Especialista en Artes, Literatura Comparada e Historia

El cuadro Las señoritas de Avignon de Pablo Picasso, también conocido como Las damiselas de Avignon o Las damiselas de (la calle) Avinyó, es considerado el despertar del movimiento cubista en el siglo XX. Se inserta en la etapa protocubista del pintor malagueño.

Picasso, que había transitado ya por diversas etapas artísticas, se había encontrado con un límite. Pensaba que en el arte todo estaba hecho, que la obra de los maestros del pasado no podía ser superada. Tocaba necesariamente la ruptura, la revolución, no solo con la historia del arte, sino con su propio camino artístico. Fue así que empezó a trabajar en esta obra en el año 1906 hasta culminarla en 1907.

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Pablo Picasso: Las señoritas de Avignon. 1907. Óleo sobre lienzo. 243.9 cm × 233.7 cm. Museo de Arte Moderno. Nueva York, EEUU.

La primera exhibición de la obra tuvo lugar en 1916 en el Salón de Antin, París. No tenía título, aunque parece que Picasso la llamaba El burdel filosófico. El nombre Las señoritas de Avignon (Les Demoiselles d’ Avignon) se lo adjudicó el pintor y crítico André Salmon, pues le hacía recordar un prostíbulo de la calle Avinyó en Barcelona, en el cual las mujeres se presentaban totalmente desnudas.

En aquella exposición, celebrada en plena Primera Guerra Mundial, el lienzo pasó inadvertido y fue necesaria la intervención de figuras como Bretón y Aragón para que Jacques Doucet lo comprara en 1921. En 1937 se exhibió en la Exposición Internacional y, finalmente, en 1939, fue adquirido por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), en Estados Unidos, donde permanece hasta la actualidad.

Análisis

Cuenta Santiago Sebastián en su libro El "Guernica" y otras obras de Picasso: contextos iconográficos, que Picasso no dejó que ningún visitante de su estudio viera su cuadro durante el proceso de elaboración, excepto sus colegas pintores, de quienes esperaba una afirmación. Sin embargo, la mayor parte de ellos lo criticaron severamente:

Matisse, en su irritación, pensó que el cuadro era un ultraje y una burla al arte moderno, y Georges Braque dio el siguiente comentario: “es como si quisiéramos cambiar nuestra comida actual por otra de estopa y petróleo”. Apollinaire… afirmó que “son como prolongaciones de la Naturaleza… y no pasan a través del intelecto”. (Santiago Sebastián)

El investigador rescata, sin embargo, el juicio de dos personas claves en la comprensión, aceptación y promoción de este lienzo picassiano: Kahnweiler y Wilhelm Uhde, quienes le dieron un espaldarazo al pintor. ¿Qué valor encontraron en esta obra? ¿Por qué el cuadro Las señoritas de Avignon cambió la historia del arte?

Descripción iconográfica

En lienzo con una superficie de 243.9 × 233.7 cm, Pablo Picasso representa cinco mujeres desnudas o casi totalmente desnudas, las cuales pueden ser clasificadas en dos grupos: el de la izquierda y el de la derecha.

El grupo de la izquierda está conformado por tres mujeres de pie en contraposto, ataviadas apenas con una suerte de túnica o paño sugerente. La primera de ellas posa de perfil. La mitad de su cuerpo parece indicar la presencia de una túnica rosa que tapa desde su hombro hasta su cadera, y deja pecho y piernas al descubierto.

La segunda y la tercera muestran más. Mientras que la segunda, totalmente de frente al espectador, apenas tiene un muslo envuelto en la túnica, dejando el sexo al descubierto, la tercera, de medio perfil, cubre su cadera y genitales con el paño traslúcido, que llama a mirar a través de él.

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Detalle de Las señoritas de Avignon. Rostro de las mujeres del grupo de la derecha.

El grupo de la izquierda vemos dos mujeres: una de pie y la otra sentada. Sus rostros humanos han sido desfigurados. Totalmente desnudas, los rostros resaltan pues parecen máscaras africanas. La mujer sedente abre sus piernas y exhibe su sexo abiertamente, pero este no ha sido detallado por el pintor, sino sustituido por una superficie plana.

El fondo ha perdido toda importancia. Las mujeres parecen envueltas en telas que cuelgan del techo, pero el volumen ha desaparecido. Frente a todas las mujeres, justo en el margen inferior del cuadro, se deja ver una mesa con un cesto de frutas. La mesa tiene un ángulo que apunta hacia el centro del cuadro. En el frutero pueden verse una manzana, una pera, un racimo de uvas y un melón. ¿A quién son ofrecidas? ¿Acaso a los clientes (espectadores), acaso a las mujeres?

El estilo

La formulación estética de Las señoritas de Avignon prefiguró el cubismo, el primer gran movimiento de vanguardia del siglo XX que cambiaría la historia del arte. Fue el resultado del camino artístico recorrido por Picasso, quien antes había pasado diferentes etapas, todas ellas ancladas en cierta medida a la tradición del arte académico. En ese contexto adquieren sentido las palabras del crítico de arte Santiago Sebastián, pues para él, Las señoritas de Avignon “más que un cuadro fue un acontecimiento”.

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Paul Cézanne: Las tres bañistas. 1879-82. Óleo sobre lienzo. 52 x 55 cm. Museo del Petit Palais, Francia.

Inspirado por la obra del pintor post-impresionista Paul Cezanne, Picasso desarrolla una nueva propuesta. Una de las referencias esenciales de Cézanne, que había muerto en 1906, sería el cuadro Las tres bañistas. Este cuadro de Cézanne pudo haber inspirado el dibujo de una de la figura sedente de la esquina derecha del lienzo picassiano.

Los expertos han hallado también correspondencias entre Las señoritas de Avignon con la obra Visión del apocalipsis del Greco; la obra Juicio de Paris de Rubens; el arte africano; el arte asirio y egipcio; el arte ibérico (del que guardaba unas piezas) y, finalmente, los estudios científicos sobre la cuarta dimensión. Con todo esto en mente, el pintor malagueño reorientaría su camino artístico.

En Las señoritas de Avignon, Pablo Picasso pone de manifiesto una nueva manera de concebir el lenguaje plástico, en el que, sin perder el figurativismo, descompone o sintetiza las figuras por medio de elementos geométricos.

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Izquierda: Escultura íbera del siglo III o II a.C. Derecha: Máscara africana.

Asimismo, Picasso introduce la superposición de planos diferentes en una sola superficie (incluso en cada figura). Así, vemos elementos “incongruentes” como ojos de frente y narices de perfil, por referir un ejemplo. Picasso ha querido representar en una sola superficie todos los puntos de vista posibles. Esto constituía entonces una verdadera ruptura con la tradición pictórica occidental.

El volumen de las figuras ha sido reducido a sus elementos mínimos, lo mismo que la profundidad espacial. Picasso devuelve la solidez de los objetos que el impresionismo había vaporizado con la eliminación de la línea. El volumen resulta deliberadamente confuso: en el mismo lienzo, Picasso aplana la mayoría de las superficies, pero da volumen a aquellas que le interesa resaltar por medio del uso arbitrario del claroscuro.

En cuanto al color, opta por una paleta opaca, suave, que invita al espectador a fijar su atención en los elementos gráficos: la línea, los ángulos, las formas, el uso de los planos, etc., es decir, los nuevos elementos que introduce el pintor por primera vez con este lienzo.

Significado

La mesa apunta hacia el centro del cuadro, como penetrando la escena. Las frutas se ofrecen. Las mujeres miran al espectador, y este se sabe observado por ellas... Las especulaciones en torno al significado de Las señoritas de Avignon son diversas. Algunos creen ver en el lienzo un posicionamiento moral. Otros, tal como hemos visto, subrayan la importancia de la forma sobre el contenido. Dice Victoria Charles que Picasso:

Buscaba el poder de la expresión, pero no en el sujeto, el tema o el objeto per se, sino en las líneas, los colores, las formas, las pinceladas y el trabajo con pincel, tomados desde su propio significado independiente, desde la energía de la escritura pictórica.

Fue por ello, dice la autora, que Picasso acudió en esta etapa creativa a los “sistemas artísticos arcaicos”, es decir, a aquellas manifestaciones artísticas consideradas primitivas, bárbaras o exóticas. Su inspiración principal, en este caso, estaría en el arte africano. El conocimiento de este arte no era profundo. Para entonces, no existía una literatura crítica suficientemente sólida como para interpretarlo de manera justa, pero aún así, la influencia se hizo sentir.

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Estudio de Picasso para Las señoritas de Avignon.

La obra no fue fruto de la improvisación. Por el contrario, fue el resultado de sesudas reflexiones y experimentaciones, reflejadas en sus bocetos. En uno de ellos, podemos ver cómo Picasso había ideado representar un grupo de siete personas, entre las que se contaban dos hombres.

Sus bocetos, dice el investigador Santiago Sebastián, sirven como pistas para observar que Picasso reflexionaba en torno al problema del amor, la virtud y la muerte, a pesar de que, finalmente, terminó esquematizando su concepto. Con el tiempo, Picasso eliminó estos personajes masculinos, e hizo que los femeninos dirigieran su mirada al espectador, rompiendo la ficción.

Para el investigador Santiago Sebastián, es de singular atención el contraste entre las tres figuras del grupo de la izquierda con las dos figuras del grupo de la derecha, cuyos rostros han sido transformados en auténticas máscaras africanas.

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Pedro Pablo Rubens: El juicio de Paris. 1639. Óleo sobre lienzo. 199 cm × 379 cm. Museo del Prado, España.

El crítico interpreta este contraste como expresión de un conflicto del pintor entre dos concepciones del arte: una tradicional y otra de ruptura, con un tono expresivo siniestro. Pero aún así, el crítico sugiere que los elementos plásticos no están desarrollados como valor en sí mismo, sino que están en función de las necesidades expresivas del pintor.

Santiago Sebastián encuentra resonancias entre Las señoritas de Avignon y una obra del barroco llamada El juicio de Paris de Pedro Pablo Rubens. El Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado, informa en su página web que:

El relato mitológico del Juicio de Paris tiene su origen en la boda de Tetis y Peleo, donde Eris, diosa de la discordia, reto a la diosa más bella presente a recoger una manzana de oro que había lanzado entre los presentes. Juno, Minerva y Venus, comenzaron una disputa y Júpiter decidió darle la manzana a Mercurio y que éste se la diera a Paris, que actuaría como juez. El Juicio lo narra el poeta romano Ovidio en su obra Heroidas(XVI, 65-88), donde Paris finalmente escogió a Venus como la vencedora. A cambio, la diosa le dio la mano de Helena de Troya, desencadenando la Guerra de Troya.

El tema del Juicio de Paris fue utilizado por Rubens en varias ocasiones, permitiéndole deleitarse con el ideal de belleza femenino y también considerar las consecuencias del amor y la pasión.

En la escena que Rubens representa, se entrega una manzana dorada a las diosas que, según Sebastián, es una fruta asociada a Venus, la belleza, la juventud, los deseos y la renovación. Para el crítico, este gesto estaría presente en la obra de Picasso pero transformado. Se refiere al cesto de frutas sobre la mesa que sustituye a la manzana.

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Leyenda

El escaso vestuario de las mujeres representadas en el lienzo picassiano nos recuerda también a las finas telas que envuelven las partes impúdicas de las diosas en el lienzo de Rubens. Pero no todas las señoritas de Avignon esconden sus sexos. El pintor ha introducido una variación. ¿Con qué objeto?

El crítico Sebastián ve en todo ello un sentido moralizante, lo mismo que Rubens, aunque desplazando su sentido a una nueva realidad. La hipótesis sería que el lienzo Las señoritas de Avignon subraya una reflexión en torno a la relación entre la mujer, la virtud y el vicio. ¿Acaso sugiere Santiago Sebastián que el cesto de frutas le ha sido ofrecido a estas mujeres? ¿Acaso son diosas? ¿Acaso Picasso ha revestido a estas mujeres de oficio sospechoso con un halo de divinidad? ¿Acaso estas frutas son símbolo de la sexualidad femenina?

Biografía de Pablo Picasso

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Pablo Picasso nació el 25 de octubre del año 1881, en Málaga, Andalucía (España) y murió el 08 de abril de 1973 en Mougins, Francia. Fue pintor y escultor, considerado como el creador del movimiento cubista junto a los artistas Georges Braque y Juan Gris.

Desde muy joven mostró talento para las artes y estuvo expuesto a una formación en esta área. Recibió clases de arte de su padre, un profesor de dibujo en la Escuela de San Telmo. Al llegar a las 13 años de edad, Picasso fue matriculado en la Escuela de Artes La Loja en Barcelona. Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. En 1900 fue a París, donde entró en contacto con el mundo artístico, y donde vivió la mayor parte de su vida.

La obra de Picasso fue sumamente prolífica y ha sido una influencia fundamental en el mundo contemporáneo. Paralelamente a su vida artística, Picasso fue célebre por militar como miembro del Partido Comunista de Francia hasta su muerte.

Referencias

  • Castaños Alés, Enrique: Un nuevo concepto de la forma y del espacio pictórico. Se cumplen cien años de la creación de Les demoiselles d'Avignon. Publicado originalmente en el diario Sur de Málaga el 20 de abril de 2007.
  • Charles, Victoria (2011): Pablo Picasso, Parkstone International.
  • Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado: El juicio de Paris. Recuperado de: museodelprado.es.
  • Gombrich, Ernst (1989), Historia del arte, México: Diana.
  • Santiago Sebastián, Pablo Picasso (1984): El "Guernica" y otras obras de Picasso: contextos iconográficos. España: Editum.
Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Profesora universitaria, cantante, licenciada en Artes (mención Promoción Cultural), con maestría en Literatura Comparada por la Universidad Central de Venezuela, y doctoranda en Historia en la Universidad Autónoma de Lisboa.