Cuadro El nacimiento de Venus


Andrea Imaginario
Revisado por Andrea Imaginario • Especialista en Artes, Literatura Comparada e Historia

El cuadro El nacimiento de Venus o La nascita di Venere fue pintado en el Alto Renacimiento entre los años 1482 y 1485 por el italiano Sandro Botticelli (1445-1510) con temple sobre lienzo. Se trata del primer cuadro pintado en tela en Tuscania, Italia.

La obra mide aproximadamente 1,80 metros de alto y 2,75 metros de largo y se encuentra actualmente en el Museo Uffizi en Florencia, Italia.

El nacimiento de Venus

El nacimiento de Venus se inscribe la sensibilidad propia del Renacimiento artístico, tiempo en que se volvieron a representar los mitos olvidados, en los cuales los renacentistas encontraban verdades escondidas sobre la naturaleza humana.

Esto significó una verdadera defensa del humanismo antropocéntrico frente al teocentrismo del pasado. Gracias al poder social de la familia Médici, los artistas bajo su protección pudieron trabajar los encargos mitológicos sin que la Iglesia pudiera impedirlo. Se abría así el tiempo de la secularización de la cultura.

Una de las figuras mitológicas de mayor importancia fue la de Venus. La diosa pagana Venus o Afrodita, para los griegos, ha sido el símbolo, desde tiempos inmemoriales, de la fertilidad y el erotismo.

Botticelli recibió de Lorenzo Pierfrancesco de Médicis el encargo de representar la historia del nacimiento de esta diosa pagana, deidad que encuentra sus equivalentes en la diosa egipcia Isis o Iemanjá en Umbanda, entre otras.

Venus era conocida por el erotismo arrasador que emanaba sobre y por los otros, así como por ser una mujer con voz de mando, firmeza e inteligencia. Pero ¿cómo la representó Sandro Botticelli? ¿Cuál era la mirada que arrojó sobre la diosa grecorromana el Renacimiento que, a pesar de la secularización, no dejó de ser una era cristiana?

Análisis del cuadro El nacimiento de Venus

La escena del lienzo de Botticelli se inspira en la mitología grecorromana. Las obras que pudieron servir de referencia a Sandro Botticelli en El nacimiento de Venus son variadas, aunque existen controversias. Ellas son:

  • el poema de Angelo Poliziano (1454 - 1494), un protegido de Lorenzo de Medici;
  • el himno de Homero (1488) publicado por Demetrio Calcocondilas (1423 - 1511);
  • la obra La metamorfosis, escrita por el poeta romano Ovidio (43 a.C. - 17/18 d.C.), la cual describe los mitos griegos de la creación del mundo desde los elementos hasta la mutación de los dioses en mortales.

Cuenta el mito que Saturno (Cronos), dios del tiempo, desgarra y lanza los genitales de su padre Caelos (Urano), lo que fertiliza el mar. El roce de la espuma engendra a Venus que, con la ayuda del viento, es transportada hasta las orillas de la isla de Chipre en una concha marina. Allí, es llevada por ‘las Horas’ al lugar de los ‘Inmortales’.

Desde el punto de vista iconográfico, Venus protagoniza el centro del cuadro, posando desnuda sobre una concha que la ha traído a la orilla. Su cuerpo yace formando una línea sinusoidal.

Un cuello algo desproporcionado sostiene la cabeza que se inclina hacia la izquierda, mientras la cadera se dirige a la derecha. La larga y abundante melena flota en el aire. Su extensión le permite usarla para esconder delicadamente sus "vergüenzas", mientras una de sus manos se apoya en su pecho.

A la izquierda del lienzo se encuentra un grupo de dos personajes. Se trata de Céfiro, el dios del viento, y de su mujer Cloris, diosa de las flores, que deja caer algunas sobre la escena. Ambos dioses se representan alados, flotando en el aire y con mantos cubriendo sus partes íntimas.

Céfiro sopla sobre Venus y la lleva hasta una costa segura donde la espera una mujer, que alude alegóricamente a las tres diosas de las estaciones, las Horas. Esta mujer, ubicada a la derecha del lienzo, porta un vestido blanco estampado con flores, lista para abrigar a Venus con un manto también florido sobre un fondo rosa.

El paisaje de fondo no ha sido trabajado al detalle. De hecho, el tratamiento de la espuma del mar y el brillo del agua quiebra la ilusión de profundidad espacial, mejor lograda en el paisaje boscoso que se muestra a la derecha del lienzo.

Interesado apenas en brindar un contexto a la escena, este aparente descuido pictórico obliga al espectador a centrar su mirada sobre los personajes.

Los cuerpos se representan con algunas incorrecciones deliberadas, puesto que el propósito de Botticelli era construir una composición equilibrada y armoniosa.

Con ello, el artista logra, en efecto, crear un modelo de belleza que acompañará a la humanidad hasta nuestros días. El Nacimiento de Venus de Botticelli es, de alguna forma, el nacimiento de una idea de feminidad dentro del arte renacentista.

Significado, desnudez y virtud en El nacimiento de Venus

venus de cnido
Praxíteles: Venus de Cnido. Copia romana. 360 a.C. aproximadamente. Mármol de Paros. 205 cm. Museo del Palacio Altemps, Roma.

El cuadro El nacimiento de Venus es famoso porque, desafiando las costumbres de su tiempo, legitimó la representación del desnudo femenino de cuerpo completo en el arte. Esto no era muy común en el pasado, aunque ya se había hecho en algunas piezas con fines moralizantes.

De hecho, no era común ni siquiera en el arte grecorromano, donde era el hombre quien se representaba completamente desnudo y, en caso de que se tratase de una mujer, normalmente solo se descubría su torso.

Aún así, en la antigüedad existieron algunos casos como la Afrodita de Cnido o Venus de Cnido, esculpida por Praxíteles hacia el año 360 a.C., de la que solo queda una copia romana.

La Venus de Cnido, al igual que la de Botticelli, se enmarca en el tipo de la Venus púdica que, tras su nacimiento y revelación, esconde sus partes íntimas de la mirada humana, como corresponde a una mujer virtuosa.

Así, a pesar de un cierto atrevimiento, Botticelli justifica el desnudo desde un punto de vista filosófico, apelando al neoplatonismo de Marsilio Ficino que consagra la virtud como un valor supremo.

Andrea Imaginario
Revisado por Andrea Imaginario
Profesora universitaria, cantante, licenciada en Artes (mención Promoción Cultural), con maestría en Literatura Comparada por la Universidad Central de Venezuela, y doctoranda en Historia en la Universidad Autónoma de Lisboa.