15 características del Renacimiento


Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Especialista en Artes, Literatura Comparada e Historia

El Renacimiento fue un período de la historia que se gestó desde el fin de la Peste Negra a mediados del siglo XIV y abarcó hasta la primera mitad del siglo XVI. Algunos lo consideran el inicio de la era moderna y otros como el preámbulo de la modernidad. En todo caso, fue un giro histórico hacia la secularización por medio de la promoción del pensamiento científico y humanístico, procesos que se vieron cristalizados en el arte y la literatura de la época. Pero, ¿cuáles fueron las características del Renacimiento más importantes?

1. Secularización y laicización del saber

La principal característica del Renacimiento radica en el impulso de la secularización de la sociedad. Se llama secularización a la transformación de una sociedad organizada en función de la doctrina religiosa, a una sociedad con intereses diversificados y autónomos respecto de la misma.

La secularización trajo consigo la laicización del saber, es decir, la posibilidad de cultivar y promover el conocimiento entre los sectores civiles, fuera del dominio eclesiástico. Esto trajo consigo una mayor libertad de investigación y producción científica y cultural.

2. Antropocentrismo y humanismo

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Miguel Ángel: La creación de Adán. Detalle de la Capilla Sixtina.

El Renacimiento se define como un período antropocéntrico. Esto quiere decir que el ser humano se convierte en el centro de referencia a partir del cual se estructura el orden sociocultural, desplazando el pensamiento teocéntrico (lo que no debe entenderse como el paso de una sociedad creyente a una agnóstica o atea).

El antropocentrismo se fundó en el humanismo, una corriente filosófica de dicho período que exaltaba las cualidades de la naturaleza humana. Este humanismo derivó del humanismo teológico de finales de la Edad Media, que permitió la valoración del ser humano como criatura predilecta de Dios, dejando las puertas abiertas para la nueva perspectiva del Renacimiento.

3. Revaloración de la Antigüedad Clásica

El Renacimiento halló su inspiración en la Antigüedad Clásica, es decir, en el estudio del pensamiento y el arte de Grecia y Roma antiguas. El pasado grecorromano, idealizado en cierta medida, se convirtió en el modelo de referencia. Por ello, este período se dio a sí mismo el nombre de Renacimiento y tuvo su epicentro en la península itálica, deseosa de recuperar el esplendor de la era romana.

4. Valoración del pensamiento racional

La generación renacentista comienza a cuestionar las creencias medievales y busca explicaciones racionales a los fenómenos más variados. El pensamiento racional (científico y filosófico) se vuelve una herramienta para el descubrimiento del mundo, la naturaleza y el hombre.

5. Curiosidad científica y técnica

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Leonardo da Vinci: Hombre de Vitruvio y otros estudios.

La curiosidad científica estuvo a la orden del día en el Renacimiento. Fueron muchos los avances que se registraron en todas las áreas, como la astronomía, la anatomía, la biología, la botánica, etc. Fue también una época signada por importantes invenciones como la imprenta, que permitió la divulgación del pensamiento entre la élite alfabetizada.

6. Estudio de la naturaleza en las artes

La curiosidad se expresó con especial énfasis en el estudio de la naturaleza, que implicaba retirar el velo de misterio que el medioevo interponía. Las artes se vieron tocadas por este espíritu, que derivó en el perfeccionamiento del naturalismo, es decir, en el principio de imitación de la naturaleza característico del arte occidental (desde Grecia hasta el siglo XIX inclusive). Implicó, en concreto, los siguientes aspectos:

  • Estudio y análisis de la luz diáfana, gracias a lo cual surgió el claroscuro.
  • Estudio y análisis de la geometría espacial, que favoreció un nuevo modelo de perspectiva llamado “lineal” o de “punto de fuga”.
  • Estudio pormenorizado de la anatomía.

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7. Arte como conocimiento y separación de la artesanía

Los creadores de las artes plásticas que trabajaron a partir del estudio concienzudo de la naturaleza, animados por el espíritu de la época entendieron el arte como forma de conocimiento. Gracias a esto se fue gestando la separación entre el arte y la artesanía, lo que culminó en la reaparición de la firma del artista, que había caído en desuso durante la Edad Media.

8. Autonomía del arte

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Sandro Botticelli: El nacimiento de Venus. c. 1482-1485. Temple sobre lienzo. 278,5 cm × 172,5 cm. Galería Uffizi, Florencia, Italia.

La nueva separación entre arte y artesanía, enfatizada el cambio de los modos de producción (paso del gremio al taller del artista), se antepuso al sistema de clasificación corriente en el medioevo, que jerarquizaba las artes de acuerdo al contenido (arte sacro / arte profano).

9. Búsqueda de la simetría, la proporción y el equilibrio

Con la Antigüedad Clásica como referencia, los valores estéticos basados en la simetría, la proporción y el equilibrio, desarrollados ampliamente hacia durante el período clásico griego., se convirtieron en modelos aplicados en las artes y la literatura.

10. Práctica del mecenazgo

Se llama mecenazgo a la promoción de la creación artística y protección económica de los artistas. Esta práctica fue muy común en la Antigüedad. El término deriva, de hecho, de Cayo Mecenas, un noble romano impulsor y protector de los poetas de su tiempo, iniciativa que le mereció gran prestigio en su época.

A imitación de Cayo Mecenas, los sectores seculares del Renacimiento (ya no solo los monarcas y la Iglesia) se dedicaron a promover todo tipo de artes para honra de Dios, de la ciudad y de sí mismos, como decía el florentino Rucellai. Con el mecenazgo renacentista nacía también el arte como inversión económica.

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11. Surgimiento del gentil-hombre

Con el Renacimiento apareció un nuevo ideal de persona al que se llamaba “gentil-hombre”. Se refería a la imagen modelo del hombre múltiple y docto, que debía tener conocimiento de todas las áreas (ciencia, artes y humanidades). No existía, pues, la idea del especialista, sino que se valoraba el conocimiento abarcante.

12. Surgimiento de la usura y del sistema bancario moderno

En la transición de la Baja Edad Media al Renacimiento surgió la clase de los prestamistas y usureros y, con ellos, aparecieron los primeros bancos modernos. Este proceso comenzó en las ciudades italianas de Florencia, Venecia y Génova. La familia Medici fue una de las que participó en esta clase de actividades.

13. Crecimiento de las ciudades

El crecimiento de las ciudades ya había iniciado desde la Baja Edad Media, cuando el excedente de la producción agrícola, junto a otros factores, estimuló el comercio y la formación de burgos, donde se establecieron mercados. En el Renacimiento, las ciudades alcanzaron mayor auge y se impusieron como centros de referencia. De hecho, en la península itálica, la organización sociopolítica se realizó a través de la polis, ciudades-estado que competían entre ellas, tales como Florencia, Roma y Nápoles.

14. Florecimiento artístico y literario

El Renacimiento fue, ante todo, una época de gran florecimiento cultural bajo esquemas de mayor libertad compositiva, estética y, sobre todo, temática. A lo largo de este período, hubo un gran desarrollo de diversas artes como la literatura, la arquitectura, la escultura y la pintura. Esta última, de hecho, fue particularmente importante gracias a la aparición de la técnica del óleo, que permitió independizar la pintura de los soportes fijos (muros), favoreciendo el coleccionismo.

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15. Obras más importantes

No es fácil hacer una lista de obras más importantes del Renacimiento, dado que fue un período sumamente prolífico. Sin embargo, algunas son de referencia obligada. Sugerimos a continuación una lista de autores y sus obras más destacadas.

  • Sandro Botticelli (1445-1510): El nacimiento de Venus; La primavera; Venus y Marte; La adoración de los magos.
  • Leonardo da Vinci (1452-1519): La Gioconda o Mona Lisa; La última cena, La virgen de las Rocas; La dama del armiño; San Juan bautista.
  • Rafael Sanzio (1483-1520): La escuela de Atenas; Los desposorios de la Virgen; Autorretrato; La madonna sixtina.
  • Donatello (1386-1466):David, Gattamelata; María Magdalena; Festín de Herodes.
  • Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564): David; Bóveda de la capilla sixtina; Moisés; Tondo doni; La piedad.
  • Lorenzo Ghiberti (1378 -1455): Relieves de la llamada Puerta del Paraíso del Batisterio de Florencia.
  • Filippo Brunelleschi (1377 -1446): Cúpula de Santa María del Fiore.

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Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Profesora universitaria, cantante, licenciada en Artes (mención Promoción Cultural), con maestría en Literatura Comparada por la Universidad Central de Venezuela, y doctoranda en Historia en la Universidad Autónoma de Lisboa.