Tipos de poemas: clasificación y ejemplos

Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana
Tiempo de lectura: 29 min.

Desde sus orígenes la poesía ha cumplido múltiples funciones. Busca transmitir la memoria colectiva, relatar hazañas fundacionales, expresar la subjetividad individual, reflexionar sobre la existencia o provocar una respuesta estética y emocional en el receptor.

Esta diversidad de funciones explica por qué ha adoptado formas tan variadas a lo largo de la historia y por qué resulta complejo establecer clasificaciones rígidas y universales.

Para su estudio la teoría literaria ha propuesto distintos criterios de clasificación, que no se excluyen entre sí, sino que se complementan.

Poemas según el género literario

Esta clasificación responde al criterio funcional, es decir, a la forma en que el poema se relaciona con el mundo que representa y con el receptor. Se trata de una división heredada de la tradición clásica y aún vigente en los estudios literarios.

Poesía épica

La poesía épica se caracteriza por narrar acontecimientos extraordinarios vinculados al origen, la historia o la identidad de un pueblo.

Sus protagonistas suelen ser héroes que encarnan valores colectivos como el honor, la valentía, la lealtad o el sacrificio. El hablante adopta la voz de un narrador que relata los hechos con un tono solemne y elevado.

En sus orígenes, la épica fue una poesía oral destinada a ser recitada o cantada ante una comunidad. Por ello, presenta recursos propios de la oralidad, como repeticiones, fórmulas fijas y extensas enumeraciones.

Con el paso del tiempo, la épica se fijó por escrito y dio lugar a grandes poemas que hoy constituyen pilares de la literatura universal.

Ejemplos representativos: La Ilíada y La Odisea (Homero), La Eneida (Virgilio), El Cantar de mio Cid (anónimo).

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Poesía lírica

Se centra en la expresión subjetiva donde predomina la manifestación de sentimientos, emociones y reflexiones personales. A diferencia de la épica, no se centra en grandes acciones colectivas, sino en la vivencia interior del hablante.

Este género se caracteriza por un lenguaje altamente connotativo, cargado de imágenes, símbolos y figuras retóricas. Aunque suele emplear la primera persona, también puede adoptar otras voces para expresar estados anímicos universales.

La lírica es el género más amplio y diverso, pues en su interior se desarrollan numerosas formas poéticas y temáticas.

Ejemplos representativos: la poesía renacentista de Garcilaso de la Vega, el Romanticismo de Gustavo Adolfo Bécquer, la lírica moderna de Pablo Neruda, Alfonsina Storni o Gabriela Mistral.

Poesía dramática

La poesía dramática está destinada a la representación escénica. En ella la acción se desarrolla a través del diálogo entre los personajes, sin la intervención de un narrador.

El conflicto dramático se manifiesta mediante la palabra y la acción, generalmente escritas en verso. Este tipo de poesía fue fundamental en el teatro clásico griego y alcanzó un gran desarrollo en el teatro europeo posterior.

Combina elementos poéticos con recursos propios de la escena, como la acción, el gesto y la interacción con el público.

Ejemplos representativos: las tragedias de Sófocles y Eurípides, el teatro en verso del Siglo de Oro español (las obras de Lope de Vega y Calderón de la Barca).

Poemas según su tema, tono o intención

Este criterio clasifica los poemas según la finalidad expresiva, es decir, aquello que el poema busca comunicar, provocar o representar.

A diferencia de las formas métricas, estas categorías no imponen una estructura fija, sino que definen una actitud del hablante frente a su objeto.

Se trata de una clasificación muy antigua, ya presente en la poética clásica, y sigue siendo fundamental para comprender la función de la poesía.

Oda

Es un poema lírico de alabanza, exaltación o reflexión admirativa. Su origen se remonta a la Grecia antigua, donde era cantada con acompañamiento musical y estaba dedicada a dioses, héroes, vencedores de juegos atléticos o valores elevados.

En la tradición latina y, posteriormente, en la poesía renacentista adquirió un tono más reflexivo y filosófico.

La oda favorece un discurso contemplativo, donde el hablante se detiene a meditar sobre su objeto, ya sea una persona, un paisaje, un ideal o incluso un objeto cotidiano.

Aunque tradicionalmente adopta un tono solemne, la poesía moderna amplió la oda hacia registros más íntimos y cotidianos, sin perder su carácter celebratorio.

Ejemplo: "Oda a la alegría" - Friedrich Schiller

¡Oh amigos, cesad esos ásperos cantos!
Entonemos otros más agradables y
llenos de alegría.
¡Alegría, alegría!

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.

Quien haya alcanzado la fortuna
de poseer la amistad de un amigo, quien
haya conquistado a una mujer deleitable
una su júbilo al nuestro.
Sí, quien pueda llamar suya aunque
sólo sea a un alma sobre la faz de la Tierra.
Y quien no pueda hacerlo,
que se aleje llorando de esta hermandad.

Todos los seres beben la alegría
en el seno de la naturaleza,
todos, los buenos y los malos,
siguen su camino de rosas.
Nos dio ósculos y pámpanos
y un fiel amigo hasta la muerte.
Al gusano se le concedió placer
y al querubín estar ante Dios.

Gozosos, como los astros que recorren
los grandiosos espacios celestes,
transitad, hermanos,
por vuestro camino, alegremente,
como el héroe hacia la victoria.

¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.

¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?
Búscalo sobre la bóveda estrellada.
Allí, sobre las estrellas, debe vivir.

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.

¡Alegría, hermosa chispa de los dioses,
hija del Elíseo!
¡Alegría, bella chispa divina!

Friedrich Schiller (1759-1805) fue un escritor alemán, considerado una de las figuras más importantes de su época. Su obra combina ideales ilustrados y románticos, exaltando la libertad, la dignidad humana y la fraternidad universal.

El poema tiene un carácter casi de himno sagrado, reforzado por los imperativos y las exclamaciones. El hablante presenta la alegría como un principio cósmico que reúne a la humanidad y restablece la armonía perdida, disolviendo barreras y enemistades. De esta manera, es concebida como un don divino.

A través de los versos, el autor exalta el ideal ilustrado. Por ello, se exhorta al lector a elevarse espiritualmente y buscar la trascendencia.

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Himno

Es un poema de exaltación colectiva, estrechamente ligado a lo religioso, lo político o lo comunitario. Históricamente, surgió en contextos rituales y ceremoniales. Su función principal es la afirmación de valores compartidos.

Utiliza repeticiones, apelaciones directas y un lenguaje elevado para generar identificación emocional y cohesión social. A diferencia de la oda, que puede ser íntima, el himno busca movilizar a un grupo y reforzar una identidad común.

Ejemplo: "Primer himno dominical de laudes" - San Ambrosio

Creador sempiterno de las cosas,
Que gobiernas las noches y los días,
Y alternando la luz y las tinieblas
Alivias el cansancio de la vida.

Invocando a la luz desde las sombras
El heraldo del sol alza sus voces:
Nocturna claridad de los viajeros,
Que separa la noche de la noche.

Al oírlo el lucero se levanta
Y borra al fin la obscuridad del aire,
Con lo cual el tropel de los espíritus
Malignos pone fin a sus maldades.

Con esta voz que al nauta reanima
Las olas del océano se calman,
Con esta voz hasta la misma piedra
De la Iglesia se acuerda de su falta.

El gallo canta y llama a los dormidos
Increpa a los poltrones y reprende
A los que se resisten a su canto.
Levantémonos, pues, resueltamente.

Canta el gallo y renace la esperanza,
Retorna la salud a los heridos,
El puñal del ladrón vuelve a la vaina
Y la fe se despierta en los caidos,

Pon tus ojos, Señor, en quien vacila,
Y que a todos corrija tu mirada:
Con ella sostendrás a quien tropieza.
y harás que pague su delito en lágrimas,

Alumbra con tu luz nuestros sentidos,
Desvanece el sopor de nuestras mentes,
y sé el primero a quien, agradecidas,
Se eleven nuestras voces cuando suenen.

Glorficado sea el Padre eterno,
Así como su Hijo Jesucristo
Y así como el Espíritu Paráclito,
Ahora y por los siglos de los siglos.

San Ambrosio (c. 340 - 397) fue obispo de Milán y una de las figuras más influyentes del cristianismo. Padre de la Iglesia latina, destacó tanto por su labor teológica como por su contribución a la liturgia cristiana, siendo considerado uno de los grandes impulsores del himno religioso en Occidente.

Sus composiciones estaban destinadas al canto comunitario y a la oración. Buscaban instruir espiritualmente a los fieles a través de un lenguaje claro y solemne.

Este poema es un himno litúrgico que acompaña el rezo de las laudes, es decir, la oración del amanecer. Desde el inicio, el hablante se dirige a Dios como Creador eterno y ordenador del tiempo, responsable del ritmo cósmico que alterna luz y tinieblas.

Esta oposición simbólica estructura todo el poema. Así, la noche representa el cansancio, el error y la amenaza del mal, mientras que la luz simboliza la fe, la vigilancia espiritual y la salvación.

La imagen del gallo, heraldo del alba, cumple una función central. Su canto no sólo anuncia el día, sino que actúa como llamado moral y espiritual. Con ello, el amanecer se convierte en metáfora de la conversión interior y del retorno a la fe.

El tono es solemne, exhortativo y comunitario. El hablante no expresa una experiencia individual, sino que habla en nombre de una colectividad creyente que suplica la guía y la iluminación de Dios.

Elegía

Alude al dolor, la pérdida y la ausencia. Su origen se encuentra en la poesía griega antigua, donde inicialmente se definía por su metro. Sin embargo, con el tiempo, el término pasó a designar sobre todo un tono y una función emocional: el lamento.

La elegía favorece un discurso introspectivo y reflexivo, en donde el hablante elabora el duelo mediante la palabra. Aunque suele asociarse a la muerte de un ser querido, también puede expresar otras pérdidas: el paso del tiempo, la juventud, la patria o ideales desaparecidos.

Su función expresiva no es solo manifestar el dolor, sino transformarlo en memoria y sentido.

Ejemplo: "La cogida y la muerte" - Federico García Lorca

A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en Punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

Federico García Lorca (1898 - 1936) es uno de los poetas españoles con más proyección internacional. Perteneciente a la generación del 27, trabajó una amplitud de temas en su obra, desde la asimilación de lo popular hasta la experimentación vanguardista.

Luego de perder a su amigo, en 1935 publicó el libro Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, un conjunto de elegías en las que hace referencia a la trágica muerte del torero.

El hablante lírico lamenta el hecho ocurrido en una plaza de toros, conocida como el ruedo de Manzanares. "Las cinco de la tarde" funciona como un leitmotiv, tópico que se repite dentro del poema por dos razones: para otorgar ritmo y musicalidad, así como para enfatizar el momento dramático en que el joven fue embestido por el toro.

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Sátira

Se trata de un poema de crítica mordaz o burlesca que denuncia vicios individuales, sociales o políticos. Tiene su origen en la literatura latina, especialmente en autores como Horacio y Juvenal. Se caracteriza por su vocación moralizante.

Desde el punto de vista discursivo, la sátira privilegia la ironía, el sarcasmo y la exageración. El hablante adopta una posición de distancia crítica frente a su objeto, utilizando el ingenio verbal como herramienta de denuncia.

Aunque puede provocar humor, su finalidad última es desenmascarar comportamientos condenables.

Ejemplo: "A un hombre de gran nariz" - Francisco de Quevedo

Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;

Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito.

Francisco de Quevedo (1580 - 1645) es uno de los autores españoles más destacados del Barroco, en particular del Conceptismo. Su obra se caracteriza por su versatilidad y dualidad, ya que en ella se encuentra tanto la seriedad como lo cómico. Así, puede cantar al amor como hacer versos satíricos y análisis metafísicos.

Este es uno de los poemas satíricos más célebres del autor y uno de los mejores ejemplos de su capacidad de invención lingüística. El escritor argentino Jorge Luis Borges declaró: "la grandeza de Quevedo es verbal", ya que tenía la capacidad de jugar con el lenguaje y manipularlo para transmitir el exceso. Esto se puede ver en expresiones como nariz superlativa y naricísimo infinito.

El tema pertenece a una larga tradición de burlas a deformidades corporales, en las que se exageran los rasgos y se le atribuyen propiedades caricaturescas.

Aquí predomina el ingenio in crescendo. La nariz que describe cobra grandes proporciones gracias a las comparaciones físicas (peje espada, reloj de sol, elefante, pirámide) y a generalizaciones, como que los judíos tienen grandes narices, aludiendo a sayón, escriba, y a las doce tribus.

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Égloga

Es un poema de tema pastoril, ambientado en un entorno rural idealizado. Su origen se sitúa en la poesía grecolatina, especialmente en Teócrito y Virgilio, y fue retomada con fuerza durante el Renacimiento.

La égloga favorece un discurso dialogado y melancólico, en el que los pastores reflexionan sobre el amor, la naturaleza o el sufrimiento humano.

Aunque el escenario es ficticio, su función utilizar el mundo natural como espacio simbólico para expresar emociones complejas.

Ejemplo: "Égloga I" (fragmento) - Garcilaso de la Vega

Corrientes aguas puras, cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno:
yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño reposaba,
o con el pensamiento discurría
por donde no hallaba
sino memorias llenas de alegría.

Garcilaso de la Vega (1501 - 1536) es uno de los poetas más destacados dentro de la literatura española. Siguiendo los pasos de Juan Boscán, renovó la lírica de su país al adaptar el endecasílabo italiano a la métrica castellana. Así nació el soneto, la forma poética más utilizada durante el Siglo de Oro Español.

Dentro de su obra, destacan las églogas, composiciones del género bucólico en la que dialogan pastores. De origen griego, fueron retomadas durante el Renacimiento en donde se intensificó la visión idealizada y el tema romántico.

En estos versos se puede notar el tópico "Locus amoenus", que quiere decir lugar ameno. Así, se describe un espacio paradisíaco en el que se pueden encontrar árboles, agua y prados. El hablante logra expiar sus angustias a través de la belleza del paisaje, pues la naturaleza funciona como un bálsamo para las emociones.

Epigrama

Es una composición breve, concisa y aguda, cuyo origen se encuentra en inscripciones funerarias o conmemorativas de la Antigüedad. Con el tiempo, evolucionó hacia una forma literaria caracterizada por el ingenio y el remate inesperado.

Se trata de un texto condensado y punzante. Busca sorprender al lector mediante un cierre irónico o reflexivo, demostrando que la intensidad poética no depende de la extensión, sino de la precisión expresiva.

Ejemplo: "Epigrama" - Ernesto Cardenal

Esta será mi venganza:
Que un día llegue a tus manos el libro de
un poeta famoso
y leas estas líneas que el autor escribió para ti
y tú no lo sepas.

Ernesto Cardenal (1925 - 2020), sacerdote y revolucionario nicaragüense, fue una de las voces más relevantes de la poesía latinoamericana contemporánea.

Su obra se caracteriza por un lenguaje sencillo, directo y despojado, al servicio de una poesía ética y comprometida. Cultivó con frecuencia el epigrama, forma breve que adaptó a una sensibilidad moderna.

Este es un epigrama amoroso, aunque subvertido. En lugar de una declaración sentimental, el hablante formula una venganza.

De este modo, anuncia su “venganza” como un gesto simbólico y poético: que la persona amada lea un poema escrito para ella sin saberlo. La ironía es fundamental, ya que la venganza consiste precisamente en la ignorancia del destinatario.

Así, plantea una reflexión sutil sobre el amor no correspondido, la memoria y la escritura. Con ello, la palabra poética se convierte en refugio y en acto de resistencia íntima frente a la pérdida.

Poemas según su forma o estructura métrica

Este criterio se basa en la organización técnica del poema: número de versos, medida silábica, rima y disposición estrófica. A diferencia del criterio temático, aquí la identidad se reconoce por su arquitectura formal, independientemente del tema tratado.

Estas formas surgieron históricamente como intentos de ordenar el ritmo del lenguaje poético y canalizar la expresión mediante reglas.

Soneto

Tiene su origen en la Italia medieval y alcanza su perfección formal durante el Renacimiento. Está compuesto por catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos, con rima consonante.

Su estructura suele organizarse en una exposición inicial (cuartetos) y un desarrollo reflexivo o conclusivo (tercetos). Esta arquitectura lo hace especialmente adecuado para la meditación amorosa, moral o filosófica.

Ejemplo: "Soneto XXIII" - Garcilaso de la Vega

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende el corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.

Garcilaso de la Vega (1501 - 1536) es uno de los más grandes representantes de la lírica del Siglo de Oro Español, época en que la poesía se renovó a través del ritmo y la estructura.

En estos versos se describe la belleza de una dama, para que así el lector recuerde la fugacidad de la vida. Se alude al motivo Carpe Diem, haciendo un llamado a disfrutar de los placeres de la juventud antes de que sea muy tarde.

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Romance

Surgió en la Edad Media a partir de fragmentos de cantares de gesta y se consolidó en la tradición oral. Está formado por versos octosílabos con rima asonante en los versos pares.

Su función expresiva es principalmente narrativa, pero con una fuerte carga lírica. El romance favorece un discurso sugerente y fragmentario, que deja espacios en blanco para la imaginación del oyente o lector. Su musicalidad lo convirtió en una forma idónea para la transmisión oral.

Ejemplo: “Romances moriscos” - Lope de Vega

I
Gallardo pasea Zaide
puerta y calle de su dama,
que desea en gran manera
ver su imagen y adorarla,
porque se vido sin ella
en una ausencia muy larga,
que desdichas le sacaron
desterrado de Granada,
no por muerte de hombre alguno
ni por traidor a su dama,
mas por dar gusto a enemigos,
si es que en el moro se hallan,
porque es hidalgo en sus cosas
y tanto que al mundo espantan
sus larguezas, pues por ellas
el moro dejó su patria;
pero a Granada volvió
a pesar de vil canalla,
porque siendo un moro noble
enemigos nunca faltan.

Haiku

Es una forma poética japonesa que se consolidó entre los siglos XVII y XVIII. Tradicionalmente consta de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas.

Su función expresiva es la captación de un instante, sin explicación ni comentario. El haiku favorece un discurso contemplativo y no discursivo. Así, el hablante no interpreta la realidad, sino que la presenta de forma desnuda, invitando al lector a una experiencia intuitiva.

Ejemplo: Matsuo Basho

Por más que cante un pájaro
en el bosque, el ciruelo
no rompe a florecer

Matsuo Basho (1644 - 1694) es uno de los escritores japoneses más conocidos en Occidente, particularmente por ser quien popularizó los haikús como formas poéticas independientes.

Su estilo se caracterizó por la sencillez y la sutileza. Así, recreaba escenas de la naturaleza enfatizando detalles minúsculos que servían para generar una imagen mental en la que el lector puede encontrar su propio significado.

Así, en este texto plantea cómo sin importar el esfuerzo, hay situaciones que deben seguir su ciclo natural, como el florecimiento del ciruelo que sólo ocurrirá en la estación que corresponde.

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Lira

Es una estrofa renacentista de cinco versos que combina heptasílabos y endecasílabos. Su origen se vincula a la influencia italiana en la poesía española del siglo XVI.

La lira favorece un discurso sereno y meditativo, ideal para reflexiones morales, religiosas o filosóficas. Su equilibrio rítmico contribuye a una sensación de armonía y recogimiento.

Ejemplo: "Noche oscura del alma" - San Juan de la Cruz

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada
amada en el Amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedé y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

San Juan de la Cruz (1542 - 1591) fue un poeta místico español del Siglo de Oro. En su obra el lenguaje amoroso sirve como vehículo para expresar la experiencia inefable de la unión del alma con Dios.

Desde el punto de vista formal, este poema no es una lira aislada, sino un conjunto de liras. Está compuesto por ocho estrofas de cinco versos que responden al esquema métrico de la lira clásica: combinación de heptasílabos y endecasílabos, con rima consonante (aBabB). Por tanto, puede hablarse con precisión de un poema en liras.

Aquí el hablante lírico adopta la voz de un alma que abandona su “casa sosegada”, imagen que representa el desprendimiento de los sentidos, la razón y el mundo material.

La noche, lejos de ser negativa, es exaltada como condición necesaria para el encuentro con lo divino: es oscuridad exterior y, al mismo tiempo, iluminación interior..

Décima

La décima, o espinela, se consolidó durante el Siglo de Oro español y se difundió ampliamente en América Latina. Está formada por diez versos octosílabos con rima consonante fija.

De este modo, favorece un discurso ingenioso y preciso, debido a la complejidad de su estructura. Ha sido utilizada tanto para la improvisación oral como para la crítica social y la reflexión popular.

Ejemplo: "Poeta" - Ramón García González

Siempre habrá un hombre sediento
a la orilla de una fuente
y un río de agua corriente
naciendo de un pensamiento.
Y habrá una brisa y un viento
que haga girar la veleta
y un soñador de alma inquieta
y un alma que está dormida.
Que es como pasa la vida,
que es lo que canta el poeta.

Ramón García González es un poeta contemporáneo de raíz popular cuya obra se caracteriza por la sencillez expresiva, la musicalidad tradicional y la reflexión sobre la condición humana y el sentido de la poesía.

El texto presenta una serie de imágenes encadenadas que describen situaciones y figuras aparentemente sencillas que remiten a la tensión entre deseo y plenitud.

La figura del poeta emerge de manera implícita como aquel que observa y nombra estas realidades. El “hombre sediento” simboliza la insatisfacción permanente del ser humano, mientras que la fuente y el río aluden al conocimiento, la inspiración o la palabra poética, siempre disponibles pero no siempre aprovechados.

Copla

Es una forma breve de origen popular, asociada al canto y a la tradición oral. Aunque presenta diversas variantes métricas, suele emplear versos octosílabos.

Favorece un discurso sencillo pero intenso, capaz de condensar sentimientos profundos en pocos versos, lo que explica su perdurabilidad en la cultura popular.

Ejemplo: "Copla N° 1" – Jorge Manrique

Recuerde el alma dormida
Avive el seso y despierte
Contemplando
Cómo se pasa la vida,
Cómo se viene la muerte,
Tan callando,
Cuán presto se va el placer,
Cómo, después de acordado
Da dolor,
Cómo, a nuestro parecer,
Cualquier tiempo pasado
Fue mejor.

Tras la muerte de su padre, Jorge Manrique (España, 1440 – 1479) escribió sus famosas Coplas con las que se convirtió en un autor imprescindible en lengua española.

En esta elegía el poeta se lamenta por lo perdido, pero también realiza un canto a la vida. Por ello, recurre al tópico Carpe Diem, que hace alusión a aprovechar el tiempo.

Conoce más: Coplas: qué son, definición y ejemplos

Madrigal

Es una composición poética breve, de tono amoroso que exalta los sentimientos y la belleza de la naturaleza. Suele estar compuesto en versos heptasílabos y endecasílabos. Se caracteriza por su musicalidad y sencillez.

Su apogeo fue durante el Renacimiento, cuando los escritores buscaban perfeccionar una poesía breve y delicada ideal para recitar en situaciones sociales.

Ejemplo: "LIV" - Francesco Petrarca

Porque en su faz de Amor pendón traía
turbó una peregrina mi esperanza,
que indigna otra de este honor creía.

Y al ir siguiendo por las hierbas verdes
oí que me gritaba en lontananza:
«¡Ay, cuántos pasos por la selva pierdes!»

Busqué en oyéndola el cobijo umbroso
de un haya y, al mirar lo que allí había,
vi mi viaje un tanto peligroso
y atrás volví, casi a mitad del día.

Francesco Petrarca (1304-1374) fue un poeta y humanista italiano, considerado uno de los grandes precursores del Renacimiento y del humanismo. Su obra más célebre es el Canzoniere, una colección de poemas dedicada a su amada Laura, idealizada y a la vez inalcanzable.

Aquí se hace una representación del conflicto interior del amante que busca el ideal y teme perderse en el deseo. La advertencia en la distancia y el acto de buscar refugio sugieren la tensión constante entre la pasión y la razón, un tema central en la producción petrarquista.

El uso de imágenes naturales, la introspección y el tono contenido reflejan la sensibilidad del Renacimiento, donde el amor es a la vez fuente de exaltación y de sufrimiento espiritual.

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Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana. Diplomada en Teoría y Crítica de Cine. Profesora de talleres literarios y correctora de estilo.