La cena sorpresa

Eva Andrés Vicente
Eva Andrés Vicente
Tiempo de lectura: 12 min.

La cena sorpresa parte de una situación que reconocerá cualquier familia: todos quieren hacer algo especial para el cumpleaños de papá, y nadie lo ha coordinado con nadie. Cuando cada miembro llega a la cocina con sus ingredientes y sus mejores intenciones, el resultado es predecible en el peor sentido posible.

La gracia está en las buenas intenciones que colisionan: la madre hace una tarta que se quema, el hijo trae sushi que acaba en el suelo, el abuelo intenta hacer paella con el arroz equivocado, y la hija pequeña prepara su propia versión de "la cena especial" con cereales y kétchup. Cada catástrofe culinaria se suma a la anterior, y la cocina va convirtiéndose en un escenario de caos total con el mejor de los motivos.

Debajo del humor hay algo cierto: el afecto, cuando no se comunica, puede generar más lío que la indiferencia. Una obra para reflexionar, entre risas, sobre la importancia de coordinarse, aunque solo sea para la cena.

Personajes:

  • PAPÁ: cumpleañero, 44 años, entra al final; hombre práctico y con sentido del humor
  • MAMÁ: organizada en todo menos en coordinarse con su propia familia; hace una tarta que se le quema
  • ÁLVARO: hijo adolescente, 15 años, muy moderno; trae sushi que derrama en el peor momento
  • LUNA: hija pequeña, 8 años; ha preparado "la cena especial": cereales con kétchup
  • ABUELO: mayor, entusiasta, con iniciativa propia; intenta hacer paella con arroz de sushi

Duración aproximada: 9-11 minutos

Lugar: Cocina y comedor de una casa familiar. Una mesa en el centro, una zona de "cocina" a un lado con una encimera o mesa auxiliar. Un horno imaginario (puede ser una caja de cartón). Decoración de cumpleaños a medias: algunos globos, un cartel a medio colgar.

Materiales necesarios: delantal para la mamá, otro para el abuelo, caja de cereales, bote de kétchup (vacío o de juguete), caja de sushi de mentira (cartón pintado), delantal o trapo de cocina para Álvaro, un bol, guirnaldas o globos, dos cajas de pizza de cartón

Sinopsis

El cumpleaños de papá tiene un problema: todos en la familia decidieron, en secreto y sin contárselo a nadie, preparar ellos la cena sorpresa. El resultado es que mamá tiene una tarta quemada, Álvaro un sushi derramado, el abuelo una paella con arroz equivocado y Luna un bol de cereales con kétchup. Cuando papá llega antes de tiempo con dos pizzas "para no molestar a nadie", la familia descubre que el mejor regalo era que todos habían querido lo mismo: hacerle feliz.

La obra

[La cocina está vacía. En la encimera hay algunos ingredientes sueltos. Entra MAMÁ con un delantal, cargando una bolsa de la compra. Mira el reloj, satisfecha.]

MAMÁ: Las seis en punto. Papá llega a las ocho. Dos horas para preparar la tarta perfecta. (abre la bolsa) Harina, huevos, azúcar, mantequilla... (pausa) ...y el molde que compré en 2019 y que sigo sin encontrar. Bueno, lo hacemos en la bandeja del horno. (se pone a trabajar cantando bajito)

[Entra ÁLVARO con mochila, auriculares al cuello y cara de misión secreta. Ve a MAMÁ y se para en seco.]

ÁLVARO: ¿Qué haces tú aquí?

MAMÁ: Yo vivo aquí, Álvaro.

ÁLVARO: Ya, pero... (esconde la mochila detrás de la espalda) ...nada. Nada. Oye, ¿puedo usar la cocina un momento?

MAMÁ: Estoy haciendo la tarta de cumpleaños de papá.

ÁLVARO: (pausa) ¿Tú también?

MAMÁ: ¿Cómo que yo también?

ÁLVARO: Digo... qué bien. (se sienta, espera) ¿Cuánto tardas?

MAMÁ: ¿Por qué?

ÁLVARO: Por nada.

[Entra el ABUELO con un delantal ya puesto y una bolsa enorme. Mira a los dos con aire de conspirador.]

ABUELO: Bien, bien, nadie en la cocina. Puedo empezar la par... (ve a MAMÁ y ÁLVARO) Ah. Hola.

MAMÁ: Papá, ¿qué traes?

ABUELO: (escondiendo la bolsa detrás) Cosas.

ÁLVARO: (mirando la bolsa) ¿Vas a cocinar?

ABUELO: Una paella. Para el cumpleaños de tu padre. Lo tengo todo planeado. El arroz, el azafrán, los... (saca el paquete de arroz y lo mira) ¿Este es el arroz bueno?

MAMÁ: (mirando el paquete) Abuelo, ese es el arroz de sushi que compró Álvaro.

ÁLVARO: ¡Ese era para el sushi! ¿Dónde está mi sushi?

ABUELO: ¿El paquete pequeño que había en la bolsa del supermercado? Lo he cogido yo para la paella.

ÁLVARO: ¡Abuelo! ¡El sushi es la cena sorpresa de papá!

ABUELO: La paella ES la cena sorpresa de papá.

MAMÁ: La tarta ES la cena sorpresa de papá.

[Los tres se miran.]

ÁLVARO: ¿Cuántos habéis preparado cena sorpresa?

[Silencio incómodo. Entra LUNA con un delantal tres tallas grande que le arrastra por el suelo. Lleva un bol con mucho cuidado y una sonrisa enorme.]

LUNA: ¡Ya está! ¡He preparado la cena especial de papá! (levanta el bol orgullosa) Cereales con kétchup.

[Los tres la miran.]

MAMÁ: Luna, cariño...

LUNA: Es su sabor favorito. Los cereales son dulces y el kétchup es salado. Los dos juntos son el equilibrio perfecto.

ÁLVARO: ¿Cuándo le ha gustado a papá los cereales con kétchup?

LUNA: (muy segura) Una vez dijo que los cereales eran ricos y otra vez dijo que el kétchup era rico. Yo he juntado las dos cosas.

ABUELO: (en voz baja a MAMÁ) Tiene cierta lógica.

MAMÁ: (en voz baja al ABUELO) No la tiene.

[Suena un pitido. MAMÁ mira hacia el horno con cara de horror.]

MAMÁ: ¡La tarta!

[Corre hacia el horno. Abre la puerta. Sale humo imaginario. Todos tosen.]

ÁLVARO: Mamá... ¿cuánto tiempo la has puesto?

MAMÁ: (sacando la bandeja) A doscientos grados, cuarenta minutos. (mira la tarta) La he puesto a doscientos grados. Cuarenta minutos.

ÁLVARO: ¿Cuarenta minutos desde cuándo?

MAMÁ: Desde que he llegado.

ÁLVARO: ¿Y cuánto hace que has llegado?

[MAMÁ mira el reloj. Cara de pánico.]

MAMÁ: Una hora y veinte.

[Pausa.]

ABUELO: (mirando la tarta) Tiene buena pinta... si te gusta el carbón.

LUNA: (muy seria) Los cereales no se queman. Los cereales son mejores.

MAMÁ: Nadie va a comer cereales con kétchup, Luna.

LUNA: Papá sí. Es su día especial.

ÁLVARO: (intentando ser positivo) Bueno, oye. Tengo el sushi. Solo hay que montarlo. (abre la mochila y saca la caja de sushi) Aquí está. (la bandeja está un poco inclinada) Un poco... (se inclina demasiado y el "sushi" cae al suelo) ... movida.

[El sushi de cartón se deshace o cae ruidosamente. ÁLVARO mira el suelo.]

ÁLVARO: Bueno. Técnicamente sigue siendo sushi. Solo que... desconstruido.

ABUELO: Yo tengo el arroz. Que es vuestro, ya lo sé, pero si empiezo ahora...

MAMÁ: ¡Abuelo, la paella tarda cuarenta minutos!

ABUELO: Si me dejáis la cocina libre, cincuenta.

MAMÁ: ¡Papá llega en media hora!

ABUELO: En ese caso, ¿tenéis algo más rápido que la paella?

LUNA: (levantando el bol) Yo sí.

[Los tres la miran.]

ÁLVARO: Los cereales con kétchup no son una opción, Luna.

LUNA: (muy tranquila) Entonces vosotros tenéis el problema, no yo.

[MAMÁ se sienta en una silla y se tapa la cara con el delantal. El ABUELO mira sus ingredientes. ÁLVARO recoge los restos del sushi del suelo.]

MAMÁ: (desde el delantal) Es el cumpleaños de tu padre y vamos a darle una tarta carbonizada, sushi del suelo y cereales con kétchup.

ÁLVARO: Y paella de arroz equivocado.

ABUELO: (levantando el dedo) La paella todavía no está descartada.

LUNA: Mis cereales están perfectos.

[Se abre la puerta. Entra PAPÁ antes de tiempo, con una bolsa de tela grande y una sonrisa algo culpable. Ve la cocina: el humo, el delantal de MAMÁ en la cara, el sushi en el suelo, el ABUELO con el arroz, LUNA con el bol.]

PAPÁ: (mirando alrededor) Hola.

TODOS: (a la vez, en tonos distintos) Hola.

[Silencio. PAPÁ mira la tarta.]

PAPÁ: Eso era una tarta.

MAMÁ: (bajando el delantal) Sigue siendo una tarta.

PAPÁ: (mirando el suelo) ¿Eso es sushi?

ÁLVARO: Desconstruido.

PAPÁ: (mirando al ABUELO) ¿Tú ibas a hacer paella?

ABUELO: Todavía puedo.

PAPÁ: (mirando a LUNA) ¿Y tú qué tienes?

LUNA: (orgullosa) Cereales con kétchup. Para ti. Porque es tu día especial.

[PAPÁ mira el bol un momento. Luego mira a toda la familia. Luego mira la bolsa que trae él. La deja sobre la mesa. Saca dos cajas de pizza de cartón.]

PAPÁ: He traído pizza. (pausa) Porque no quería que nadie se molestara.

[Silencio.]

MAMÁ: ¿Pizza?

PAPÁ: Es que... pensé que igual no teníais ganas de cocinar y...

ÁLVARO: (señalando la tarta quemada, el sushi en el suelo, al ABUELO con el arroz y a LUNA con los cereales) Papá.

PAPÁ: (mirando todo de nuevo) Ah.

LUNA: Todos hemos cocinado para ti. Yo la mejor cosa.

PAPÁ: (muy serio, mirando el bol de LUNA) Luna. ¿Eso son cereales con kétchup?

LUNA: Sí.

PAPÁ: (pausa larga) ¿Me dejas probarlos?

MAMÁ: No tienes que...

PAPÁ: (cogiendo una cucharada) Es mi cumpleaños. Puedo comer lo que quiera.

[Se lo lleva a la boca. Mastica. Todos le miran. Cara difícil de leer.]

LUNA: ¿Está rico?

PAPÁ: (eligiendo las palabras con mucho cuidado) Está... muy particular.

LUNA: ¿Lo ves? Particular es bueno.

ÁLVARO: Papá, particular no es bueno.

PAPÁ: (a LUNA, con ternura) Lo has hecho tú.

LUNA: (asintiendo) Con mucho amor.

PAPÁ: Entonces es lo mejor que he comido en años.

[LUNA le abraza. MAMÁ mira la tarta quemada y se ríe.]

MAMÁ: Lo siento. Me he pasado una hora con la tarta.

PAPÁ: Huele a... ¿chocolate?

MAMÁ: También a carbón.

PAPÁ: (sonriendo) Mitad y mitad. (coge la pizza) ¿Comemos esto y guardamos la tarta de postre?

ÁLVARO: ¿La tarta carbonizada de postre?

PAPÁ: La parte de abajo no puede estar tan mal.

ABUELO: (sentándose) Y mañana te hago la paella. Sin prisas. Con el arroz bueno.

PAPÁ: Perfecto.

ÁLVARO: (sentándose) Lo del sushi lo compenso el mes que viene. Te lo prometo.

PAPÁ: Lo espero.

[Todos se sientan alrededor de la mesa. LUNA pone su bol de cereales en el centro, como si fuera el plato principal.]

LUNA: Los cereales también son de postre, si queréis.

[Todos la miran.]

TODOS: No, gracias.

LUNA: (encogiéndose de hombros) Más para mí.

[PAPÁ mira a su familia: la tarta negra, el sushi del suelo, el arroz equivocado, los cereales con kétchup, y dos pizzas de cartón sobre la mesa. Sonríe de verdad.]

PAPÁ: Es el mejor cumpleaños que he tenido en años.

MAMÁ: ¿Con la tarta quemada?

PAPÁ: Con vosotros.

[Pausa.]

ÁLVARO: (en voz baja) Qué cursi.

LUNA: (en voz baja) Muy cursi.

PAPÁ: (sin mirarles) Os he oído.

[Telón.]

Notas para la puesta en escena

La obra funciona especialmente bien si cada actor llega a escena convencido de que es el único que ha preparado la cena. Ese descubrimiento progresivo —cada nuevo personaje que entra y se encuentra con los demás— debe jugarse con sorpresa genuina, no con resignación. La acumulación de catástrofes culinarias debe ser visual: una tarta negra de cartón con humo de papel, un sushi de mentira que se deshaga espectacularmente, un bol de cereales de verdad con kétchup de plástico. Cuanto más visual sea el desastre, mejor funciona el humor.

El personaje de Luna es el corazón cómico de la obra y también su centro emocional. La gracia está en que ella nunca duda de que los cereales con kétchup son la mejor opción: no es que no entienda que es raro, es que está completamente segura de que no lo es. El actor que la interprete debe jugar esa seguridad sin caer en la caricatura: Luna es sincera, no tonta. Eso hace que el momento en que papá los prueba y dice que son "lo mejor que ha comido en años" funcione como ternura real, no solo como chiste.

Para el vestuario, los delantales son el prop fundamental: mamá y abuelo los llevan puestos desde que entran, lo que deja claro inmediatamente que están en modo "cocinero secreto". Álvaro puede llevar el suyo doblado en la mochila y ponérselo con cierta torpeza. Luna lleva el suyo tres tallas grande, lo que ya es gracioso de por sí. Papá entra con ropa normal de calle, lo que refuerza el contraste con el caos de la cocina.

Eva Andrés Vicente
Eva Andrés Vicente
Licenciada en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid (2007). Profesora de clases particulares de latín, griego y lengua española entre 2006 y 2009. Creadora de contenidos online desde mayo de 2021.