El zapato que salía corriendo
Interacciones:
- Mirar alrededor como si buscaras algo.
- Golpear los pies en el suelo como un zapato saltarín.
- Mover las manos como si atrapases algo.
- Tocar tus pies y hacer cosquillas.
- Soplar suave, como Tomás.
- Contar con los dedos: uno y dos.
Tomás se estaba poniendo los zapatos para salir al parque. Primero el calcetín… Luego un zapato…
Y cuando iba por el otro… ¡Ya no estaba!—¿Dónde está mi zapato? — preguntó Tomás.
Mamá miró bajo la silla. Papá miró detrás de la puerta.
—¡Aquí no está! — dijeron.
Entonces escucharon: ¡PLOP! ¡PLOC! ¡PLOP!
—¿Eso fue… un zapato?
Tomás se acercó al pasillo… ¡Y ahí iba su zapato, dando saltitos!
—¡Zapato, vuelve! — gritó Tomás.
Pero el zapato era muy travieso. Saltó al sofá: ¡PLOP! Corrió por la alfombra: ¡PLOC! Se escondió detrás del peluche, luego debajo de la mesa.
Tomás lo seguía gateando por todo el cuarto.
—¡Te voy a atrapar!
El zapato giró, se deslizó y… ¡se metió en una caja de juguetes! Tomás se rió.
—¡Te encontré!
Lo tomó con sus dos manitas y lo apretó.
—¡Qué travieso eres! ¿Por qué no querías ponerte?
El zapato respondió (muy bajito):
—¡Me da cosquillas cuando me empujas con tus deditos!
Tomás se rió.
—¡Yo también tengo cosquillas en los pies!
Entonces Tomás sopló dentro del zapato:Fiuuu…
Y el zapato dijo:
—¡Está bien, me porto bien!
Tomás lo puso con cuidado en su pie.
—¡Uno… y dos! ¡Listo!
Los dos zapatos brincaron de alegría. ¡Plop-plop, ploc-ploc!
Y salieron corriendo al parque… esta vez, todos juntos.