Torre Eiffel


Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Especialista en Artes, Literatura Comparada e Historia

La torre Eiffel se inauguró en el año 1889, año en que se celebraba el primer centenario de la Revolución Francesa. Es considerada un símbolo del avance industrial y tecnológico de la Francia de aquellos años.

Lo que muchos no saben es que esta construcción no estaba destinada a ser permanente, sino que debía ser removida al acabar la concesión.

¿Qué hizo que esta torre permaneciera y por qué se convirtió en el símbolo arquitectónico más emblemático de la ciudad de París, a pesar de las opiniones encontradas que suscitó en su momento?

Análisis de la Torre Eiffel

Torre Eiffel
Torre Eiffel

Desde el punto de vista estético, la torre Eiffel rompió con la idea de que los edificios bellos debían ser de piedra. Esto fue logrado al desnudar totalmente la estructura y convertirla en el principal elemento de la contemplación. Ahora la estructura ya no sería solo funcional sino estética.

De hecho, entre los pilares fueron construidos cuatro arcos cuya función es básicamente estética. Aun así, a pesar de este giro de la tradición arquitectónica, la Torre Eiffel vista en su conjunto reúne los clásicos criterios estéticos de la armonía, la proporción y la simetría.

Características estructurales

Torre Eiffel

La torre se emplaza en una base cuadrangular con cuatro pilares de enclave, los cuales se sostienen a su vez en ocho gatos hidráulicos cada uno.

Las bases cuadrangulares de la torre se unen entre sí en la medida en que la estructura se eleva, formando un obelisco que culmina en un gran farol sobre la ciudad. Así, se distribuye el peso equitativamente.

En su conjunto, la torre está dividida en tres niveles y una plataforma intermedia entre los dos últimos, la cual no es accesible a los turistas pues cumple un propósito funcional.

El reto real que enfrentaba la estructura de la torre Eiffel era uno: el viento. En función de este aspecto se realizaron una serie de estudios que dieron como resultado su forma actual.

En la torre hay varios restaurantes, divididos entre la primera y la segunda planta, y hasta una tienda de macarons, los dulces típicos de la ciudad de París. En la cima se encuentra un bar en el que se puede tomar champagne mientras se contempla la ciudad.

Historia de la torre Eiffel

Cartel de la Exposición Universal de 1889
Cartel de la Exposición Universal de 1889

Corría la segunda mitad del siglo XIX cuando Europa comenzaba a cosechar los frutos económicos de la revolución industrial, la cual había hecho su aparición en el siglo XVIII.

Con el tiempo, el nuevo sistema de producción había implicado un rearme económico de los países europeos industrializados. Como consecuencia, estos países extendieron sus mercados y dominios hacia África y Asia, constituyendo la forma moderna de lo que históricamente se ha llamado “imperialismo”.

En ese contexto aparecieron las exposiciones universales para dar a conocer los avances industriales y productos manufacturados de los países, en busca de nuevas oportunidades de negocios, intercambio, expansión y prestigio.

Las exposiciones universales sucedieron a las exposiciones nacionales que ya se hacían en Francia desde la primera mitad del siglo y que fueron replicadas en otros países. Sin embargo, la primera Exposición Universal propiamente dicha se celebró en Inglaterra en el año 1851. En 1889, le tocaría el turno a Francia para lucirse.

Del proyecto a la edificación

Evolución Torre Eiffel

Como preparación de la Exposición Universal de 1889, año del centenario de la Revolución Francesa, el Estado francés convocó un concurso para construir una inmensa torre que enalteciera el orgullo de la industria y la nación. Ese coloso debía tener unas características: una base cuadrada, con una torre de hierro, 300 metros de alto y 125 metros laterales.

Resultó elegido el proyecto de los ingenieros Maurice Koechlin y Emile Nouguier y del arquitecto Stephen Sauvestre. Este último fue convocado para darle un aspecto más estético a este monstruo de hierro que se levantaría en la ciudad de las luces. Pero su nombre se debe a quien la hizo económicamente posible, el empresario Gustave Eiffel, a quien se le dio los beneficios de la concesión por 20 años, al término de los cuales debía desarmarla.

En realidad, este proyecto ya se había presentado a otras ciudades, pero fue rechazado varias veces por no adecuarse a la estética urbana, tales como Barcelona. De hecho, aunque el gobierno francés diera la aprobación, este proyecto tuvo muchos detractores en Francia.

Polémica

Gustave Eiffel

Muchos humanistas de su tiempo adversaron la construcción de la torre Eiffel. Por un lado, se temía que se pudiera desplomar, pues nunca se había visto un edificio de esas dimensiones ni de esos materiales.

De hecho el escritor naturalista Guy de Maupassant decía que le gustaba comer a diario en aquel lugar porque era el único sitio de París en el que no se veía la torre. Tanto la odiaba.

No es de extrañar que Maupassant se uniera a los intelectuales y artistas Gounod, Sardou, Garnier, Coppée, Prudhomme, de Lisle, Bouguereau, Dumas (hijo), Meissonier, Huysmans y Verlaine en un manifiesto contra la construcción de la torre. Publicado en el diario Le Temps, el manifiesto decía así:

Para hacerse una idea de lo que adelantamos, basta además imaginarse una torre vertiginosamente ridícula dominando París, así como una negra y gran chimenea de una fábrica, aplastante con su enorme masa. Notre Dame, La Sainte-Chapelle, la torre Saint-Jacques, el Louvre, la cúpula de los Inválidos, el Arco del Triunfo, todos nuestros monumentos humillados, toda nuestra arquitectura venida a menos, desapareciendo entre ese sueño asombroso. Y durante veinte años veremos alargarse sobre toda la ciudad, todavía estremecida por el genio de tantos siglos, como una mancha de tinta, la odiosa sombra de la odiosa columna de hierro forjado.

Pero la súplica de los artistas no fue escuchada. Los trabajos de construcción se iniciaron en el mes de enero del año 1887 y finalizaron el 31 de marzo de 1889.

Curiosidades de la torre Eiffel

Detalle

Para construir la Torre Eiffel se fabricaron alrededor de 18 mil piezas. Una vez que se inició la construcción, fueron necesarios cinco meses para construir los cimientos de la base, mientras que ensamblar aquellas piezas demoraría casi dos años.

Cuando fue abierta al público, la Torre no tenía aún elevadores. Aun así, el éxito fue rotundo. Desde entonces, la Torre Eiffel ha recibido millones de espectadores.

En el año 1900, antes de culminar la concesión del empresario Eiffel, la Armada Francesa decidió colocar una antena de radio en el extremo más alto de la torre. La torre se volvería así un punto estratégico y neurálgico de la ciudad, lo que pospuso indefinidamente su desmontaje.

Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Profesora universitaria, cantante, licenciada en Artes (mención Promoción Cultural), con maestría en Literatura Comparada por la Universidad Central de Venezuela, y doctoranda en Historia en la Universidad Autónoma de Lisboa.