Rayuela de Julio Cortázar: resumen, análisis y frases célebres de la novela
En la novela Rayuela (1963), Julio Cortázar rompió con la concepción tradicional de la narrativa al introducir elementos lúdicos e innovaciones de muy diverso talante. Por ello, fue rápidamente valorada como una obra maestra del boom latinoamericano.
¿Qué hizo Cortázar de singular? ¿De qué manera logró influenciar la escena literaria internacional? ¿De qué recursos literarios se valió?
Resumen

Del lado de allá
La primera parte transcurre en París. El narrador expone la relación entre Horacio Oliveira, un intelectual argentino que trabaja como traductor y la Maga (Lucía), una uruguaya, madre del pequeño Rocamadour. Oliveira forma el Club de la Serpiente, un grupo de amigos intelectuales que se reúne a conversar sobre arte, literatura (especialmente sobre Morelli, un escritor ficticio al que todos veneran) y jazz.
La Maga, ajena a estas referencias intelectuales, es la única pieza que parece no calzar. La suerte del bebé Rocamadour precipita el fin de esta alianza forzosa y de la relación entre la Maga y Oliveira. En esta sección tiene lugar la primera crisis del personaje principal.
Del lado de acá
La segunda parte de la historia transcurre en Argentina, país al que Oliveira regresa después de separarse de la Maga y buscarla inútilmente en Montevideo, Uruguay. Ya en Buenos Aires, Oliveira se encuentra con Tráveler y Talita. La vida toma giros inesperados. Oliveira trabaja en un circo y, finalmente, en una clínica psiquiátrica. Una segunda crisis lo llevará a las puertas del suicidio.
De otros lados
En la tercera parte, llamada por el propio autor “ los capítulos prescindibles”, el narrador nos presenta no solamente la profundización de la historia y los datos que nos permiten comprender el relato. También es el lugar donde el narrador expone su teoría literaria y donde, de hecho, la pone en práctica. “De otros lados” es el corazón de Rayuela, donde todo adquiere sentido.
¿Cómo leer Rayuela?
El lector de Rayuela es recibido por una advertencia del autor antes del "primer" capítulo. En ella, Julio Cortázar propone un reto o, mejor, un juego. La novela puede ser leída, al menos, de dos maneras:
- con una lectura lineal, como de costumbre, y solo de los capítulos 1 al 56, en cuyo caso apenas conoceremos "una historia";
- siguiendo el tablero de dirección propuesto por el autor, que inicia en el capítulo 73, es decir, a saltos de un fragmento al otro.
Esto significa que, aunque la novela tiene una estructura visible de tres partes (“Del lado de allá”; “Del lado de acá” y “De otros lados”), Julio Cortázar propone de entrada jugar con ella, saltar de un cuadro al otro, como si de un juego de rayuela se tratase. Pero ¿podría haber una tercera opción?
La primera vez que leí Rayuela, justo cuando iniciaba mi formación universitaria, quise seguir el tablero de dirección. Un día perdí el marcador de la página y confié en mi memoria para retomar el orden de lectura. Al llegar al “final”, me di cuenta de que me había saltado algo importante. Verifiqué una vez más el tablero de dirección, solo para descubrir que yo había incurrido en una omisión de varios capítulos. Al indagar en el tablero de dirección nuevamente, di con el punto de desvío, y además advertí que faltaba el capítulo 55. ¿Un error de imprenta? No. Una decisión deliberada del autor.
Esto me permitió comprender que en Rayuela no solo hay dos libros, sino que muchos libros son posibles. Descubrí también que Cortázar jugaba conmigo ¿A qué otra cosa se debería la omisión del capítulo 55 o el efecto especular de los últimos dos capítulos que se remiten el uno al otro? Sirvan estas palabras para insistir en que Rayuela es una obra literaria que rompe con la forma tradicional de la narrativa. Comprendamos cómo y por qué.
¿Una novela experimental?
La ruptura en Rayuela es múltiple, por lo que se la ha catalogado como una anti-novela. Lo más evidente es la ruptura de la linealidad de la lectura (de principio a fin).
No se trata sólo de que el relato contenga saltos hacia atrás (analepsis) y hacia adelante (prolepsis), pues eso ha existido en la narrativa desde siempre.
La genialidad está en el desafío de hacer del lector una suerte de editor. Es quien organiza los fragmentos de un caleidoscopio. El libro mismo (como entidad física) se le presenta como material de juego, de indagación.
Es un itinerario de pistas casi detectivesco, un juego interactivo. Cortázar propone un mapa para hallar un tesoro. Así, le presenta al lector dos opciones: la lectura común y aquella en la que puede participar y develar los mecanismos de la escritura, donde puede sumergirse y crear.
Junto a esto, Cortázar introduce otros elementos. En un pasaje expone una nueva lengua inventada por él: el gíglico. Esa lengua codifica la relación amorosa entre Oliveira y la Maga, aparentemente indescifrable, pero llena de significación (ver capítulo 68 de Rayuela).
De este modo, el autor invita a leer un capítulo alternando sus líneas (pares e impares), transcribe textos de otros autores e inventa citas. También reflexiona sobre la literatura y violenta la ortografía.
La ruptura, la novedad, la invención de Cortázar en Rayuela ha sido calificada por muchos como una literatura "experimental". Sin embargo, Mario Vargas Llosa afirma que decir que Rayuela es una novela experimental es, cuanto menos, injusto.
No se trata de un experimento, sino de una conquista, de un mundo realmente nuevo de posibilidades literarias e interpretativas.
sería injusto llamarla una novela experimental. Esta calificación despide un tufillo abstracto y pretencioso, sugiere un mundo de probetas, retortas y pizarras con cálculos algebraicos, algo desencarnado, disociado de la vida inmediata, del deseo y el placer. Rayuela rebosa vida por todos sus poros, es una explosión de frescura y movimiento, de exaltación e irreverencia juveniles, una resonante carcajada frente a aquellos escritores que, como solía decir Cortázar, se ponen cuello y corbata para escribir. Él escribió siempre en mangas de camisa, con la informalidad y la alegría con que uno se sienta a la mesa a disfrutar de una comida casera o escucha un disco favorito en la intimidad del hogar. Rayuela nos enseñó que la risa no era enemiga de la gravedad y todo lo que de ilusorio y ridículo puede anidar en el afán experimental, cuando se toma demasiado en serio.
Una reflexión estética
Para Cortázar hay dos valores fundamentales, muy propios de esta obra en particular. El primero es el valor de la forma como contenido en sí mismo.
Por su pare, el segundo refiere a la autorreflexividad estética, es decir, la reflexión sobre el propio hacer literario y artístico en la obra misma. Así se entiende el personaje del escritor Morelli, casi un alter ego del propio Cortázar.
Rayuela es a la vez una historia, una tesis y un juego. Es una búsqueda del sentido de la existencia, acaso hecha metáfora en la búsqueda del sentido literario/narrativo de la novela. Se trata de una literatura infinita, una reflexión abierta hacia nuevos universos creativos y existenciales.
Personajes
- Horacio Oliveira: protagonista, cuarentón, argentino, hombre culto, vive en París. Miembro del Club de la Serpiente.
- La Maga (Lucía): protagonista, uruguaya, vive en París, ingenua e ignorante en muchos asuntos del interés del Club de la Serpiente.
- Rocamadour (Carlos Francisco): hijo de la Maga.
- Etienne: pintor franco-argentino. Miembro del Club de la Serpiente.
- Ronald: pianista norteamericano de jazz. Novio de Babs. Miembro del Club de la Serpiente.
- Babs: ceramista estadounidense. Novia de Ronald. Miembro del Club de la Serpiente.
- Ossip Gregorovius: intelectual rumano, con pasado incierto. Se enamora de la Maga. Miembro del Club de la Serpiente.
- Wong: amigo de origen chino. Miembro del Club de la Serpiente.
- Perico Romero: español amante de la literatura. Miembro del Club de la Serpiente.
- Morelli: novelista consumado, admirado por el Club de la Serpiente. Probable alter ego de Cortázar.
- Guy Monod: amigo de Etienne.
- Pola: amante francesa de Oliveira.
- Gekrepten: mujer argentina, novia de Oliveira. Vive en Argentina.
- Traveler: argentino, amigo del protagonista en su juventud. Vive en Argentina y está casado con Talita.
- Talita: esposa de Traveler.
Temas
Algunos de los temas principales de la novela son:
La búsqueda del sentido y la fractura existencial
El eje temático fundamental de Rayuela es la búsqueda incesante de un sentido último de la existencia. Horacio Oliveira encarna al sujeto moderno descentrado, consciente de la insuficiencia de las respuestas tradicionales (la religión, la razón, el amor, el arte) para colmar el vacío existencial.
Esta búsqueda no se orienta hacia una meta definida, sino que se despliega como un errar constante, un movimiento sin llegada. Así, la novela se convierte en una experiencia de interrogación más que de resolución.
La fractura interior de Oliveira se manifiesta en su incapacidad de habitar plenamente el presente. Piensa demasiado, analiza en exceso y se distancia de la experiencia vital inmediata.
De este modo, Cortázar plantea una crítica a la conciencia hiperreflexiva del hombre moderno, atrapado entre el deseo de totalidad y la imposibilidad de alcanzarla.
La crisis del lenguaje y la imposibilidad de la comunicación
Otro tema central es la desconfianza radical hacia el lenguaje como medio de conocimiento y comunicación. En Rayuela las palabras no alcanzan a nombrar lo esencial.
Los personajes hablan sin cesar, pero la comunicación verdadera parece siempre frustrada. Esta crisis se traduce en juegos lingüísticos, neologismos, quiebres sintácticos y pasajes deliberadamente herméticos.
El lenguaje se presenta como un sistema arbitrario que separa al sujeto del mundo en lugar de acercarlo a él. Con ello, Cortázar cuestiona la idea de que la razón verbal sea un camino privilegiado hacia la verdad. En cambio, propone otras formas de conocimiento: el silencio, la intuición, el azar y lo poético.
Razón versus intuición
La oposición entre razón e intuición estructura gran parte del conflicto ideológico de la novela. Oliveira representa el pensamiento analítico, crítico y autoconsciente, mientras que la Maga encarna una relación inmediata y no conceptual con la realidad.
Esta dicotomía no se presenta de manera simplista. Cortázar no idealiza completamente a ninguno de los dos polos, sino que evidencia las limitaciones de ambos.
La tensión entre estos modos de conocimiento refleja una pregunta central de la novela: ¿es posible acceder a una verdad existencial sin destruirla mediante el análisis?
Rayuela no ofrece una respuesta cerrada, pero sugiere que la rigidez intelectual conduce a la esterilidad emocional y vital.
El amor como espacio de deseo, pérdida y desencuentro
El amor en Rayuela no es redentor ni armónico, sino conflictivo y fallido. La relación entre Oliveira y la Maga está marcada por el desencuentro. Se aman, pero no logran coincidir en un mismo plano de comprensión del mundo.
Oliveira intelectualiza el vínculo, mientras la Maga lo vive de manera espontánea, lo que conduce a una asimetría insalvable.
Así, el amor aparece como un territorio donde se reproducen las tensiones existenciales de los personajes: deseo de fusión, miedo a la entrega, incapacidad de comunión auténtica.
El juego, el azar y lo lúdico como formas de conocimiento
El juego ocupa un lugar central en la concepción del mundo que propone Rayuela. Frente a la rigidez de los sistemas racionales, Cortázar reivindica lo lúdico como una vía alternativa de acceso al sentido.
El azar, la improvisación y la ruptura de las normas aparecen como fuerzas capaces de abrir fisuras en la percepción habitual de la realidad.
La estructura misma de la novela, con su orden de lectura no convencional, convierte al lector en un jugador. Leer Rayuela implica aceptar el riesgo, renunciar a la seguridad de un recorrido fijo y participar activamente en la construcción del significado.
Símbolos
Hay varios elementos dentro de la obra que funcionan de manera simbólica:
La rayuela
El símbolo que da título a la novela condensa gran parte de su sentido. La rayuela es un juego infantil que consiste en avanzar desde la tierra hacia el cielo, saltando sobre casillas. Simboliza el deseo humano de trascendencia, de alcanzar un “centro” o un estado de plenitud espiritual.
Sin embargo, el juego también implica riesgo y desequilibrio. Se puede caer, errar el salto, quedar atrapado en el trayecto. Así, la rayuela representa tanto la aspiración metafísica como la imposibilidad de una llegada definitiva.
El tablero de dirección y la estructura fragmentaria
El llamado “tablero de dirección” es uno de los símbolos más innovadores de la novela. No sólo organiza la lectura, sino que simboliza la ruptura con el orden narrativo tradicional y con la idea de un sentido único y cerrado.
La fragmentación estructural refleja la fragmentación de la conciencia moderna y propone una literatura abierta, donde el lector asume un rol activo. El sentido no está dado. Se construye, se ensaya, se pone en duda.
La Maga como símbolo de lo vital y lo pre-racional
Más allá de su condición de personaje, la Maga funciona como un símbolo de un modo de estar en el mundo basado en la intuición, la sensibilidad y la experiencia directa.
No comprende los discursos filosóficos del Club de la Serpiente, pero accede a verdades que escapan al pensamiento abstracto.
Su incomprensión intelectual no implica ignorancia, sino una forma distinta de sabiduría. La tragedia de la Maga radica en que ese conocimiento no encuentra lugar en un mundo dominado por la razón y el juicio.
El Club de la Serpiente
El Club de la Serpiente simboliza el encierro de la intelectualidad en sí misma. Sus miembros discuten arte, filosofía y música, pero muchas veces estas discusiones carecen de impacto real en la vida. El pensamiento se vuelve autorreferencial y estéril.
La serpiente, tradicionalmente asociada al conocimiento, aquí sugiere también un movimiento circular, sin avance, que se muerde la cola. El club representa el riesgo de confundir lucidez con inmovilidad.
Contexto de escritura
Rayuela fue publicada en 1963, en un momento de intensa transformación cultural, política y artística tanto en Europa como en América Latina.
Julio Cortázar escribió la novela en París, ciudad en la que residía desde 1951 y que funciona no sólo como escenario narrativo, sino como espacio simbólico de modernidad, cosmopolitismo y desarraigo.
La experiencia del exilio voluntario influye decisivamente en la construcción de una obra atravesada por la sensación de extranjería, la búsqueda identitaria y el cuestionamiento de los vínculos con el lugar de origen.
El contexto intelectual de la posguerra europea es fundamental para comprender la obra. El existencialismo - con figuras como Sartre, Camus y Merleau-Ponty - impregna el clima cultural de la época. Así, se ponen en primer plano temas como el absurdo, la libertad, la responsabilidad individual y la angustia existencial.
Aunque Cortázar no se adhiere de manera programática a esta corriente, dialoga críticamente con ella, especialmente en la representación del sujeto escindido y en la desconfianza hacia los sistemas filosóficos cerrados.
Asimismo, la novela se inscribe en una tradición de experimentación formal heredera de las vanguardias del siglo XX. Así, se puede notar la influencia de James Joyce (Ulises), de la narrativa fragmentaria y del surrealismo.
También hay un gran aporte desde el jazz con su lógica de la improvisación y la ruptura de patrones. Esto se hace evidente en la estructura abierta, el juego con el lenguaje y la multiplicidad de voces y registros.
Cortázar concibe la novela como un artefacto móvil, susceptible de ser leído de múltiples maneras, en sintonía con una concepción del arte como proceso y no como producto cerrado.
En el plano latinoamericano, la novela apareció en los inicios del Boom, cuando los escritores del continente comenzaron a alcanzar una circulación internacional sin precedentes.
Sin embargo, a diferencia de otras novelas del período que dialogan directamente con la historia, la política o la identidad nacional, Rayuela se presenta como una obra deliberadamente anti-realista y anti-costumbrista.
Cortázar apuesta por una literatura que trascienda las fronteras geográficas y que aborde problemáticas universales desde una perspectiva radicalmente innovadora.
Impacto en la historia de la literatura
El impacto de Rayuela en la historia de la literatura en lengua española es enorme. La novela marcó un punto de inflexión en la manera de concebir la narración, al cuestionar de forma explícita la linealidad, la autoridad del autor y la pasividad del lector.
Con esta obra, Cortázar propuso una nueva relación entre texto y lector, anticipando conceptos que más tarde desarrollaron la estética de la recepción y la teoría del lector activo.
Uno de los aportes más significativos es la legitimación de la novela abierta, entendida como un texto que no ofrece un significado único ni un recorrido obligatorio.
La posibilidad de leer la obra de distintas maneras no es un mero artificio formal, sino una declaración poética y filosófica. La vida, como la novela, no admite interpretaciones definitivas. Este gesto influyó de manera decisiva en la narrativa experimental posterior, tanto en América Latina como en otros contextos culturales.
Además, Rayuela redefinió los límites del lenguaje literario. Su mezcla de registros (filosófico, coloquial, poético, ensayístico) y su voluntad de romper con la norma lingüística tradicional ampliaron las posibilidades expresivas de la novela.
La obra abrió el camino para una literatura que se permite dudar de sí misma, reflexionar sobre su propio estatuto y explorar los márgenes entre ficción y pensamiento.
Desde una perspectiva generacional, se convirtió en una novela de culto, especialmente entre lectores jóvenes, que encontraron en ella una expresión de inconformismo, rebeldía intelectual y búsqueda de autenticidad.
Su influencia no se limita al ámbito literario. Impactó en la música, el cine y las artes visuales, consolidando una imagen del escritor como figura comprometida con la experimentación y la libertad creativa.
Rayuela ocupa hoy un lugar canónico dentro de la literatura universal. Lejos de agotarse en su contexto histórico, la novela continúa siendo leída, discutida y reinterpretada.
Su legado radica en haber demostrado que la literatura puede ser, al mismo tiempo, un espacio de exploración estética radical y una forma profunda de conocimiento existencial.
Mejores frases de Rayuela
Ya para entonces me había dado cuenta de que buscar era mi signo, emblema de los que salen de noche sin propósito fijo, razón de los matadores de brújulas.
Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.
Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.
Detrás de toda acción hay una protesta, porque todo hacer significa salir de para llegar a, o mover algo para que esté aquí y no allá, ... , es decir que en todo acto está la admisión de una carencia, de algo no hecho todavía y que es posible hacer, la protesta tácita frente a la continua evidencia de la falta, de la merma, de la parvedad del presente.
Lo que pasa es que me obstino en la inaudita idea de que el hombre ha sido creado para otra cosa.
¿Qué pensaba Cristo en la cama antes de dormirse, che? De golpe, en la mitad de una sonrisa, la boca se te convierte en una araña peluda.
Usted es como una reina de barajas para mí, toda de frente pero sin volumen.
Para mí, entonces no es hace mucho. Entonces es lejos, muy lejos, pero no hace mucho.
Es raro cómo se puede perder la inocencia de golpe, sin saber siquiera que se ha entrado en otra vida.
Pero en el jazz como en cualquier arte hay siempre un montón de chantajistas. Una cosa es la música que puede traducirse en emoción y otra la emoción que pretende pasar por música.
Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas.
Es justo que uno le diga a un hombre cómo ha vivido, si lo quiere. Hablo de vos, no de Ossip. Vos me podrías contar o no de tus amigas, pero yo tenía que decirte todo. Sabés, es la única manera de hacerlos irse antes de empezar a querer otro hombre, la única manera de que pasen al otro lado de la puerta y nos dejen a los dos solos en la pieza.
...después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente para atrás.
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. (Fragmento del capítulo 7)
Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las anillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias. (Capítulo 68)
Jazzuela
En el siguiente enlace encontrarás una lista de reproducción que incluye los grandes temas del jazz mencionados en Rayuela.
Biografía de Julio Cortázar

Julio Cortázar es un escritor argentino nacido en Bruselas el 26 de agosto de 1914. Destacó como una de las grandes figuras del Boom de la literatura latinoamericana. Fue hijo de María Herminia Descotte y Julio José Cortázar.
Para el momento de su nacimiento, la familia se encontraba en Bélgica, donde su padre cumplía funciones diplomáticas como agregado comercial de la embajada. Regresaron a Argentina en 1918. Allí, Cortázar cumplió su educación inicial, asistió a la Universidad de Buenos Aires y trabajó como maestro rural.
En el año 1951 Cortázar obtuvo una beca para estudiar en París y una plaza como traductor de la UNESCO. En esta década ganó un sitial de honor como cuentista gracias a libros como Final de juego, Las armas secretas e Historias de cronopios y famas, por sólo nombrar algunos. Su novela Rayuela, publicada en 1963, fue un hito en su camino como narrador.
Simpatizó con los movimientos revolucionarios de izquierda, especialmente la Revolución cubana. Se convirtió en un activista por los derechos humanos, causa a la que dedicó ensayos y artículos de opinión.
Julio Cortázar recibió el Premio Médicis Etranger (1974) y el premio Konex de Honor (1984). Falleció el 12 de febrero de 1984 en París a causa de leucemia.
Obras de Julio Cortázar
- 1938. Presencia
- 1945. La otra orilla
- 1951. Bestiario
- 1956. Final del juego
- 1959. Las armas secretas
- 1960. Los premios
- 1962. Historias de cronopios y famas
- 1966. Todos los fuegos el fuego
- 1968. 62, modelo para armar
- 1963. Rayuela
- 1967. La vuelta al día en ochenta mundos
- 1968. Último round
- 1971. Pameos y meopas
- 1972. Prosa del observatorio
- 1973. Libro de Manuel
- 1974. Octaedro
- 1975. Silvalandia
- 1977. Alguien que anda por ahí
- 1979. Un tal Lucas
- 1980. Queremos tanto a Glenda
- 1982. Deshoras
- 1983. Los autonautas de la cosmopista
- 1984. Salvo el crepúsculo
- 1984. Argentina, años de alambradas culturales
- 1986. Divertimento (póstumo)
- 1986. El examen (póstumo)
- 1996. Imagen de John Keats (póstumo)
- 2009. Papeles inesperados (póstumo)
Referencias
- Cortázar, Julio: Rayuela, Edición conmemorativa. España: Real Academia Española / Asociación de Academias de la Lengua española. Recuperado en read.amazon.com
- García Márquez, Gabriel: El argentino que se hizo querer de todos. En Rayuela, Edición conmemorativa. España: Real Academia Española / Asociación de Academias de la Lengua española. Recuperado en read.amazon.com
- Vargas Llosa, Mario: La trompeta de Deyá. En Rayuela, Edición conmemorativa. España: Real Academia Española / Asociación de Academias de la Lengua española. Recuperado en read.amazon.com
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