La luna que bajó a jugar
Interacciones:
- Mover las manos como sombras.
- Hacer figuras con las manos: sombra de conejo, pájaro, estrella.
- Mirar al cielo y decir: “¡Hola, luna!”.
- Imitar el movimiento de la luna bajando suavemente.
Una noche, la luna estaba muy brillante, mirando todo desde el cielo. Pero se sentía un poco sola.
—¡Ay, qué aburrido es sólo brillar desde aquí! — dijo la luna, suspirando.
Entonces, decidió bajar a la tierra. ¡Suuuush! Cayó suavemente en el jardín de Sofía, que estaba mirando las estrellas.
—¿Quién anda ahí? — preguntó Sofía, asombrada.
Y la luna le respondió con una risa suave:
—¡Soy yo, la luna! He venido a jugar.
Sofía abrió los ojos muy grandes.
—¿La luna? ¿De verdad?
—¡Sí! ¡Vamos a jugar! —dijo la luna, haciendo una pirueta en el aire.
Sofía saltó de alegría y agarró su linterna.
—¿Qué juego jugamos, luna?
—¡Un juego de sombras! —dijo la luna.
Sofía levantó las manos y la luna creó una gran sombra de conejo sobre el césped.
—¡Mira, Sofía! ¡Un conejo de sombra!
Sofía rió y levantó los brazos para hacer una sombra de pájaro.
—¡Ahora yo!
La luna hizo una gran sombra de estrella.
—¡Y ahora la estrella!
Sofía se tumbó en el césped, mirando a la luna.
—Eres muy divertida, luna.
La luna se inclinó sobre Sofía, diciendo:
—Y tú también eres muy especial, porque puedes crear sombras con tus manos. ¡Eres una artista!
Al final, la luna volvió a subir al cielo.
—Es hora de descansar, Sofía. Nos vemos mañana, cuando vuelva a brillar.
Y Sofía, con una gran sonrisa, se quedó dormida, soñando con sombra de conejos, pájaros y estrellas.