La cuchara saltarina
Interacciones:
- Mover las manos como si la cuchara saltara.
- Intentar alcanzar la cuchara que salta.
- Moverse como si la cuchara estuviera saltando sobre la comida.
- Decir “¡Fiuuu, plop!” al imitar el salto.
Lola tenía una cuchara muy especial. No era una cuchara cualquiera… ¡era una cuchara que adoraba saltar!
Un día, mamá le dio su cuenco con puré de manzana.
- Es hora de comer, Lola - dijo con una sonrisa.
La cuchara estaba quietecita dentro del cuenco… hasta que habló:
- ¿Sabes qué? ¡Hoy quiero saltar!
Y, de un brinco, ¡fiuuu!, salió volando por el aire.
- ¡Oh, no! - rió Lola, intentando atraparla.
La cuchara cayó en el borde de la mesa y exclamó:
- ¡Mira cómo salto como una rana!
Lola soltó una carcajada.
- ¡Vuelve aquí, cuchara!, gritó, tratando de alcanzarla.
Pero la cuchara dio otro saltito, ¡plop!, justo al lado del vaso de leche.
- ¡Vaya, sí que tienes energía! - dijo Lola.
La cuchara se encogió y se acercó.
- ¡Es que soy especial! - respondió la cuchara, orgullosa - . Puedo saltar hasta el cielo… pero hoy solo quiero ayudarte a comer.
Lola la miró y la levantó con sus manitas.
- Ahora voy a comer mi puré, ¿te parece?
La cuchara aceptó.
- ¡Sí! Pero recuerda, siempre que comas, ¡puedo saltar un poquito!
Y así fue. Lola comió con su cuchara saltarina. Cada vez que tomaba un bocado, la cuchara saltaba un poquito. ¡Fiuuu, plop!
Al final, Lola terminó todo el puré y la cuchara, cansada pero feliz, se tumbó en el tazón.
- ¡Qué buen trabajo hicimos hoy! - dijo la cuchara.
Lola sonrió.
- ¡Gracias, cuchara! ¡Eres mi amiga saltarina!