El niño que pintó la luna
Interacciones: Imitar pintar, elegir colores, soplar al cielo para "enviar" el color.
Mateo tenía pinceles de muchos colores y una imaginación más grande que el cielo.
Un día, miró la luna y dijo:
—¡Está muy blanca! Necesita un poco de color.
Así que tomó su pincel invisible y comenzó a pintar desde la ventana. Primero le puso azul. Luego naranja. Después… ¡rosado!
Cada noche, Mateo inventaba un nuevo color para la luna. La gente decía:
—¡Qué luna tan rara hoy!
Pero nadie sabía que Mateo la pintaba con su corazón.