23 historias famosas de la Biblia para niños

Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana
Tiempo de lectura: 41 min.

Las historias de la Biblia han sido contadas durante generaciones y forman parte de un gran relato lleno de enseñanzas, personajes valientes y momentos inolvidables.

A través de ellas, es posible conocer valores como el amor, la amistad, la confianza, el perdón y la esperanza, presentados en situaciones que ayudan a comprender mejor el mundo y a las personas.

El siguiente listado reúne algunas de las historias más conocidas de la Biblia, adaptadas especialmente para niños.

1. La creación

La creación del mundo

Hace muchísimo, muchísimo tiempo, antes de que existiera cualquier cosa, todo estaba vacío. No había cielo, ni tierra, ni mar, ni luz. Todo era oscuridad y silencio.

Entonces, Dios decidió crear un mundo hermoso.

El primer día, Dios dijo con poder:

—¡Que exista la luz!

Y de inmediato apareció la luz, iluminando la oscuridad. Dios separó la luz de la oscuridad, y llamó “día” a la luz y “noche” a la oscuridad.

El segundo día, Dios creó el cielo, ese gran espacio azul que vemos sobre nosotros.

El tercer día, hizo aparecer la tierra firme y separó los mares. Luego llenó la tierra de árboles, plantas y flores de todos los colores. Había frutos dulces, hojas verdes y paisajes llenos de vida.

El cuarto día, Dios puso en el cielo el sol para iluminar el día, así como la luna y las estrellas para brillar en la noche.

El quinto día, creó a los animales del agua y a las aves del cielo. Peces de todos los tamaños comenzaron a nadar y aves de distintos colores llenaron el aire con sus cantos.

El sexto día, Dios creó a los animales de la tierra: leones, elefantes, ovejas, caballos y muchos más. Y finalmente, creó al ser humano.

Dios formó al hombre y a la mujer y les dijo:

—Cuiden este mundo que he hecho para ustedes.

Cuando terminó, Dios miró todo lo que había creado y vio que era muy bueno. Entonces, en el séptimo día, descansó, feliz por su obra.

Esta historia se encuentra en el libro del Génesis, capítulos 1 y 2, al comienzo de la Biblia. Relata cómo Dios creó el mundo en seis días, formando todo con orden, cuidado y amor.

Aquí se enseña a los niños que el mundo es un regalo maravilloso que se debe respetar y cuidar. También recuerda que cada persona es valiosa, porque fue creada con un propósito especial.

2. Adán y Eva expulsados del Paraíso

Adán y EVa

Después de crear el mundo Dios puso al hombre, Adán, en un lugar hermoso llamado el Jardín del Edén. Era un lugar lleno de árboles, flores, ríos y animales. Allí no existía el dolor ni la tristeza.

Dios vio que Adán necesitaba compañía, así que creó a Eva. Juntos vivían felices, cuidando el jardín.

Dios les dio una instrucción muy clara:

—Pueden comer de todos los árboles del jardín, pero no deben comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si lo hacen, tendrán consecuencias.

Un día, mientras Eva caminaba por el jardín, una serpiente se le acercó y le habló:

—¿De verdad Dios les dijo que no pueden comer de ese árbol?

Eva respondió:

—Podemos comer de todos, excepto de ese. Si lo hacemos, moriremos.

Pero la serpiente insistió:

—No morirán. Más bien, serán como Dios y sabrán muchas cosas.

Eva miró el fruto. Se veía hermoso y apetitoso. Dudó un momento y finalmente decidió comerlo. Luego llevó el fruto a Adán y él también comió.

En ese instante algo cambió. Se dieron cuenta de que habían desobedecido y sintieron vergüenza.

Cuando escucharon a Dios acercarse, se escondieron.

—Adán, ¿dónde estás? —preguntó Dios.

Adán respondió con miedo:

—Me escondí, porque tenía miedo.

Dios supo lo que habían hecho. Se entristeció, porque los amaba, pero también debía ser justo. Entonces les dijo que ya no podrían quedarse en el jardín.

Adán y Eva tuvieron que salir del Edén y comenzar una nueva vida, donde tendrían que esforzarse y enfrentar dificultades.

Esta historia se encuentra en el Génesis, capítulo 3. Narra cómo Adán y Eva desobedecieron a Dios al comer del fruto prohibido y fueron expulsados del Jardín del Edén.

Así, se enseña a los niños la importancia de obedecer y tomar buenas decisiones. También muestra que todas las acciones tienen consecuencias, pero que siempre se puede aprender y crecer a partir de los errores.

3. Caín y Abel

Caín y Abel

Con el paso del tiempo Adán y Eva tuvieron hijos. Les pusieron Caín y Abel.

Caín trabajaba la tierra. Sembraba semillas, cuidaba plantas y recogía frutos. Abel, en cambio, era pastor y cuidaba ovejas.

Un día, ambos decidieron ofrecer un regalo a Dios. Abel eligió lo mejor de sus ovejas. Por su parte, Caín llevó una ofrenda de sus cultivos.

Sin embargo, Dios miró con agrado la ofrenda de Abel, porque la dio con amor y sinceridad, mientras que la de Caín no fue igual. Esto hizo que Caín se llenara de enojo.

Dios le dijo:

—Caín, ¿por qué estás tan enojado? Si haces lo correcto, todo irá bien. Pero si dejas que el enojo te controle, podrías hacer algo malo.

Caín no escuchó.

Un día, invitó a su hermano al campo. Allí, dominado por la ira y los celos, le hizo mucho daño.

Dios se entristeció profundamente.

—¿Dónde está tu hermano Abel? —preguntó.

Caín respondió:

—No lo sé. ¿Acaso soy yo el que debe cuidarlo?

Dios ya sabía lo que había pasado. Caín tuvo que enfrentar las consecuencias de su acción y vivir con el dolor de lo que había hecho.

Esta historia se encuentra en el Génesis, capítulo 4. Es el relato del primer conflicto entre hermanos y muestra cómo los celos pueden llevar a acciones muy graves.

De este modo, enseña a los niños a reconocer y controlar emociones como el enojo y la envidia. También resalta la importancia de actuar con amor, respeto y responsabilidad hacia los demás.

4. La historia de Moisés

Moisés

Hace muchos años el pueblo de Israel vivía en Egipto como esclavo. Trabajaban mucho y sufrían, porque el faraón no quería dejarlos libres.

En ese tiempo nació un bebé llamado Moisés. Su mamá, para protegerlo, lo puso en una pequeña canasta y lo dejó en el río, confiando en que Dios lo cuidaría.

La hija del faraón encontró al bebé y decidió adoptarlo. Así, Moisés creció en el palacio, pero nunca olvidó a su pueblo.

Cuando ya era adulto, un día vio cómo maltrataban a un israelita y decidió ayudarlo. Con el tiempo tuvo que huir al desierto.

Allí, un día, vio algo sorprendente: un arbusto que estaba en llamas, pero no se consumía. Desde allí, Dios le habló:

—Moisés, quiero que vuelvas a Egipto y liberes a mi pueblo.

Moisés tuvo miedo:

—¿Y si no me creen? ¿Y si no puedo?

Pero Dios le respondió:

—Yo estaré contigo.

Moisés volvió a Egipto y habló con el faraón:

—Deja salir a mi pueblo.

El faraón se negó muchas veces, pero finalmente permitió que se fueran. Entonces Moisés guió al pueblo fuera de Egipto.

Cuando llegaron al mar Rojo, parecía que no había salida. Detrás de ellos venía el ejército del faraón.

El pueblo tuvo miedo:

—¡No podremos escapar!

Pero Moisés dijo:

—Confíen.

Entonces Dios hizo algo increíble: el mar se abrió, formando un camino en medio del agua. El pueblo cruzó a salvo. Cuando el ejército intentó seguirlos, el mar volvió a su lugar.

Así, Moisés guió a su pueblo hacia la libertad.

La historia de Moisés se encuentra principalmente en el libro del Éxodo. Relata cómo Dios eligió a Moisés para liberar a su pueblo de la esclavitud en Egipto.

Aquí se enseña a los niños sobre la confianza, la valentía y la perseverancia. También muestra que, incluso en momentos difíciles, no estamos solos y siempre podemos encontrar ayuda.

5. La mujer samaritana

Mujer samaritana

Un día, Jesús estaba viajando y se detuvo a descansar junto a un pozo en un lugar llamado Samaria. Hacía calor y tenía sed.

En ese momento llegó una mujer a sacar agua. Jesús le dijo con amabilidad:

—¿Podrías darme un poco de agua?

La mujer se sorprendió y respondió:

—¿Por qué me hablas? Los judíos y los samaritanos no se llevan bien.

Jesús le dijo:

—Si supieras quién soy, tú me pedirías a mí y yo te daría agua viva.

La mujer no entendía:

—Señor, no tienes con qué sacar agua. ¿De dónde sacarías esa “agua viva”?

Entonces Jesús le explicó que no hablaba de agua común, sino de una vida llena de amor, esperanza y cercanía con Dios.

Poco a poco, la mujer comprendió que Jesús era alguien especial. Se emocionó tanto que dejó su cántaro y fue corriendo al pueblo.

—¡Vengan a ver! —decía— He conocido a alguien que me ha contado cosas muy importantes.

Muchas personas fueron a escuchar a Jesús gracias a ella.

Esta historia se encuentra en el Evangelio de Juan, capítulo 4. Relata el encuentro entre Jesús y una mujer samaritana, mostrando que Él se acercaba a todas las personas sin importar sus diferencias. De este modo, se enseña a los niños a tratar bien a todos, con respeto y amabilidad. También muestra la importancia de compartir.

6. El arca de Noé

Noé arca

Hace muchos, muchos años, la gente en la tierra había comenzado a comportarse mal. Había peleas, mentiras y mucha maldad. Sin embargo, había un hombre diferente: se llamaba Noé. Él era bueno, justo y siempre trataba de hacer lo correcto.

Un día, Dios habló con Noé:

—Noé, he visto lo que está pasando en el mundo. Quiero que construyas un arca muy grande, porque enviaré un diluvio para limpiar la tierra.

Noé escuchó con atención. Aunque lo que Dios le pedía parecía difícil, decidió obedecer.

—Haré todo lo que me pidas —respondió.

Entonces comenzó a construir el arca, un enorme barco de madera. La gente lo miraba y se burlaba:

—¿Para qué construyes eso si no hay ni una nube? —decían riendo.

Pero Noé siguió trabajando con paciencia.

Cuando el arca estuvo lista, Dios le dijo:

—Ahora, trae contigo a tu familia y a dos animales de cada especie: un macho y una hembra.

Y así fue. Elefantes, leones, ovejas, pájaros y muchos más entraron al arca. Cuando todos estuvieron dentro, comenzó a llover.

Llovió durante muchos días y muchas noches. El agua cubrió toda la tierra, pero el arca flotaba segura sobre las aguas.

Después de mucho tiempo, la lluvia se detuvo. Poco a poco, el agua comenzó a bajar. Un día, Noé soltó una paloma y cuando volvió con una rama en el pico, supo que la tierra estaba apareciendo.

Finalmente, el arca se detuvo en tierra firme. Noé, su familia y los animales salieron.

Dios puso un arcoíris en el cielo y dijo:

—Este será mi señal de que nunca más destruiré la tierra con un diluvio.

Esta historia se encuentra en el libro del Génesis, capítulos 6 al 9. Cuenta cómo Dios eligió a Noé para salvar a su familia y a los animales del gran diluvio.

Con ello, se enseña a los niños la importancia de obedecer, incluso cuando algo parece difícil o extraño. También muestra que Dios cuida a quienes hacen el bien y que siempre hay esperanza después de momentos difíciles.

7. El hijo pródigo

El hijo pródigo

Jesús contó una vez una historia para enseñar una gran lección.

Había un padre que tenía dos hijos. El menor un día le dijo:

—Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde.

El padre, aunque estaba triste, se la dio.

Así, el hijo menor se fue a un lugar lejano. Allí gastó todo su dinero en fiestas y cosas innecesarias. Pensaba que así sería feliz.

Pero un día, el dinero se acabó. Y justo en ese momento, hubo hambre en esa tierra. El joven se quedó sin nada.

Desesperado, consiguió trabajo cuidando cerdos. Tenía tanta hambre que incluso quería comer la comida de los animales.

Entonces pensó:

—En la casa de mi padre, hasta los trabajadores tienen comida de sobra. Volveré y le diré que me perdone.

Así que regresó a casa, con vergüenza. Cuando el padre lo vio a lo lejos, corrió hacia él y lo abrazó.

—Padre, he cometido errores —dijo el hijo—. No merezco ser tu hijo.

Pero el padre, lleno de alegría, dijo:

—¡Mi hijo ha vuelto!

Y organizó una gran fiesta.

El hijo mayor no entendía:

—¿Por qué celebras si él se fue y desperdició todo?

El padre respondió:

—Porque estaba perdido y ha sido encontrado.

Esta historia se encuentra en el Evangelio de Lucas, capítulo 15. Es una parábola que Jesús contó para enseñar sobre el perdón y el amor.

De este modo, el relato le muestra a los niños que siempre es posible pedir perdón y empezar de nuevo. También enseña el amor incondicional, especialmente el de los padres, que perdonan y reciben con alegría.

8. Daniel en el foso de los leones

Daniel leones pozo

Hace mucho tiempo en Babilonia, había un rey llamado Darío. Era un hombre inteligente y bueno y siempre buscaba consejeros para ayudar a gobernar.

Uno de esos consejeros era de muy buen corazón y se llamaba Daniel. El rey Darío tenía tanta confianza en él que lo convirtió en su favorito y lo nombró líder de los consejeros.

Los demás consejeros empezaron a sentirse celosos y a planear cómo deshacerse de Daniel. Pero era tan bueno que no pudieron encontrar nada para usar en su contra hasta que uno dijo:

– Daniel cree en Dios y hace oraciones todos los días.

– Es cierto, hagamos una nueva ley diciendo que los habitantes del reino solo pueden adorar al rey, contestó otro. Al que adora a otros dioses que lo arrojen a la fosa de los leones.

El rey, sin darse cuenta de lo mal que estaba esta ley, la aprobó. Al otro día, fueron a casa de Daniel, lo arrestaron mientras oraba y lo metieron en una fosa con muchos leones.

Cuando el rey Darío se enteró, intentó salvar a Daniel. Pero ni él podía actuar en contra de sus propias leyes.

– Tienes que sobrevivir por ser un hombre tan bueno y leal. ¡Que tu Dios, a quien sirves continuamente, se digne salvarte! – le dijo muy triste antes de irse.

Darío no pudo dormir por la preocupación que tenía. ¿Estará bien Daniel? Al despertar, se fue corriendo a la fosa para ver cómo estaba. – ¡Daniel! ¿Estás bien? – preguntó.

Al ver que nadie contestaba, se asomó a la fosa pensando lo peor, pero cuando se acercó, vio a Daniel despertando tranquilamente entre los leones y parecía que los leones cuidaban su descanso.

-¿Que pasó? ¿Cómo sobreviviste? ¿Pudo tu Dios, a quien sirves continuamente, salvarte de los leones? – preguntó el rey.

– ¡Que viva el rey por siempre! Dios envió su ángel, quien cerró la boca de los leones. – contestó Daniel con alegría.

Darío, muy feliz, ordenó que sacaran a Daniel de la fosa y canceló esa ley que no tenía sentido.

Este relato que se encuentra en Daniel 6, funciona a varios niveles. En primera instancia, revela lo nociva que puede resultar la envidia y la venganza.

Por otro lado, demuestra la importancia de mantener la fe y confiar en que las cosas malas lograrán solucionarse si se asumen con fuerza y entereza.

9. La anunciación

Anunciación

Un día, en un pequeño pueblo llamado Nazaret, vivía una joven llamada María. Era una persona humilde, bondadosa y confiaba en Dios.

Una tarde, mientras estaba en su casa, ocurrió algo sorprendente. Un ángel llamado Gabriel apareció ante ella.

María se asustó mucho, pero el ángel le dijo:

—No tengas miedo, María. Dios está contigo.

Luego le anunció algo increíble:

—Tendrás un hijo y será muy especial. Se llamará Jesús.

María no entendía del todo cómo sería posible, pero el ángel le explicó que sería un milagro de Dios.

María, con humildad, respondió:

—Que se haga lo que Dios quiera.

Así fue como comenzó una historia muy importante.

María confió en Dios, aunque no sabía todo lo que pasaría. Y con esa confianza, aceptó una misión muy grande.

Esta historia se encuentra en el Evangelio de Lucas, capítulo 1. Relata el momento en que el ángel Gabriel anuncia a María que será la madre de Jesús.

Enseña a los niños la importancia de confiar, incluso cuando no entendemos todo. También muestra la humildad y la valentía de aceptar responsabilidades importantes con fe.

10. El nacimiento de Jesús

Virgen y José

María estaba prometida con un carpintero, de nombre José, quien al principio no creyó la historia de la anunciación. Sin embargo, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le contó lo sucedido. Por ello, se casaron y se convirtieron en una familia.

María y José fueron camino de Belén a inscribirse en el censo, tal y como había ordenado el emperador romano César Augusto. José iba caminando y María, a punto de dar a luz a su hijo, sentaba en un burro.

A su llegada a Belén, buscaron un lugar para alojarse, pero todos los mesones estaban completos debido a la multitud que había llegado por causa del censo. Finalmente, un buen señor les prestó su establo para que pasaran la noche.

José juntó paja e hizo una cama para su esposa. Lo que ninguno de los dos imaginaba antes de trasladarse ese día a Belén era que ese sería el momento en que recibirían a su hijo.

Y así nació el niño Jesús en un establo. María lo puso sobre un pesebre, el lugar donde se ponía la comida de los animales. Al caer la noche, en el cielo nació una estrella que iluminaba más que las demás y se situó encima del lugar donde estaba el niño.

Muy lejos de allí, en Oriente, unos sabios astrólogos sabían que esa estrella significaba que un nuevo rey estaba a punto de nacer. Así, los magos de Oriente siguieron la brillante estrella hasta Belén para visitar a Jesús. Cuando llegaron a su destino, buscaron al niño y le regalaron oro, incienso y mirra.

Esta historia, encontrada en los Evangelios, sirve para explicarle a los niños el origen de la Navidad. Asimismo, les permite entender que no es necesario el lujo, pues Jesús tuvo una llegada al mundo bastante humilde.

María y José aceptaron gustosos la ayuda que recibieron, aunque fuese una solución sencilla. De este modo, la virgen dio a luz a su hijo en un olvidado pesebre que terminó convirtiéndose en el escenario de un relato que sigue contándose y recreándose todos los años.

11. Jesús y Lázaro

Jesús y Lázaro

Jesús tenía amigos muy queridos: Marta, María y su hermano Lázaro. Vivían en un pueblo llamado Betania.

Un día, Lázaro enfermó gravemente. Sus hermanas enviaron un mensaje a Jesús:

—Señor, tu amigo está enfermo.

Pero cuando Jesús llegó, Lázaro ya había muerto y estaba en una tumba desde hacía varios días.

Marta salió a su encuentro y le dijo con tristeza:

—Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Jesús le respondió con calma:

—Tu hermano volverá a vivir.

Luego, Jesús fue hasta la tumba. Al ver el dolor de todos, también se entristeció.

Entonces dijo:

—Quiten la piedra.

Marta dudó, pero obedecieron.

Jesús miró al cielo y dijo:

—Padre, gracias por escucharme.

Luego llamó en voz fuerte:

—¡Lázaro, sal fuera!

Y algo increíble ocurrió. Lázaro salió de la tumba, vivo.

Todos quedaron asombrados.

Esta historia se encuentra en el Evangelio de Juan, capítulo 11. Narra uno de los milagros más conocidos de Jesús: devolverle la vida a su amigo Lázaro.

Así, enseña a los niños sobre la fe, la esperanza y el poder de Dios. También muestra que Jesús se preocupa por las personas y acompaña en momentos de tristeza.

12. David y Goliat

David y Goliat

Hace mucho tiempo, en el antiguo Reino de Israel, nació David, el hijo pequeño de un pastor de Belén. David era un niño de familia humilde que ayudaba a su padre con las ovejas, mientras sus hermanos mayores luchaban en el ejército del rey Saúl, primer rey de Israel, contra los filisteos.

Los filisteos tenían aterrorizados a los soldados del rey Saúl, pues entre sus filas había un guerrero de estatura descomunal llamado Goliat. Durante muchos días, Goliat gritó a los israelitas que eligieran a un hombre que peleara con él.

- Que el más valiente de ustedes, israelitas, luche contra mí. Si él gana, los filisteos seremos sus esclavos, pero si pierde, deberán someterse.

Nadie quería luchar contra el gran Goliat, el guerrero más grande y temible de todos los tiempos.

Un día, Isaí, el padre de David, lo envió a llevar comida a sus hermanos al campamento. Le pidió que fuera pronto, así que David escuchó la amenaza de Goliat.

- ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué nadie quiere luchar contra él? - preguntó David a sus hermanos.

- Goliat lleva cuarenta días así, pero nadie tiene suficiente valor para enfrentarse a ese gigante malhumorado - respondió uno de sus hermanos.

- Si nadie lo hace, entonces iré yo - dijo el joven David.

Los hermanos de David se enfadaron muchísimo.

- La guerra no es cosa tuya, niño enclenque - le dijo el mayor de sus hermanos - Tu lugar está junto a nuestro padre, cuidando ovejas.

- Yo derrotaré al gigante - insistió David.

Algunos soldados que oyeron la conversación fueron corriendo a avisar al rey Saúl. El rey se acercó a ver a David y le dijo:

- Joven David, no puedes luchar contra Goliat. Eres pequeño y joven. Goliat es un gran guerrero con experiencia.

- Seré pequeño, pero soy valiente. Yo maté un oso y un león que se llevaron las ovejas de mi padre. Acabaré con ese filisteo también. Dios me dará ayuda.

- Ve entonces - dijo el rey Saúl - y que Dios esté contigo.

David cogió cinco piedras de un río cercano y las metió en su morral, junto a su honda. Fue entonces hacia donde estaba Goliat y le dijo:

- Goliat, acepto el desafío. Yo lucharé por mi pueblo.

Goliat se enojó mucho. No podía creer que el rey Saúl mandase a un joven y pequeño pastor a luchar contra él. Pero, aún así, aceptó.

- Acabaré contigo en un abrir y cerrar de ojos, pequeña alimaña - bramó Goliat.

- Tú vienes a mí con una espada, una lanza y una jabalina, pero yo voy contra ti en nombre de Dios, Señor de los Ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien has desafiado. Con su ayuda te derribaré.

Entonces, David cogió su honda, puso una piedra y la lanzó contra Goliat. La piedra impactó en la frente del gigante con tanta fuerza y precisión que le hizo caer al suelo, derrotado.

Así fue como el joven y valiente David liberó a los israelitas de los filisteos y dio una lección de valor, habilidad y fe a todo su pueblo.

Este es uno de los relatos bíblicos más famosos y se puede leer en Samuel 17. Sirve para ilustrar la importancia de la fe en Dios y la posibilidad que tiene el ser humano de realizar cosas maravillosas cuando obedece a Dios.

Aunque David era pequeño y nadie creía en él, se enfrentó con valentía y determinación ante el enemigo. De igual manera, su astucia le permitió superar la fuerza.

13. La historia de Sansón

Sansón

Hace mucho tiempo el pueblo de Israel tenía muchos enemigos y uno de ellos eran los filisteos. En ese tiempo nació un niño llamado Sansón, a quien Dios le dio una fuerza extraordinaria.

Desde pequeño Sansón fue diferente. Su fuerza no venía sólo de su cuerpo, sino de una promesa especial con Dios. Como señal de esa promesa, nunca debía cortarse el cabello.

Sansón creció y se convirtió en un hombre muy fuerte. Podía hacer cosas increíbles, como derrotar a muchos enemigos él solo o mover objetos muy pesados.

Pero Sansón también cometía errores. A veces no escuchaba los consejos y tomaba decisiones impulsivas.

Un día conoció a una mujer llamada Dalila. Los enemigos de Sansón querían descubrir el secreto de su fuerza, así que le pidieron a Dalila que lo averiguara.

—Sansón, dime cuál es el secreto de tu fuerza —le preguntaba una y otra vez.

Al principio, Sansón no decía la verdad. Pero Dalila insistió tanto que finalmente él le confesó:

—Mi fuerza está en mi cabello. Si me lo cortan, la perderé.

Esa noche, mientras Sansón dormía, Dalila mandó a cortar su cabello. Cuando despertó, ya no tenía su fuerza.

Los filisteos lo capturaron. Sansón se sintió muy triste por lo que había pasado. Pero con el tiempo, su cabello comenzó a crecer nuevamente.

Un día, estando prisionero, oró a Dios:

—Dame fuerzas una vez más.

Dios lo escuchó. Sansón recuperó su fuerza y logró derribar el lugar donde estaban sus enemigos, liberando a su pueblo.

La historia de Sansón se encuentra en el libro de Jueces, capítulos 13 al 16. Cuenta cómo Dios le dio una gran fuerza para ayudar a su pueblo, pero también cómo sus decisiones influyeron en su vida.

Enseña a los niños que todos tenemos talentos, pero debemos usarlos con responsabilidad. También muestra que, aunque cometamos errores, siempre podemos pedir ayuda y volver a hacer lo correcto.

14. La historia de Abraham

Abraham y su familia

Hace muchos años vivía un hombre llamado Abraham. Era una persona buena y confiaba mucho en Dios.

Un día, Dios le habló:

—Abraham, deja tu tierra y tu hogar y ve a un lugar que yo te mostraré.

Abraham no sabía exactamente a dónde ir, pero confió y obedeció. Junto a su esposa Sara, emprendió un largo viaje.

Dios le hizo una promesa muy especial:

—Haré de ti una gran nación y tu familia será tan numerosa como las estrellas del cielo.

Pero pasaban los años y Abraham y Sara no tenían hijos. Aun así, Abraham siguió confiando. Un día, cuando ya eran muy mayores, Dios cumplió su promesa. Sara tuvo un hijo, al que llamaron Isaac.

Abraham estaba muy feliz. Sabía que Dios siempre cumple lo que promete.

La historia de Abraham se encuentra en el libro del Génesis, desde el capítulo 12 en adelante. Relata cómo Dios lo llamó, le hizo promesas y cómo él respondió con fe.

Enseña a los niños la importancia de confiar, incluso cuando no entendemos todo. También muestra que la paciencia y la fe son importantes, porque las cosas buenas pueden tomar tiempo.

15. Jesús y la multiplicación de los panes y los peces

Jesús peces

Un día, muchas personas seguían a Jesús para escucharlo. Querían oír sus enseñanzas y ver los milagros que hacía.

La multitud era tan grande que ya era tarde y nadie tenía comida suficiente.

Los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron:

—Señor, la gente tiene hambre. Deberíamos enviarlos a buscar comida.

Pero Jesús respondió:

—Denles ustedes de comer.

Ellos se sorprendieron:

—¡Pero no tenemos suficiente!

Un niño que estaba allí tenía cinco panes y dos peces. Se los entregaron a Jesús. Jesús tomó los panes y los peces, miró al cielo y dio gracias. Luego comenzó a repartirlos.

Y ocurrió algo asombroso: la comida no se acababa. Todos comieron hasta quedar satisfechos. Cuando terminaron, aún sobraban varios canastos de comida. La gente estaba maravillada.

Esta relato aparece en varios evangelios, como Mateo 14, Marcos 6, Lucas 9 y Juan 6. Narra uno de los milagros más conocidos de Jesús.

Así, enseña a los niños que compartir es importante, incluso cuando parece que tenemos poco. También muestra que con fe y generosidad pueden ocurrir cosas sorprendentes.

16. La conversión de Pablo

San pablo apóstol

Había un hombre llamado Saulo que no creía en Jesús y perseguía a quienes sí lo seguían. Pensaba que estaba haciendo lo correcto, pero en realidad causaba mucho daño.

Un día, mientras viajaba hacia una ciudad llamada Damasco, ocurrió algo inesperado. De pronto, una luz muy brillante lo rodeó y cayó al suelo.

Entonces escuchó una voz:

—Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

—¿Quién eres? —preguntó él.

—Soy Jesús —respondió la voz.

Saulo quedó muy sorprendido. No podía ver y sus compañeros lo llevaron a la ciudad.

Pasaron algunos días y un hombre llamado Ananías, guiado por Dios, fue a verlo.

—Saulo, el Señor me envió para ayudarte —le dijo.

En ese momento, Saulo recuperó la vista y comprendió todo. Su corazón cambió completamente.

Desde entonces dejó de perseguir a los cristianos y comenzó a enseñar sobre Jesús. Incluso cambió su nombre a Pablo.

Viajó por muchos lugares contando su nueva fe.

La historia de la conversión de Pablo se encuentra en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 9. Relata cómo Saulo pasó de perseguir a los cristianos a convertirse en uno de los principales seguidores de Jesús.

Enseña a los niños que las personas pueden cambiar para bien. También muestra la importancia de reconocer errores y comenzar un nuevo camino.

17. Jesús camina sobre el agua

Jesús camina sobre el agua

Una noche los discípulos de Jesús estaban en una barca en medio del mar. El viento soplaba fuerte y las olas eran grandes. Estaban asustados.

De pronto, vieron algo que los dejó sin palabras: una figura caminando sobre el agua.

—¡Es un fantasma! —gritaron con miedo.

Pero entonces escucharon una voz conocida:

—No tengan miedo, soy yo.

Era Jesús.

Pedro, uno de los discípulos, dijo:

—Señor, si eres tú, dime que vaya hacia ti.

—Ven —respondió Jesús.

Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua. Pero al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y empezó a hundirse.

—¡Señor, sálvame! —gritó.

Jesús lo tomó de la mano y le dijo:

—¿Por qué dudaste?

Ambos subieron a la barca y el viento se calmó. Los discípulos quedaron asombrados.

Esta historia se encuentra en el Evangelio de Mateo, capítulo 14 (también en Marcos y Juan). Relata cómo Jesús caminó sobre el agua y cómo Pedro dio unos pasos hacia Él.

Con ello, se enseña a los niños la importancia de confiar y no dejarse llevar por el miedo. También muestra que, incluso cuando dudamos, siempre podemos pedir ayuda.

18. Jonás y la Ballena

Jonás ballena

Dios le dijo a Jonás que saliera a una misión. Debía ir a una ciudad llamada Nínive y decirles a las personas que se arrepintieran. Aunque el hombre se comprometió, no quería ir, por lo que se subió a un barco que iba a una ciudad diferente.

Vino una enorme tormenta y los marineros tenían miedo de que el barco se hundiera. Jonás sabía que Dios había enviado la tormenta porque él había huido. Así que, les pidió a los marineros que lo echaran al mar y así la tormenta cesaría. Los demás no querían, pero al final, tuvieron que lanzarlo al agua. La tormenta cesó de inmediato.

Dios envió un pez enorme como una ballena, para que salvara a Jonás. Estuvo en el vientre del gran pez tres días en los que oró, decidió arrepentirse y seguir a Dios. De este modo, Dios ordenó a la ballena que lo arrojara a tierra firme.

Después de esa experiencia, Jonás fue a Nínive. Enseñó a la gente de allí sobre Dios y todos se arrepintieron y volvieron a servir a Dios.

Este relato aparece en el libro de Jonás y permite demostrar a los niños la necesidad de cumplir con lo que se promete. Jonás hizo un compromiso con Dios y no lo cumplió.

Por ello, tuvo que pagar las consecuencias. A pesar de esto, Dios fue misericordioso y le perdonó la vida. Así, el final de la historia enseña la posibilidad de enmendar los errores y servir un objetivo que puede traer mucha felicidad al mundo.

19. La última cena

Última cena

Era una noche especial en la ciudad de Jerusalén. Jesús sabía que algo muy importante estaba por ocurrir, así que se reunió con sus discípulos para compartir una última cena con ellos.

Se sentaron todos juntos alrededor de la mesa. Había pan y vino y un ambiente tranquilo, pero también lleno de emoción.

Jesús tomó el pan, dio gracias y lo partió. Luego se lo dio a sus discípulos y les dijo:

—Tomen y coman. Este pan representa mi cuerpo, que será entregado por ustedes.

Después tomó una copa con vino y dijo:

—Beban de ella. Este vino representa mi sangre, que será derramada por amor.

Los discípulos escuchaban con atención, aunque no entendían todo en ese momento.

Durante la cena, Jesús también les dio una enseñanza muy importante. Se levantó, tomó una toalla y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos.

Pedro, sorprendido, le dijo:

—¡Señor, tú no puedes hacer eso!

Pero Jesús respondió:

—Si yo, que soy su maestro, les sirvo, ustedes también deben servirse unos a otros.

Fue una noche llena de amor, enseñanza y despedida.

Esta historia se encuentra en los Evangelios, especialmente en Mateo 26, Marcos 14, Lucas 22 y Juan 13. Relata la última cena que Jesús compartió con sus discípulos antes de su muerte.

Así, se enseña a los niños el valor del amor, el servicio y la humildad. También muestra la importancia de compartir y cuidar a los demás.

20. Los muros de Jericó

Muros de Jericó

Hace muchos años el pueblo de Israel llegó a una ciudad llamada Jericó. Era una ciudad muy protegida, con muros altos y fuertes que parecían imposibles de derribar.

Josué, el líder del pueblo, sabía que no podrían vencerla por su propia fuerza. Entonces Dios le dio una instrucción muy especial.

—Durante seis días, caminarán alrededor de la ciudad una vez al día, en silencio. El séptimo día, darán siete vueltas y luego gritarán con todas sus fuerzas.

Aunque parecía una estrategia extraña, el pueblo confió. Durante seis días, caminaron alrededor de la ciudad en silencio. Los habitantes de Jericó los miraban desde lo alto, confundidos. Llegó el séptimo día.

Dieron siete vueltas alrededor de la ciudad. Luego, los sacerdotes tocaron sus trompetas y Josué dijo:

—¡Ahora, griten!

Todo el pueblo gritó con fuerza. Y de pronto, algo increíble ocurrió: los muros comenzaron a temblar y se derrumbaron.

Así, el pueblo pudo entrar en la ciudad.

Esta historia se encuentra en el libro de Josué, capítulo 6. Relata cómo el pueblo de Israel logró vencer la ciudad de Jericó siguiendo las instrucciones de Dios.

Con ello, se enseña a los niños la importancia de confiar, incluso cuando no entendemos todo. También muestra que la obediencia y la perseverancia pueden lograr cosas que parecen imposibles.

21. El buen samaritano

Buen samaritano

Había una vez un hombre que estaba viajando desde Jerusalén a Jericó. Este camino era conocido por ser peligroso, con muchos rincones oscuros y escondites para los ladrones. Desafortunadamente, el hombre fue atacado por un grupo de bandidos, quienes lo golpearon, le robaron todas sus pertenencias y lo dejaron herido en el suelo.

Ese día, pasaba un sacerdote, un hombre muy respetado y religioso, por el mismo camino. Al ver al hombre herido, decidió cruzar al otro lado y seguir sin ayudarlo. Luego, pasó un levita, un ayudante en el templo, quien también optó por ignorar al hombre y continuar su recorrido.

Pero entonces, llegó un samaritano. En aquella época, los samaritanos y los judíos (el hombre herido en el suelo era judío) no se llevaban bien, debido a diferencias religiosas y políticas. Sin embargo, sintió compasión por el hombre herido.

El samaritano vio sus heridas y decidió cuidarlo. Cargó al hombre sobre su burro y lo llevó a una posada cercana.

Allí, el samaritano continuó cuidando del hombre herido durante toda la noche. Al día siguiente, antes de partir, se acercó al posadero, quien era el encargado del lugar, y le entregó dinero suficiente para cubrir los gastos de la estadía y el cuidado del hombre. Además, le aseguró al posadero que si los gastos excedían esa cantidad, él pagaría la diferencia cuando regresara.

Con esto, el samaritano demostró con su ejemplo las palabras de Jesús: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo".

La parábola del buen samaritano que se puede leer en el Evangelio de Lucas, capítulo 10:25-37, sirve para enseñar que es necesario ser desinteresado y amar a los demás sin buscar reconocimiento.

Así, la historia expone como dos hombres dedicados al Señor fueron incapaces de detenerse y otorgarle auxilio a quien lo necesitaba. El samaritano, sin esperar nada a cambio, actuó movido por su compasión. Fue capaz de ponerse en el lugar del otro y ayudar a un desconocido.

22. La resurrección de Jesús

Cueva piedra Jesús

Después de que Jesús murió en la cruz, sus amigos estaban muy tristes. Pensaban que todo había terminado. Su cuerpo fue puesto en una tumba, cubierto por una gran piedra en la entrada.

Pasaron tres días. Muy temprano en la mañana, algunas mujeres fueron a la tumba para visitarlo. Pero al llegar, se sorprendieron: la piedra estaba removida.

—¿Qué pasó aquí? —se preguntaban.

Cuando miraron dentro, no encontraron el cuerpo de Jesús. En su lugar, un ángel les dijo:

—No tengan miedo. Jesús no está aquí. ¡Ha resucitado!

Las mujeres, llenas de asombro y alegría, corrieron a contarle a los demás.

Al principio, los discípulos no podían creerlo. Pero luego, Jesús se apareció a ellos.

—La paz esté con ustedes —les dijo.

Entonces comprendieron: Jesús estaba vivo. La tristeza se transformó en alegría. Había vencido a la muerte.

La resurrección de Jesús se encuentra en los cuatro Evangelios: Mateo 28, Marcos 16, Lucas 24 y Juan 20. Es uno de los acontecimientos más importantes de la Biblia.

Enseña a los niños que siempre hay esperanza, incluso en los momentos más difíciles. También muestra que el amor y la vida son más fuertes que la tristeza y la muerte.

23. La boda en Caná

Jesús vino

Un día Jesús fue invitado a una boda en un pueblo llamado Caná. Su madre, María, también estaba allí, junto con sus discípulos.

La celebración estaba llena de alegría, música y comida. Pero de pronto ocurrió un problema: el vino se acabó.

María se dio cuenta y le dijo a Jesús:

—Ya no tienen vino.

Jesús respondió con calma, pero María confió en Él. Entonces dijo a los sirvientes:

—Hagan todo lo que Él les diga.

Jesús pidió que llenaran unas grandes tinajas con agua. Los sirvientes lo hicieron, aunque no entendían por qué.

Luego Jesús dijo:

—Ahora saquen un poco y llévenlo al encargado.

Cuando el encargado probó el agua… ¡se había convertido en vino!

Nadie entendía cómo había pasado, excepto los sirvientes y los discípulos. Este fue el primer milagro de Jesús y mostró su poder de una manera sencilla y especial.

Esta historia se encuentra en el Evangelio de Juan, capítulo 2. Relata el primer milagro de Jesús, cuando convirtió el agua en vino en una boda.

Enseña a los niños sobre la confianza y la obediencia. También muestra que Jesús puede ayudar en situaciones cotidianas y transformar momentos difíciles en alegría.

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Catalina Arancibia Durán
Catalina Arancibia Durán
Máster en Literatura Española e Hispanoamericana. Diplomada en Teoría y Crítica de Cine. Profesora de talleres literarios y correctora de estilo.