Chichén Itzá: la ciudad y sus monumentos


Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Licenciada en artes

Chichén Itzá, ubicada en la península de Yucatán, en México, fue una ciudad maya fortificada. Su nombre se traduce como 'Boca del pozo de los itzaes'. Los itzaes eran, aparentemente, personajes mítico-históricos, cuyo nombre se pude traducir como 'brujos de agua'. 

Chichén Itzá alberga aún hoy las ruinas de un pasado glorioso que dan cuenta de su importancia: el Castillo, el observatorio Caracol y los sacbé (calzadas), serán algunos de ellos. Pero también tendrán mercados, campos de juego, templos y edificios de gobierno que, junto a las osamentas halladas y las formaciones naturales de los cenotes, tienen mucho que contarnos.

Sin embargo, caben las preguntas: ¿qué hizo a los mayas tan valiosos arquitectónica y culturalmente y por qué, a pesar de ello, Chichén Itzá perdió su poder? 

El Caracol

El Caracol (posible observatorio maya)
El Caracol (posible observatorio maya).

En el sur de la ciudad se encuentran los restos de un edificio llamado Caracol, debido a que posee en su interior una escalera caracol. 

Se cree que esta obra es un observatorio para analizar y cartografiar el firmamento, debido a varios factores: primero, se ubica sobre varias plataformas que le dan altura sobre la vegetación, proporcionando vista a cielo abierto; segundo, toda su estructura está alineada con los cuerpos celestes.

En este sentido, la escalera principal apunta al planeta Venus. Ya que el edificio está en ruinas, apenas sobreviven unas tres ventanas. Dos de ellas están alineadas con los cuadrantes de Venus y una está con el sur astronómico. 

Para rematar, las esquinas de la base están alineadas con los fenómenos solares: el amanecer, el anochecer y el equinoccio. 

El observatorio le permitía a los mayas predecir y planificar las cosechas, y era utilizado también para predecir los momentos más oportunos para la guerra, entre otros aspectos sociales. 

Las calzadas 

Sacbé o calzada maya
Sacbé o calzada maya. 

Un hallazgo extraordinario de los arqueólogos ha sido el rastreo de al menos 90 calzadas mayas que conectaban Chichén Itzá con el mundo circundante.

Recibían el nombre de sacbé, que proviene de las palabras mayas sac, que quiere decir ‘blanco’ y be, que significa ‘camino'. Los sacbé permitían las comunicaciones, pero además servían para establecer límites políticos. 

Aunque no lo parezcan a simple vista, estas calzadas eran todo un fenómeno arquitectónico. Estaban formadas con piedras grandes en la base con algo de mortero antiguo. Sobre estas piedras se disponía una capa de  piedras más pequeñas para nivelar la superficie. Estas capas se limitaban a cada lado por paredes de mampostería que les daban contención. Al final, la superficie era revestida de una especie de yeso blanco hecho con piedra caliza. 

Todos los sacbé, de un modo a otro, conducían al corazón de Chichén Itzá, es decir, al castillo en forma de pirámide. 

El Castillo de Chichén Itzá 

El Castillo maya
El Castillo en forma de pirámide. 

En el corazón de la ciudad está en pie el Castillo, una pirámide monumental de 30 metros en honor a Kukultán, el dios serpiente de las culturas mesoamericanas, equivalente a Quetzalcóatl. Está construido totalmente en piedra caliza, material abundante en la zona. 

Básicamente, el Castillo funciona como un calendario para la ciudad. Se compone así de 18 terrazas que corresponden a los 18 meses del calendario maya. A cada lado de la pirámide, hay una escalinata de 91 escalones que, junto a la plataforma, suma los 365 días del año.

Efecto del equinoccio en El Castillo de Chichén Itzá.
Efecto del equinoccio en El Castillo de Chichén Itzá.

Las escalinatas culminan en la base con una escultura con la cabeza del dios serpiente. Dos veces al año, el equinoccio hace que se proyecte una sombra sobre los bordes de las escalinatas, que simulan el cuerpo de la serpiente que se completa con la escultura. Se construye de este modo el símbolo: el Dios serpiente baja a la tierra. Puedes ver cómo se forma el efecto del descenso de la serpiente en el siguiente video: 

Todo esto es logrado a través el conocimiento profundo de la astronomía, el cálculo matemático y la proyección arquitectónica. Pero el castillo esconde más de un secreto.

Debajo de esa estructura, subyace una capa de escombros, y, bajo esta, a su vez, hay una segunda pirámide, más pequeña que la anterior. 

Dentro de la pirámide, una escalera lleva a dos cámaras interiores, dentro de las cuales se puede ver la escultura de un trono con forma de jaguar y dientes de jade, así como una estatua de Chac mool.

Interior de El Castillo. Detalle de escultura Chac mool.
Interior del Castillo. Detalle de escultura Chac mool y trono de jaguar al fondo.

Otro pasadizo revela un elemento crucial en la interpretación de esta cultura: el hallazgo de un espacio en el que se encuentran osamentas humanas con signos de ofrendas sacrificiales. 

La investigación de los arqueólogos ha dado también con un elemento esencial de la construcción del castillo: este se encuentra construido sobre un pozo profundo de agua llamado cenote sagrado. Este pozo tiene 60 metros de diámetro y sus paredes alcanzan los 22 metros de altura. 

Si bien el Castillo se ubica sobre un cenote central que oculta con su pesada estructura, también está flaqueado por cuatro cenotes al descubierto, los cuales forman un cuadrante perfecto. Es decir, se sitúa de manera equidistante en el centro de cuatro cenotes.

Pero ¿qué significados tienen los cenotes y cuál es su importancia? 

Cenotes: principio y fin de Chichén Itzá 

Cenote
Cenote fotografiado en su interior. 

Los cenotes son, en realidad, lagos subterráneos que se forman con los años gracias a los depósitos de agua de lluvia que van modelando la topografía. Están sumergidos a unos 20 metros bajo la tierra.  

Durante los procesos migratorios que movilizaron a la cultura maya, el hallazgo de estos cenotes fue fundamental para poder establecer la vida civilizada, ya que no había ríos cercanos en la jungla.

Estos pozos o lagos tenían agua suficiente para abastecer a muchas generaciones y, además, siempre se podría confiar en la lluvia. Así, se convirtieron en la fuente de la economía agrícola de los mayas. 

Mientras que los cuatro cenotes funcionan como una fuente de agua que permitió el asentamiento y florecimiento de la cultura, el cenote sagrado o el cenote central representa para los mayas el vínculo con el más allá. Este era el símbolo central de todo el universo maya. 

El hecho curioso es que en el cenote sagrado se encuentran vestigios de un altar totalmente sumergido en agua, en el que se pueden ver muchísimas ofrendas: huesos, textiles, cerámica, metales preciosos, etc. Pero, ¿qué significado tendrían todos estos elementos? ¿Cómo pudieron los mayas llevar estas ofrendas bajo el agua? ¿Qué importancia revestirían para la ciudad de Chichén Itzá? 

Muchas teorías se han elaborado con los años, pero la más extendida supone que estas ceremonias estaban relacionadas con una temporada de extrema sequía que azotó a Chichén Itzá. Esta sequía pudo haberse prolongado entre cinco y cincuenta años, lo que hizo que el agua descendiera a niveles alarmantes. 

Ante el fenómeno natural, las autoridades mayas comenzaron a realizar sacrificios para pedir al dios de la lluvia que enviara agua. Sin embargo, la lluvia nunca llegó. Los pozos se secaron y la población comenzó a emigrar buscando un lugar con agua. Poco a poco, Chichén Itzá se fue vaciando, hasta ser devorada por la jungla.

Otros edificios emblemáticos de Chichén Itzá 

Templo de los Guerreros

Templo de los Guerreros.
Imagen del Templo de los Guerreros.

Está ubicado frente a la gran plaza del complejo. Tiene planta cuadrada, cuatro plataformas con tres salientes y una escalinata orientada hacia el oeste. Cuenta en la parte superior con figuras decorativas llamadas Atlantes, que parecen sostener una banca. 

Dentro se encuentra un templo anterior, lo que da a pensar que los mayas aprovechaban las estructuras viejas para construir otras de mayor tamaño. Dentro de este hay varias estatuas de Chacmool. El templo está rodeado por diferentes tipos de columnas, las cuales son conocidas como "patio de las mil columnas", que conecta con otros emplazamientos de la ciudad. 

Patio de las mil columnas 

Patio de las Mil Columnas.
Patio de las Mil Columnas. 

Las columnas dispuestas en este patio llevan talladas figuras de la vida militar y cotidiana de Chichén Itzá. 

Pirámide o Templo de las Grandes Mesas

Templo de las Grandes Mesas.
Templo de las Grandes Mesas.

Se encuentra al lado del Templo de los Guerreros y fue hecho con el mismo modelo. Hace unas décadas se encontró dentro del templo un mural policromado en colores vivos con serpientes emplumadas. 

Reconstrucción del Templo de las Grandes Mesas.
Reconstrucción del Templo de las Grandes Mesas.

Osario

Osario.
Osario.

Este edificio es una tumba que sigue el mismo modelo del Castillo, pero no se sabe con seguridad cuál de los dos edificios fue el primero. Tiene una altura de nueve metros. En la parte superior tiene un santuario con una galería, está decorado con diferentes motivos, entre ellos serpientes emplumadas, entre otros. 

Plaza de las Monjas 

Plaza de las Monjas.
Plaza de las Monjas. 

Este edificio recibe este nombre por los españoles, quienes encontraban parecido entre su estructura y los conventos. En realidad, debió tratarse de un centro de gobierno de la ciudad. Tiene diferentes ornamentos y máscaras de Chaak como decoración.  

Gran Juego de Pelota

Gran Juego de Pelota.
Gran Juego de Pelota.

Los mayas tenían un juego de pelota, que consistía en introducir un balón en un aro. Existen varios campos para ello en los diferentes asentamientos mayas. También Chichen Itzá tiene el suyo.

Detalle del aro.
Detalle del aro. 

Se enmarca entre murallas de 12 metros de altura. Tiene un área de 166 x 68 metros. Hacia la mitad del campo, en la parte superior de las murallas, se encuentran los aros, hechos en piedra. En el extremo de esta área se encuentra el Templo del Norte, conocido como Templo del Hombre Barbado.  

Templo de los Jaguares

Se trata de un templo pequeño situado al este de la plataforma de El Gran Juego de la Pelota. Su rica decoración alude a este juego. En la decoración se observan serpientes como elemento principal, así como jaguares y escudos. 

Tzompantli

Tzompantli o Muro de las Calaveras.
Tzompantli o Muro de las Calaveras.

El Tzompantli o Muro de las calaveras probablemente sea un muro alegórico al sacrificio humano, pues se cree que sobre su superficie se colocaban estacas con los cráneos de las víctimas sacrificiales, que podían tratarse de guerreros enemigos. Las calaveras son el motivo decorativo principal, y tiene por característica la presencia de ojos en sus órbitas. Además, también aparece el águila que devora un corazón humano. 

Plataforma de Venus

Plataforma o Templo de Venus.
Plataforma o Templo de Venus.

Dentro de la ciudad, dos plataformas reciben este nombre y son muy similares entre sí. Se puede ver la talla de Kukulkán y símbolos que aluden al planeta Venus. Antiguamente, este edificio estaba pintado de ocre, verde, negro, rojo y azul. Se cree que daba espacio para la celebración de ritos, danzas y diferentes tipos de ceremonias.  

Breve historia de Chichén Itzá

La ciudad de Chichén Itzá fue fundada hacia el año 525, pero alcanzó su apogeo entre los años 800 y 1100, período clásico tardío o postclásico de las culturas precolombinas.

Con más de 30 edificaciones, sus vestigios se han convertido en testimonio contundente de los avances científicos de esta cultura mesoamericana, especialmente en lo que se refiere a astronomía, matemática, acústica, geometría y arquitectura. 

Además de su valor artístico invaluable, Chichén Itzá fue un centro de poder político y, como tal, concentraba enormes redes de comercio y gran riqueza.

De hecho, los mayas dominaban el comercio de la zona por medio de las calzadas que dirigían al Castillo, el corazón de Chichén Itzá. Además, tenían puertos no tan cercanos a Chichén Itzá, pero desde los cuales controlaban con sus flotas diversos puntos comerciales de la península. 

Tuvieron que enfrentar diferentes crisis a lo largo de su historia, algunas de las cuales implicaron cambios en el orden de dominación y organización. Asimismo, recibieron también influencia de la cultura tolteca. 

Tiempo después de que la ciudad fue abandonada, los españoles dieron con ella en el siglo XVI. Los primeros en encontrarla fueron el conquistador Francisco de Montejo y el franciscano Diego de Landa. Ellos dieron testimonio de las maravillas que habían encontrado en ese lugar. 

Con el tiempo, Chichén Itzá acabó por ser parte de los dominios privados de sus nuevos ocupantes. Así, para el siglo XIX, Chichén Itzá se había convertido en una hacienda que pertenecía a Juan Sosa.

En la primera mitad del siglo XIX, la hacienda fue visitada por el explorador y escritor John Lloyd Stephens y el artista inglés Frederick Catherwood. 

La hacienda fue adquirida al final del siglo XIX por el arqueólogo y diplomático norteamericano Edward Herbert Thompson, quien se dedicó al estudio de la cultura maya. Sus herederos quedaron a cargo de la hacienda tras su muerte en 1935.

Sin embargo, el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México está a cargo de la exploración arqueológica y el mantenimiento del lugar.  

Observa la impresionante vista aérea de la ciudad de Chichén Itzá en este video: 

Andrea Imaginario
Andrea Imaginario
Licenciada en artes, mención promoción cultural, con maestría en literatura comparada, por la Universidad Central de Venezuela, donde ejerce como prof...