La niña que recogía estrellas
Interacciones: Estirarse como Alma, señalar estrellas.
Había una vez una niña llamada Alma que cada noche miraba el cielo desde su ventana.
—¡Las estrellas brillan como lucecitas mágicas! — decía.
Una noche, Alma salió con su frasco de cristal.
—Hoy quiero guardar una estrella para mí — susurró con ilusión.Caminó por el jardín, alzó el frasco y estiró la mano, pero nada cayó dentro.
—¡Estrellita! ¿Quieres venir a jugar? — preguntó dulcemente.
Entonces, una pequeña estrella titiló más fuerte.
—¡Hola, Alma! No puedo bajar, pero puedo acompañarte con mi luz — dijo.Desde esa noche, Alma no intentó atrapar las estrellas. Sólo salía, sonreía, y decía:
—¡Buenas noches, amigas del cielo!
Y cada estrella brillaba un poquito más fuerte para ella.